El 2026 ha comenzado en Guayaquil con renovados bríos en el ámbito de las publicaciones. Son varios los libros que están por presentarse. Uno de ellos es La audacia de los sueños, de Anunzziatta Valdez Larrea, reconocida abogada y feminista guayaquileña.

Se trata de una biografía de casi 160 páginas, en la que pasa revista a su infancia, adolescencia, juventud y vida adulta y matrimonial, así como a su ejercicio profesional y a su activismo, mediante los cuales ha contribuido a derribar las viejas estructuras del Estado patriarcal y a establecer leyes en favor de la mujer y de la familia. De igual modo, ha trabajado con mujeres de sectores vulnerables por medio de la Fundación María Guare, que creó y dirigió en los comienzos.

Muchas mujeres de hoy dan por sentados sus derechos, pero para que tengan esos derechos hubo mujeres que lucharon. A inicios del siglo XX estuvieron las que abogaron porque la mujer tuviera acceso al sufragio. La doctora Matilde Hidalgo de Procel se plantó firme y reclamó el voto para ella. Con su acción abrió el camino para el voto femenino en el Ecuador.

Pero si bien la mujer en adelante pudo sufragar, las leyes la supeditaban totalmente al marido: el patrimonio familiar, los hijos, todo pertenecía al jefe del hogar. Ella no podía salir de casa ni viajar sin consentimiento del esposo. Tampoco podía denunciarlo en caso de violencia doméstica.

A la joven abogada Anunzziatta Valdez no le cabía en la cabeza que las leyes ecuatorianas fueran así y se empeñó en cambiar la legislación. Lo logró a partir de la década de los 80, cuando el Ecuador había retornado a la democracia y ella tuvo acceso a la participación política, aunque su trabajo feminista militante comenzó antes, en la década del 70.

Contó con otras mujeres que laboraron hombro a hombro con ella: Nieves Sotomayor, Cecilia Calderón, por citar dos nombres clave, así como también tuvo la solidaridad de algunos colegas varones. Salir del país sin autorización del cónyuge, administrar sus propios bienes y los mismos derechos que el padre sobre los hijos menores de edad son algunos de los logros que se consiguieron para la mujer, mediante la reforma al Código Civil.

Así también, como producto de luchas lideradas por la misma Anunzziatta, se crearon las Comisarías de la Mujer, se dio paso al ingreso de la mujer a la Comisión de Tránsito y a las Fuerzas Armadas. Y otra conquista fue la igualdad en la participación política, con la llamada Ley de Cuotas, etcétera.

De todo ello la autora habla en La audacia de los sueños, libro que está dividido en dos partes. En la segunda, está el trabajo realizado en el ámbito profesional, en tanto que en la primera relata su vida, como un testimonio de que aquellas ejecutorias tuvieron como protagonista a una mujer, como casi todas, criada en una familia y en una sociedad patriarcal, pero que pronto se da cuenta de las desigualdades y batalla por el cambio.

Muchos de los derechos de los que hoy gozamos las mujeres y las familias ecuatorianas se los debemos a Anunzziatta Valdez Larrea y justo es tenerlo presente, pues a veces el tiempo o la desmemoria cubren de olvido las acciones de años pasados.

La obra está escrita de manera ágil y con honestidad. Una honestidad que se nota en cada página. Contiene pasajes dolorosos e íntimos, como el capítulo en el que narra la enfermedad y muerte de su joven hija. O momentos místicos, pues Anunzziatta es una mujer de fe. Asimismo, en el libro hay pinceladas de humor. De manera que el lector, al adentrarse en estas páginas, experimenta distintos estados emocionales. En la obra halla risa, llanto, reflexión, recogimiento, gratitud. Es el resumen de una existencia vigorosa consagrada a trabajar por una sociedad más justa.

La biografía se complementa con testimonios de mujeres que conocen desde muy joven a la autora o que han bregado junto a ella en distintas etapas y que hoy son, al igual que Anunzziatta, referentes. Así, por ejemplo, a más de las de Sotomayor y Calderón, aparecen, entre muchas otras, las voces de Marcia Gilbert, a cuyo cargo está el prólogo, y de Nelsa Curbelo, quien dice, refiriéndose a la autora: “Este libro no solo cuenta su historia, la encarna. Es el testimonio de una mujer que caminó cuando los caminos no existían (…), que creyó cuando todos dudaban, que siguió cuando muchos se rindieron”. En la publicación se incluyen fotografías y documentación de prensa.

El volumen sale a la luz con Marea Luminia, una marca editorial independiente enfocada en procesos de escritura y publicación, liderada por la narradora y docente Mariella Manrique. El 27 de enero será la presentación, en el auditorio del MAAC. (O)