El confinamiento ha generado hambre de conocimiento y quizás nunca antes existió tanta oferta académica a distancia para saciarla. Sin embargo, aunque luce atrayente inscribirse en las clases o talleres gratuitos que se anuncian en varias plataformas, hay algunos factores por considerar para sacarle provecho real.

Lo primero será cultivar una actitud de eterno aprendiz. “El mundo no solo cambia muy rápido, sino que cambia hacia un futuro que es insospechado”, advierte Rodrigo Cisternas, decano de la Facultad de Comunicación de la Universidad Casa Grande. “Es por ello que debemos preparar a los alumnos, en todos los niveles, para abordar dichos cambios y eso implica estar permanentemente aprendiendo y adaptándose”.

Comenta también que es importante abandonar la visión anterior de educación donde se la entendía como una transferencia de información y enfocarse en cultivar las habilidades conocidas como 5C: Collaborative work (trabajo colaborativo), Connected (conectividad), Creativity (creatividad), Critical thinking (pensamiento crítico) y Change (cambio).

¿Abrumado por estos términos? Son parte del nuevo lenguaje que atraviesa lo laboral, educativo, recreativo y todas las decisiones sobre crecimiento personal.

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El siguiente paso será decidir entre un curso sincrónico (en tiempo real, con interacción con el maestro, discusiones grupales) o asincrónico (con un repositorio de información, videos, lecturas, etcétera).

La última modalidad suele ser más económica, pero también exigirá un alto nivel de disciplina por parte del estudiante para seguir las instrucciones y los contenidos para luego cumplir con pruebas objetivas. Además, el alumno deberá resolver por sí mismo, desde su propia investigación, las dudas o cuestionamientos que puedan surgir, a diferencia de un curso en vivo que, en términos de aprendizaje, suele ser de mejor calidad.

“La principal actitud que se debe tener es la participación, el cuestionamiento, opinión, es decir, sacarle ‘el jugo’ al instructor y la interacción y aprendizaje con otros”, subraya el docente. ¿Cómo autoevaluarse al terminar el curso? El nombre de la unidad debería indicarle el objetivo de ese tiempo y esa inversión. Cisternas lo resume muy claramente: “Si no sabe hacer algo concreto, no aprendió”.

Una vez elegida la modalidad, es importante investigar el campo de estudio específico en que desea formarse. “Hoy existe mucha oferta en el desarrollo digital, pero si no sabe bien en qué área de lo digital se quiere centrar, puede perder mucho tiempo. Por ejemplo, la medición y analítica es todo un gran tema, relacionado pero diferente a lo que es la generación de contenidos o el comercio digital”, explica. “Lanzarse a tomar cuanto curso gratis o económico hay parece tentador, pero yo aconsejaría asesorarse e investigar antes, no solo cómo se configura el área, sino también la metodología de aprendizaje”.

Los profesores en línea, ¿cómo escogerlos?

Otra de las maneras de seleccionar entre la numerosa oferta en línea es investigar el perfil del instructor. Algunas de las plataformas lo entienden y se promocionan a través de conferenciantes e instructores de prestigio. Lo hace Masterclass, que ofrece “una clase que se ve como una película” o se escucha simplemente en el auto o en el transporte público en diez minutos o menos. Pero tal vez haya que poner un poco más de atención al estilo de aprendizaje. ¿Se ajusta a lo que buscamos?

Masterclass se promociona como “el más grande” en negocios, política, sociedad, artes culinarias, cine y televisión, música y entretenimiento, escritura, deportes y juegos, diseño, fotografía y moda, ciencia y tecnología y estilos de vida. Y convoca a profesionales como Anna Wintour, Samuel L. Jackson, Gordon Ramsey, Carlos Santana, Jane Goodall, Paul Krugman, Margaret Atwood, Ron Howard, R. L. Stine, Martin Scorsese y Serena Williams, entre otros nombres.

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El sitio multilingüe es Coursera. Desde su nacimiento en 2011 ha creado alianzas con las mayores universidades estadounidenses, europeas (incluyendo rusas), latinoamericanas, australianas y asiáticas, pero también con firmas como IBM y Google, Intel y la Fundación Linux. Las versiones pagadas de los cursos otorgan acreditación con valor académico, la mayor carga horaria y el estudio independiente son fundamentales en la dinámica.

Y la opción en español es Domestika, enfocada en el arte, la tecnología y los negocios digitales. Se puede aprender ilustración en acuarela, diseño web, manejo de software, animación 3D, carpintería, fotografía o diseño de interiores en cursos con una carga horaria que varía entre las tres y las quince horas.

Archivo Histórico del Guayas: exitosas conferencias en línea

A veces, los maestros tienen que ir a buscar alumnos en vez de esperar a que estos lleguen. Ha ocurrido en medio de la pandemia, a pesar de que se desaconseja el estudio presencial. Lo han hecho el sistema de educación pública y el privado, y también el Archivo Histórico del Guayas se movilizó, vía redes, para convocar a sus aprendices cada martes a las 18:00 a ver las charlas que se transmiten en vivo en Facebook.

“Es un éxito”, asegura Delia María Torres, gestora cultural del Archivo, a cargo del programa de charlas virtuales. “Normalmente, en las conferencias en vivo llegábamos a 40 o 50 personas. En esta nueva modalidad superamos las 2000 reproducciones en cada sesión. Para ellos es un termómetro que les ha indicado que la gente tiene interés en la historia, tiene preguntas, quiere volver –y vuelve– a la siguiente conferencia.

“Teníamos previsto el ciclo de charlas presenciales sobre la salubridad en Guayaquil en tiempos de la independencia: instituciones médicas, enfermedades, pestes y epidemias, vacunas, médicos, parteras y curanderos en la segunda década del siglo XIX”, una reflexión entre la historia, el arte y la medicina, incluyendo la historia del Hospital Guayaquil, que se parece mucho a la de la ciudad, con constantes traslados y cambios de nombres hasta llegar a la actualidad.

Para no renunciar a este tipo de oportunidades (como sí ocurrió con un congreso de historia que estaba proyectado para septiembre), el contenido tuvo que adaptarse a la modalidad de videoconferencia, un formato en el que lo visual está fuertemente vinculado al discurso.

“Queríamos demostrar que los archivos son fuente de las diferentes áreas del conocimiento y que aun en tiempo de crisis estamos muy activos, porque no solo estamos resguardando lo que pasó, sino documentando lo que está ocurriendo, y haciendo comparaciones entre el pasado y el presente. Las presentaciones, dice Torres, adquirieron mayor carácter, riqueza y dinamismo.

Ahora les queda la tarea de fidelizar a su público, para mantener la continuidad de las actividades pero también de la investigación histórica en la ciudad. “Estamos pensando en los siguientes ciclos, orientados a la paleografía. En Guayaquil sucede que al no tener carreras vinculantes a la historia, no tenemos historiadores de formación, sino de vocación, autodidactas. Queremos capacitar a las personas interesadas en la investigación histórica, para que sepan manejar las fuentes primarias, como los manuscritos”. Estas capacitaciones, dice la gestora, se realizarán en septiembre, en convenio con el Archivo Histórico Municipal de Loja, y tendrán valor académico.

Un efecto de la presencia del Archivo Histórico como parte de la oferta en línea es la internacionalización de sus contenidos. Otro es la relación que han podido entablar con entidades afines, como la Cancillería y el Archivo General de la Nación de Perú.

Como resultado, en agosto se desarrollará la primera actividad con esta última institución y con el Archivo de Indias de Sevilla, para hablar sobre los derroteros de la Mar del Sur, un conjunto de documentos o libros de ruta de navegación que se utilizaron entre los siglos XVI y XIX.