Intolerancia a la frustración produce agresividad

30 de Diciembre, 2018 - 00h01
30 Dic 2018
30 de Diciembre, 2018
30 Dic 2018

Vivimos en una época en la que la gratificación inmediata a cualquier deseo o necesidad es la norma. Muchos lo toman como un derecho de nacimiento. Un ejemplo muy común es el del niño que insistentemente quiere tener un celular, o un juguete electrónico. Para él, el problema no es si en verdad es necesario, o si sus padres pueden costearlo, sino cuándo lo va a tener en sus manos. Por lo general los padres se encargarán de que esto suceda a la brevedad posible porque el niño se lo reclamará a diario, y no quieren “verlo sufrir” (y tampoco quieren verlo en desventaja con el niño vecino que ya lo tiene, y es muy probablemente el origen del tema). En este ejemplo los padres, inadvertidamente, estarían enseñándole al niño a exigirle a la vida la pronta materialización de un deseo sin haber ofrecido, peor realizado, ningún esfuerzo para merecerla. Dicho niño no estaría aprendiendo a tratar, a vivir, con una carencia o necesidad mientras desarrolla mecanismos para satisfacerla (que es la forma normal de manejarse en la vida). No estaría aprendiendo a tolerar la frustración.

Un niño con esta deficiencia crecerá sin desarrollar defensas ante la adversidad, el estrés, las tentaciones, y estará más propenso a fallar a la hora de hacerle frente a la realidad. La frustración no procesada adecuadamente se transformará en agresividad, que resultará en un empeoramiento de su situación, lo que producirá más frustración. Un adulto así criado vivirá atrapado en su propia inoperancia. La incapacidad de posponer la inmediata satisfacción de un impulso lo puede convertir en un adicto. La adicción en todas sus formas: drogas, juego, comida, compras, gimnasio, son muestras de intolerancia a la frustración. Un adulto con estas limitaciones está condenado a arriesgar su futuro por tener un presente placentero.

La tolerancia a la frustración es mejor desarrollarla desde la infancia. Los padres deben enseñarles a sus hijos a esperar, a trabajar para obtener la gratificación que desean alcanzar, y solo entonces sentirse con derecho a disfrutarla. Los adolescentes y adultos pueden ser guiados por medio del ejemplo de sus padres, o profesionalmente, a actuar más realista y maduramente frente a las adversidades que sin duda encontrarán en la vida. (O)

salmonlenin@yahoo.com

Intolerancia a la frustración produce agresividad
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2018-12-30T00:01:22-05:00
Los padres, inadvertidamente, estarían enseñándole al niño a exigirle a la vida la pronta materialización de un deseo sin haber ofrecido, peor realizado, ningún esfuerzo para merecerla.
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