El sonido de la maquinaria y el polvo suspendido en el aire no han sido impedimento para que Carlos Ortega mantenga abierto su local.

Desde diciembre de 2025, La Fábrica del Jean, ubicada entre Roca y Aguirre, enfrenta de cerca la segunda etapa de la regeneración urbana que se ejecuta como extensión de la calle Panamá hasta llegar al tramo final, que incluye a la calle Pichincha.

Aunque reconoce que el proceso ha sido difícil, su expectativa está puesta en el después.

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“Ha sido un poco complicado porque no transita mucha gente por aquí. Como está todo en reparación, la gente prefiere irse por otro lugar”, comentó Ortega, quien se dedica a la venta de jeans, blusas y camisetas para damas, caballeros y niños.

Explicó que la situación ha sido aún más compleja para otros comerciantes. “Hay locales que ni siquiera pueden abrir porque solo tienen una entrada y está dañada”, añadió.

El polvo fue uno de los principales obstáculos durante las primeras semanas de intervención. Ortega recordó que en diciembre las afectaciones obligaron a cerrar el negocio en más de una ocasión.

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“La ropa se ensuciaba y perdíamos clientes, porque pensaban que el local estaba cerrado cuando en realidad estábamos trabajando”, señaló.

Pese a las dificultades, el comerciante mantiene una visión optimista. “La expectativa es que quede bonito y que la gente pueda venir a compartir, a caminar un poco más. Ojalá que con los arreglos, con espacios para sentarse, venga más gente”, afirmó.

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Para él, el objetivo final es claro: mayor circulación de peatones y, con ello, más consumo. “La idea es motivar a la gente, a través de las redes sociales, y mejorar un poco la economía”, agregó.

Comerciantes enfrentan obras con visiones distintas

A pocos metros de allí, Vicente Onofre observó la obra con un ánimo distinto. Desde hace más de 20 años vende papas rellenas, tortillas de verde y de yuca, además de empanadas y encebollado.

Su rutina empieza temprano, desde las 07:00, y se extiende hasta las 15:00 o 16:00, dependiendo de las ventas.

“Por el momento, muy poco me ha afectado”, aseguró.

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Para Onofre, factores como las lluvias representan un riesgo mayor que la remodelación en sí. “Las ventas las he mantenido. Hay que madrugar para vender bastante”, comentó.

Sobre el proyecto urbano, su postura es de respaldo. “Es la primera vez que se hace algo así por aquí y estamos encantados de que la ciudad crezca”, expresó con entusiasmo.

La comunidad y el plan municipal de renovación

La expectativa no se limita únicamente a quienes trabajan en la zona. María Arévalo, transeúnte habitual del sector, consideró que la intervención puede devolverle dinamismo al centro.

“Cuando se arregló la primera parte de la calle Panamá, se notó el cambio. Había más turistas y más movimiento. Ojalá aquí pase lo mismo”, señaló.

En tanto, José Paredes, quien labora en una oficina cercana, coincidió en que, pese a las incomodidades actuales, el resultado final puede ser positivo. “Un espacio más bonito y ordenado siempre atrae gente, y eso beneficia a los negocios”, comentó.

Estos testimonios se dan en medio de una intervención que forma parte del plan municipal de renovación urbana del centro.

Entre ellos esperan que en la zona se repliquen eventos y otras iniciativas como se lo hace en el primer tramo intervenido de la calle Panamá.

La regeneración del tramo de la calle Panamá comprendido entre Roca y Aguirre (que en sus últimas tres cuadras adopta el nombre de Pichincha) ya está en marcha y busca consolidar un paseo peatonal continuo y atractivo.

La obra contempla, en una primera fase, el segmento comprendido entre Aguirre y la avenida 9 de Octubre.

Los trabajos iniciaron con la ruptura de la calzada en las áreas de parqueo para dar paso a la ampliación de las aceras, uno de los ejes centrales del proyecto.

La intervención se ejecuta por fases con el objetivo de garantizar la movilidad y permitir que las actividades comerciales continúen.

La socialización con moradores, comerciantes y trabajadores comenzó en marzo de 2025, se retomó en noviembre y se mantiene durante la ejecución.

El proyecto mantiene dos carriles de circulación vehicular y contempla el reemplazo del porcelanato por adoquines de colores, la construcción de rampas en las esquinas, la instalación de nuevo mobiliario urbano, la renovación del sistema de luminarias y mejoras en la señalización y semaforización.

A ello se suma un componente ecológico que incluye siete jardineras y la siembra de alrededor de cien árboles, con el objetivo de aportar sombra y mejorar las condiciones climáticas del recorrido.

Inversión y visión de futuro para Guayaquil

La inversión total asciende a $ 1,1 millones y permitirá extender hacia estas cuadras el modelo urbano aplicado en el tramo norte de la calle Panamá, fortaleciendo la actividad comercial, turística y cultural del sector.

Esta intervención se enmarca dentro de la planificación impulsada por la administración actual, que incluye iniciativas como Ruta Centro, Panamá Nocturna y el Plan Urbanístico Complementario Centro, orientadas a revitalizar el corazón histórico y comercial de Guayaquil.

La apuesta es que el flujo turístico logrado en la primera etapa se replique y que este nuevo tramo se consolide como un espacio vivo, atractivo y económicamente activo. (I)