Lo primero que me vendieron como tacos en la ciudad fue más bien una especie de burrito mal armado. Eso fue hace muchos años en un puesto que ya no existe, estaba junto a otros locales de comida rápida sobre la avenida Kennedy, unos metros antes de girar hacia la av. del Periodista.

Usaban grandes tortillas de harina y dejaban abierto uno de sus costados, lo rellenaban de la típica menestra guayaca con carne, pollo o salchicha salteada y se le podía poner una variedad de salsas que incluía mayonesa de albahaca. Muy lejos de lo que realmente es ese tradicional bocado mexicano.

Ya desde los años noventa fue posible comer buenos y auténticos tacos, Cielito Lindo y luego en Viva México fueron dos restaurantes (ambos en Urdesa) cuyos cocineros trabajaron moliendo el grano de maíz como lo hacen en el país azteca y así lograr la masa que da vida a estas tortillas que son mis favoritas (también pueden ser de harina de trigo). Elaborar un taco es muy sencillo, prácticamente solo tiene tres ingredientes y será tan bueno como la calidad de la tortilla que envuelve la proteína, la cebolla y el cilantro.

Fui a visitar Los Tacos del Gordo (Víctor Emilio Estrada y Las Lomas, Urdesa), local nuevo en la ciudad, pero con algunos años de experiencia en Quito. El lugar es supersencillo, tiene un gran mesón con azulejos blancos y detrás de este la plancha sobre la que cocinan. Aquí no hay meseros, así que me acerqué a la caja para hacer mi pedido y cancelar en efectivo, porque no aceptan tarjetas de crédito o débito. Los cinco tacos variados y una michelada con cerveza Club costaron $ 9,50.

Luego de unos minutos me entregaron en una bandeja de metal los tacos junto con tres salsas, aguacate, ají y pimiento verde, además el infaltable limón que con un par de gotas agregó un perfecto toque de acidez a esta preparación. Pastor, pollo, chorizo, bistec y costilla, cada uno deliciosamente sazonado de una manera distinta y lo único que se repitió al tomarlos con las manos (no hay cubiertos) fue la excelente calidad de la tortilla de maíz. La michelada es distinta, tiene color rojo porque usan paprika, mucha salsa inglesa y limón. Se dejó tomar, aunque no fue lo que esperaba.

Al otro lado del río, en el Village Plaza (km 1,5 de la av. Samborondón) hace un par de meses abrió La Única, un espacio moderno y elegante con una decoración llena de cuadros, adornos y otros detalles que hacen un ambiente de cantina mexicana. A los pocos minutos de llegar y sin aún haber ordenado llegaron unos crujientes, delgados y muy sabrosos totopos de cortesía. Tacos de suadero, pastor, carnitas, pollo y campechano fueron mi elección, para probar los diferentes métodos de cocción aplicados a cada proteína.

Se nota que se trabajó bastante pensando en los condimentos, especias y elementos que den sabor y textura a estos tacos con recetas de estilo propio. Las tortillas estuvieron bien, la michelada clásica en su punto y el servicio de lujo. La cuenta $ 23,25. Son dos lugares distintos para hacer una típica taqueada mexicana. (O)