Una serie de plagas ha afectado a decenas de árboles en diferentes sectores de Guayaquil desde hace algunas semanas. La cochinilla y el pulgón son varios males que atacan a las especies.

Ante esta problemática, la alcaldesa de Guayaquil, Cynthia Viteri, declaró en emergencia al arbolado urbano de la ciudad, este martes 3.

En zonas como Alborada, en el norte, la cochinilla ha atacado a los árboles. Según Xavier Salgado, especialista en agroecología y desarrollo sostenible, esta plaga chupa varias partes de la especie, causando heridas por las que entran hongos, bacterias y virus.

“Hay un tema con la humedad, hay una variabilidad climática en la ciudad que permite que esta plaga se inserte fácilmente en los árboles. Una vez que los enferman, dejan marcas blancas en las hojas, en la copa, en todas sus partes”, manifestó el especialista.

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Comentó que una de las falencias para que se expanda este tipo de enfermedades, como las que está sufriendo ahora el arbolado en Guayaquil, es que las especies no reciben el debido tratamiento de manejo y control de plagas por parte de las entidades respectivas.

“De lo que nosotros debemos preocuparnos en nuestra ciudad es que exista un recurso para que estos árboles reciban un cuidado mayor, desde la parte técnica, un eficiente control de plagas”, sostuvo.

La alcaldesa Viteri anunció también que se reforzarán las labores de fumigación contra la cochinilla en árboles, acción que realiza el cabildo porteño desde hace varias semanas.

Manuel Noriega, especialista en poda de árboles mediante plataformas elevadizas, explicó que una de las opciones para la curación de las especies es la inoculación con microorganismos, pues la fumigación con químicos puede afectar a otras especies que habitan en el árbol.

Árboles de Guayaquil afectados con cochinilla y otras plagas, ¿qué puede hacer en estos casos?

Salgado también indicó que el cabildo debe emprender un plan de emergencia que tenga menos desgaste de impacto ambiental, pues coincidió con Noriega en que la fumigación podría eliminar a insectos o plagas benéficas.

Eliana Molineros, directora de la Fundación Proyecto Sacha, explicó que un polluelo de bibiña, perteneciente a la fauna silvestre urbana, resultó afectado por una sustancia que desprendió un árbol de mango atacado con pulgón. El animal recibió atenciones por parte de veterinarios, este lunes 2.

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Salgado explicó que de no recibir una atención adecuada ante las enfermedades, los árboles podrían combatir con este mal por sus propios medios hasta tres meses.

“El árbol resiste por su misma parte genética, el árbol trata de pelear con el virus con sus nutrientes. Lo que pasa es que el árbol no va a producir frutos, hojas vivas, sino que ya se va marchitando y poco a poco se va muriendo. En uno o dos años el árbol va muriendo y por eso encontramos árboles secos en diferentes sectores, donde ya no producen hojas”, manifestó Salgado.

Agregó que el tiempo de vida de un árbol, sobre todo los ubicados en espacios públicos, también depende de la gestión ambiental por parte de las autoridades correspondientes.

Se realizó acto de despedida y agradecimiento para árbol enfermo en parque de Lomas de Urdesa

“Hay que recalcar en ese espacio que no solo es fumigar, es hacer un manejo integrado de control de plagas que desgaste menos al medioambiente y que su impacto sea menor”, reiteró Salgado.

La alcaldesa Viteri manifestó que se realizará un trabajo coordinado con instituciones pertinentes para encontrar formas de rescatar a los árboles y áreas verdes.

También anunció que 4.000 árboles serán ubicados en diversos sectores de Guayaquil, con el objetivo de fortalecer los ecosistemas.

En enero pasado, un árbol de cebra cayó en la calle Paseo de España, ubicada en Puerto Santa Ana. En esa ocasión el cabildo indicó que las raíces y la parte central de los troncos estaban destruidos por hongos debido al ataque de la plaga denominada avispa.

Personal del Municipio sembró diez árboles de guayacán azul en su remplazo.

En el sector Lomas de Urdesa fue retirada una acacia roja infectada por hongos y termitas. En el mismo lugar, miembros del cabildo sembraron un guayacán negro.

“Sin duda alguna, además de la escasez de áreas verdes que tiene Guayaquil, ahora tenemos a los árboles enfermos. No estamos creciendo hacia esa ciudad que queremos todos”, reflexionó Salgado. (I)