El ajetreo comercial en los alrededores del Mercado Central se ha normalizado a lo que era antes de la pandemia de COVID-19. Decenas de personas transitando por las calles 10 de Agosto, 6 de Marzo, Lorenzo de Garaycoa y Clemente Ballén en busca de diversos productos, como alimentos, ropa, zapatos, telas. Los vendedores ambulantes también esperando compradores y recorriendo la zona.

Es uno de los sectores que registran a diario alta afluencia de clientes, también por la ubicación de papelerías y establecimientos de venta de útiles escolares, uniformes y otros insumos necesarios para los estudiantes.

Por las fiestas julianas, tradicionalmente, estas cuadras eran visitadas por padres de familia en búsqueda de trajes típicos guayaquileños, banderas y otros objetos para sus hijos.

En las escuelas y colegios se desarrollaban eventos para conmemorar el 25 de julio, como comparsas, paso de bandas de guerra juveniles por las calles de la ciudad, danzas y otros actos.

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Ante la virtualidad de las clases, debido a la pandemia, este tipo de eventos se suspendieron el año pasado. Por ello, los ingresos que percibían quienes ofertan estos productos disminuyeron en forma considerable el 2020.

Fanny Vargas es administradora del comercial Hermanos Guevara, ubicado en Lorenzo de Garaycoa y 10 de Agosto. En los exteriores del local estaban guindados vestidos de color blanco y celeste, también guayaberas de los mismos colores.

“Ahorita se ve más ritmo (comercial). Hemos subido las ventas en un 30 % en comparación con el año pasado, pero antes de la pandemia, no hay comparación, vendíamos todo, ya para esta fecha no nos quedaban muchos productos”, refirió la comerciante.

El ajetreo comercial en los alrededores del Mercado Central se ha normalizado a lo que era antes de la pandemia de COVID-19. Foto: Jorge Guzmán

Actualmente, el conjunto de guayabera blanca con pantalón negro, de talla 28, lo expende en 14 dólares. “Los trajes de Guayaquil antiguo, a 15 dólares, los vestidos tradicionales, desde 7 dólares”, explicó Vargas.

Ella también vende objetos como paraguas, diademas y mitones.

A pocos metros del sitio, Gabriela Cedeño atendía un local en el que también ofrecía este tipo de vestimenta. Lamentó las pocas ventas registradas en este año, aunque coincidió con Vargas en que hay más movimiento en las últimas semanas.

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En el establecimiento, Cedeño ofrece los trajes de guayaquileña para niñas a precios que fluctúan entre 5 y 7 dólares. Los paraguas, a 4 dólares. Las guayaberas, entre 5 y 8 dólares.

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“Al año pasado, al menos aquí hemos subido un 60 % en las ventas. El año pasado no vendimos casi nada”, manifestó la comerciante. Incluso dijo que han bajado los precios de algunas prendas. Por ejemplo, antes las guayaberas las ofertaba a 8 dólares.

“No podemos seguir perdiendo clientes, de alguna forma tenemos que ganar”, sostuvo Cedeño.

Otro de los puntos de la ciudad donde los padres de familia acuden para comprar esta vestimenta tradicional porteña es el mercado de las Cuatro Manzanas, en el centro de la urbe.

Rubén Velasteguí comercializa estas prendas desde hace más de 34 años. Comentó que el año pasado apenas vendió un 15 % en comparación con el mes de julio del 2019, antes de la pandemia. Y este año, la cifra no se incrementado tanto. “Este mes, solo el 25 % he vendido. Estamos en una situación muy crítica”, sostuvo el vendedor.

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Y explicó que antes de la pandemia, en los meses de julio y octubre, había jornadas en las que cada día ganaba más de 100 dólares. En lo que va del mes, su ganancia total por la venta de la vestimenta tradicional ha sido de unos 80 dólares.

“Esto pasaba a full, venían de todos los lugares, vendía muchas banderas. Ahora apenas me gano uno o dos dólares por cada prenda que vendo, es muy poco”, manifestó Velasteguí.

El comerciante aspira a que en los próximos meses, y sobre todo, en el próximo año lectivo, la situación mejore para él y los demás vendedores del mercado. (I)