La semana pasada fui un mudo testigo de un interesante debate entre quienes defienden la variedad y cantidad de restaurantes en la ciudad, y otros que sostienen que vivíamos dentro de una gigante burbuja llena de fantasía, con una sobreoferta de negocios gastronómicos y platos exageradamente caros. Todo esto en el marco de lo que está sucediendo en la ciudad con algunos lugares que han tenido que cerrar sus puertas de manera definitiva.

Escuché con detenimiento los argumentos de cada lado para tratar de comprender ambas tesis, al final y luego de una reflexión de sobremesa, pienso de que ambos grupos tienen en parte razón. Efectivamente había muchos restaurantes y opciones donde comer, también es cierto que algunos tenían menús con precios altos, pero no hay nada malo en eso, más bien nos permitió variadas experiencias. Con el cierre de establecimientos y restricciones de aforo obligado por la pandemia, son algunos los que no aguantaron y ya han tenido que cerrar. Pero esta situación que parece una autodepuración gastronómica, se ha llevado también inexplicablemente algunas cocinas con propuestas muy sabrosas.

No se entiende como un lugar como La Pizarra (cc Plaza Lagos) manejado por el chef Juan José Morán, quien siempre trabajó con un menú ecuatoriano lleno de deliciosa creatividad, aplaudido por la crítica y ampliamente disfrutado por el público, hoy ya no esté con nosotros. Otro que ya no va más es Taika (en Instagram taikalife.ec), una de las pocas cocinas especializadas en comida vegana que atendía desde hace algunos años, llevando sus preparaciones a las casas de un importante número de clientes.

Para los que aún siguen en la lucha, el camino no es fácil, aunque ya está permitido hasta la mitad del aforo del salón, los clientes no llegan. Esto ha llevado a una reinvención para sobrevivir, la entrega a domicilio y las promociones por las fiestas julianas son los ingredientes usados para encantar a la gente. Muriel Beaven, propietaria del Caracol Azul (esquina de av. 9 de Octubre y Los Ríos) con 46 años atendiendo con una extraordinaria cocina de mariscos, por este mes tiene todos los platos de su carta tradicional con 20 % de descuento y además un menú ejecutivo para cada día de la semana por tan solo $12,20. Por otro lado, en Samborondón, las especiadas y deliciosamente picantes recetas de Mantraa (cc Las Terrazas) están de regreso en su recién ampliado y remodelado local. Para reactivar a sus clientes los miércoles por la compra de dos platos el tercero es gratis.

En este momento tan complejo para los cocineros, parecería que todo vale con tal de seguir con las hornillas encendidas, Oui Chef (en Instagram ouichefgye), ese simpático rincón francés que atendía en Salinas, ha dejado la playa y se ha instalado en la ciudad con un menú especial, que, entre otros, incluye la clásica sopa de cebollas, paté de cerdo al coñac o el bœuf bourguignon, hacen entregas a domicilio a quienes buscan un almuerzo o cena con ese toque europeo. Otro que apuesta al mercado de Guayaquil es Pigro (www.pigrolover.com), que mantiene su centro de operaciones en Montañita, donde por años se ha destacado por su excelente pasta casera, ahora llega a la ciudad con sus productos congelados empacados al vacío (pasta fresca, salsas y otras alternativas italianas) para que sean cocinas y servidas cuando el apetito lo ordene.
Puede que haya muchos restaurantes y que algunos sean muy caros, pero mientras tengamos más opciones y se usen productos de primera calidad seguiré pagando con gusto por esos ricos placeres. (O)