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Libros: Incendiando los días

Libros: Incendiando los días

Foto: redaccion

Los cuentos de Juan Carlos Cabezas Aguilar me han acompañado en varios de estos días de cuarentena. Son cuentos que integran el libro Formas de incendiar el día, el primero que este autor ecuatoriano publica. Pero no es un recién llegado a la literatura. Es un narrador con experiencia. Quiteño nacido en 1971, es periodista y ejerció el oficio por muchos años en las redacciones de medios de comunicación del país. Hizo periodismo deportivo, político y también periodismo cultural. Y cultiva la crónica, género considerado literatura de no ficción. Alejado ya de las redacciones y luego de su incursión en comunicación ministerial, decidió dedicarse a su libro. Así nació Formas de incendiar el día, volumen que ve la luz con el sello editorial independiente La Caída. La obra contiene 16 cuentos y la presentó el pasado febrero, antes de que la tragedia del coronavirus se instalara en el país.

En estos días largos he disfrutado de la obra de Juan Carlos, porque las historias son cautivantes. Se nota que las escribió un autor que conoce bien el trabajo con la palabra. Es una literatura que invita a ser leída. A través de las dieciséis narraciones el lector se adentra en la intimidad de hijos, padres, madres, esposos, amantes, hermanos. Se narran instantes, hechos que parecen fortuitos, pero que siempre tienen conexión con el pasado, con la forma de relacionarse que los protagonistas aprendieron, quizá, en casa. La infancia, la familia, la pareja, los apegos, los traumas, los miedos, el amor son explorados e incluso cuestionados.

En estos días largos he disfrutado de la obra de Juan Carlos, porque las historias son cautivantes. Se nota que las escribió un autor que conoce bien el trabajo con la palabra".

¿Se puede odiar al padre? ¿Se puede sentir asfixia de los afectos de la madre? ¿Se puede querer y al mismo tiempo odiar al amigo o al hermano? ¿Se puede estar harto de la pareja y a la vez querer seguir con ella? Las de este libro son historias cotidianas. Y a la par que acciones, muestran estados de ánimo, sentimientos que no siempre se pronuncian. Es un libro que no llega a las cien páginas. Es una pieza liviana de páginas, pero robusta de contenido.

Podría decirse que cada uno de los cuentos tiene un cierto aire de familia con la crónica. Los que más me han gustado son El colchón verde, que cuenta la relación de amistad y complicidad de dos adolescentes con una prostituta, texto que fue incluido en la antología Nadie ve, todos saben, de la Universidad León, México, en 2017; La última mudanza, sobre un hijo que vive con su madre y que tras decidirse a vivir solo, su mejor amigo llena el espacio que él deja; Duración de los escombros, sobre un hombre que siente nostalgia por la que fue su casa de infancia y decide regresar a ella, pese a que hace mucho tiempo ya tiene nuevos dueños; y Piel de gallina, en la que nuevamente está presente la relación de dos hermanos. Algunos de los cuentos rondan lo fantástico y elaboran un sutil suspenso.

Ahora Juan Carlos Cabezas alista su segundo libro. Enhorabuena. Que vengan muchos libros más. (O)

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