Johanna tiene 28 años y por primera vez en su vida empezó a sentir taquicardia: movimientos inesperados y acelerados en el corazón. Ella recuerda que todo empezó cuando tuvo más carga laboral en su trabajo como administradora de una empresa en el norte de Guayaquil.

La joven cuenta que eran jornadas de doce hasta trece horas y eso la fue desgastando y llenando de estrés.

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“No sabía por qué me dolía tanto el pecho, la cabeza, se me aceleraban los latidos, sentía que el corazón se me salía, no podía respirar bien y sentía que me iba a desmayar”, recuerda.

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Hasta que un día fue así: se desvaneció y su novio la llevó a la clínica, donde le realizaron un electrocardiograma y un eco al corazón, más exámenes de rendimiento. Su diagnóstico fue tako-tsubo, más conocido como síndrome del corazón roto, debido a altos niveles de estrés.

El estrés severo es una de las afectaciones que deterioran al corazón. Hoy viernes, 29 de septiembre, que se conmemora el Día Mundial del Corazón, personal de salud realiza varias campañas para prevenir este y otros males cardiacos en niños, jóvenes y adultos.

Médicos detallan que el estrés severo es más común en jóvenes y genera complicaciones cardiacas a largo plazo. Foto: Francisco Verni Foto: El Universo

El cardiólogo Fabricio Narváez comenta que en la actualidad el estrés es el causante de síntomas como dolor, presión en el centro del pecho, sudoración, vómito, ritmos cardiacos anormales, dificultad para respirar.

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“Un paciente muy estresado puede tener síntomas similares a un infarto”, alerta el especialista.

Y eso era lo que sentía Johanna, quien tuvo que acudir a una psiquiatra y hacerse exámenes generales y seguir un tratamiento médico para poder recuperarse.

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Al igual que este caso, otros jóvenes muestran estas complicaciones. Leonela, quien trabaja como enfermera en un hospital del sur de Guayaquil, señala que sentía intenso dolor en el pecho y muchas taquicardias debido al estrés de su trabajo. Incluso la espalda y caderas le dolían.

“Me mandaron medicación y reposo porque sentía que me dolía mucho el pecho, el corazón sentía que me estallaba”, refiere ella.

Narváez asegura que sí puede darse un infarto por estrés, por eso sugiere que se realice tratamiento psicológico y también con un especialista en cardiología para confirmar el nivel de afectación.

El médico intensivista Alberto Campodónico explica, además, que el estrés hace que los niveles de adrenalina se mantengan elevados y por eso se generan ansiedad y taquicardia.

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“Hay mucho sedentarismo en los jóvenes y el estrés hace que se afecte el corazón con la acumulación de grasa”, manifiesta.

En la clínica San Francisco, la cardióloga Yaifa Márquez expresa que en lo que va del año han atendido a 3.240 por complicaciones cardiacas, principalmente por infarto agudo de miocardio seguido de insuficiencia cardiaca. (I)