La historia gastronómica de la mayoría de los habitantes urbanos de este planeta se inicia más o menos igual. Al nacer recibimos el alimento perfecto directamente de nuestras madres, luego empezamos a comer una variedad de vegetales hervidos y servidos como puré, así como variadas compotas en donde su sabor dependerá muy seguramente de lo que se encuentre en la zona que vivimos.

Así por un azar del destino nuestros gustos, aficiones y costumbres alimentarias estarán marcadas por el lugar en donde la cigüeña decidió dejarnos al momento de nacer. El impacto desagradable que nos producen las primeras proteínas que nos dan nuestros padres, muchas veces a la fuerza, empezaran a formar el gusto y el destino de nuestro menú diario casero.

La identidad de la cocina se forma básicamente por los ingredientes, los condimentos y la forma en que estos son cocinados. Es así como tenemos países que han logrado llevar sus preparaciones a un nivel de características que las hacen únicas, ocupando un puesto dentro de las llamadas cocinas del mundo. De esta clasificación les comentaré de las que más me impresionan.

La comida libanesa es mucho más que quipe frito y shawarma, aunque reconozco que fue lo primero que comí de esta región y que sus sabores me atraparon desde el primer momento. En las preparaciones se suelen utilizar granos, verduras, legumbres, tomates, yogur, semillas, cereales y carnes. El sencillo hummus de garbanzos con pedazos de pan pita, la sopa Shisbarak, deliciosa preparación con yogur. La carne cruda del Kibbeh Nayyeh, el arroz con borrego y por supuesto los típicos dulces son algunas de sus delicias.

Es así como tenemos países que han logrado llevar sus preparaciones a un nivel de características que las hacen únicas, ocupando un puesto dentro de las llamadas cocinas del mundo".

Enchiladas, tacos, enfrijoladas, chilaquiles, salsas como pico de gallo, decenas de variedad de chiles de todos los colores, picantes y dulces. Platos con pollo, carne, mariscos e ingredientes delicados como flores o exóticos y crujientes insectos, y sumado a todo esto el maravilloso maíz. Los mexicanos tienen una cocina increíble, llena de historia y alegría. De mis favoritas.

Con la comida japonesa no tuvimos amor a primera vista, pasaron muchos años hasta que finalmente hicimos clic. Acostumbrado a lo nuestro, a lo criollo, me demoré en entender sus texturas y sabores, es una cocina tan distinta, pero tan llena de intensidad. Los mariscos crudos, el jengibre, wasabi y sobre todo la soja estaban lejos de las recetas de mi madre.

La comida china debe ser de las más populares del mundo y también de las que más variaciones tiene de acuerdo con el lugar en donde se la pide. Fue la primera internacional que probé y muchas veces el wantán, chaulafán y chancho con agridulce fueron la solución para calmar el hambre los fines de semana en mis épocas de adolescente.

La cocina italiana siempre ha estado en mi mesa, las pastas, risottos y pizzas son principalmente parte de un menú que casi siempre gusta a todos. También la gastronomía india es una de las más exóticas y de las últimas que probé, me encanta por la potencia aromática de sus platos.

Localmente no tenemos muchas opciones de restaurantes franceses, pero sin duda esta cocina es de las más exquisitas y refinadas de todas. Sus largas cocciones y sus salsas untuosas unas y delicadas otras son el toque fantástico para sus creaciones. Una sopa de cebollas, un pato confitado o un Bœuf bourguignon son algunos ejemplos de lo que los franceses pueden hacer convirtiendo productos sencillos en obras maestras de la gastronomía.