Perdió a su esposo, Sadallah Manzur, de 35 años, y a su suegro por el COVID-19 al inicio de la pandemia en Guayaquil. Y aunque fueron momentos muy duros, inexplicables, optó por salir adelante, por continuar con el legado de su esposo y por darle a su hijo el amor que necesita. Cinthya Palomeque, de 35 años, propietaria de una fábrica de artículos de cuero, invita a otras madres a mantener el positivismo por vivir, a disfrutar de los hijos y de cada día de vida. Dice que la fe en Dios la ha ayudado en todo este tiempo.

La pandemia marcó sus vidas, pero no las tumbó; las volvió más luchadoras, optimistas y dispuestas a salir adelante por sus hijos

“Hace un año y un mes falleció mi esposo por COVID-19, ahí nuestro hijo tenía año y medio. Mi esposo pasó todo el proceso de estar en cuidados intensivos, intubado… Yo tenía una relación con mi esposo de doce años —fuimos novios casi que toda la vida— y seis años de matrimonio, con nuestro hijo de año y medio (ahora de dos años y medio). Además de la pérdida de un esposo, de un papá, tenía mi negocio con mi esposo y quedé también a cargo de todo: de madre, padre y todo, hasta en el tema de (administrar) las propias empresas.

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El ser madre fue mi principal fortaleza (en esos momentos de intenso dolor), creo que el hecho de tener un hijo es el principal acelerador (motivo) para demostrar que tu proyecto de vida, a pesar de todo lo malo que pueda haber, siempre puede seguir hacia adelante. Mi hijo fue y es la inspiración para que mi proyecto de vida siga siendo bueno, para que él siga creciendo, siga siendo feliz... Es una (enorme) responsabilidad desde temas de la casa y, en mi caso, desde temas de compañías… Tuve un cambio radical, doloroso, (se trataba) del amor de mi vida…, tantos aspectos, pero me dije: Bueno, mi decisión es que los proyectos de mi vida, como son mi hijo, mi trabajo, mi hogar, tienen que mantenerse a flote por el principal, que es mi hijo. A pesar de la adversidad, siempre se encuentra ese empuje desde el lado de la maternidad.

En una foto, antes del inicio de la pandemia del 2020, Cinthya Palomeque, de 35 años; su esposo, Sadallah Manzur, y el pequeño hijo de ambos, Sadallah Manzur Palomeque. Foto: Cortesía

… Soy creyente (en Dios), y dentro de toda la situación que viví y vivo, porque no es un periodo que ya pasó —que se vira la página y ya—, es un proceso continuo… siempre va a estar la ausencia, pero por el hecho de ser creyente, extrañamente dentro de un mundo horroroso que se vivía como era la pandemia (al inicio) y que todavía se sigue viviendo, mi fortaleza o todo se lo doy a Dios, literalmente, el proceso que viví de fe y que todavía vivo es inexplicable… para mí, es la fuerza de Dios.

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Si bien he absorbido más roles…, hoy me toca optimizar mi tiempo a la enésima potencia, siendo igual mi prioridad mi hijo, mi familia como tal, el apoyo de las otras personas ayuda muchísimo.

Un día mío regular empieza muy temprano. Soy también deportista, mi parte de mi equilibrio mental está en el deporte, soy triatleta, corro muchas distancias en bicicleta, en kilómetros, soy una deportista de alta distancia, y en las mañanas trato de darle tiempo a eso para encontrar bienestar, descargar energías y tantas cosas... y de ahí encargarme de mi hijo totalmente, con apoyo igual de la familia, amigos… El teletrabajo también ha sido una ayuda…, soy de las mamás que se toman el tiempo del desayuno, la cena con él, de conversarle, de leerle cuentos. Dejo mi jornada laboral a las 17:30 como sea y soy mamá sola, que está jugando con su hijo…, haciéndole unas galletas, una receta…, quiero que él me recuerde como una mamá presente.

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Mi mayor consejo es mantener el positivismo por querer vivir. Sé que a veces hay muertes, yo perdí a mi esposo por una muerte, pero también hay madres que son padres por divorcios, por tantas cosas, y a veces se dejan apañar por la dificultad, por la preocupación, la cual existe y es durísima, pero son esas ganas de que la vida es día a día, de que el día que tenemos es para reír, para disfrutar, para organizarse, es para eso. Entiendo que se pueden vivir muchas adversidades, pero si no se tienen esas ganas de salir adelante, y de hacerlo por tus hijos y por ti, no se lo logra. Es una invitación a vivir el día a día que, además, la pandemia no los rectificó hoy más que nunca. (I)