Al mediodía de este miércoles, 28 de enero, un vuelo con migrantes ecuatorianos deportados de Estados Unidos arribó al aeropuerto José Joaquín de Olmedo de Guayaquil.

El vuelo chárter N486AX procedente de Harlingen, Texas, aterrizó diez minutos antes de lo programado, a las 12:35.

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En el grupo, según los migrantes, había alrededor de 60 nacionales de distintas provincias, alrededor de 80 peruanos y un ciudadano venezolano.

Durante el vuelo, los adultos, tanto hombres como mujeres, estuvieron esposados de pies y manos. A pocos minutos del aterrizaje, les quitaron esas seguridades. Solo a unos pocos menores no les pusieron esos elementos.

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En el aeropuerto, varios familiares de los migrantes ecuatorianos estuvieron en la sala de arribos nacionales. Algunos se enteraron hoy mismo y viajaron de otras provincias para recibir a sus allegados.

Entre ellos expresaron su inquietud por lo vivido por sus familiares deportados e incluso otros que aún permanecen laborando con temor, en medio de controles migratorios en ciudades del país norteamericano.

Actualmente, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) ha intensificado los controles en ciudades americanas, sobre todo en Minneapolis, donde además se han presentado retenciones de padres y menores.

Deportados ecuatorianos llegaron al aeropuerto José Joaquín de Olmedo desde los Estados Unidos. Foto: Francisco Verni Peralta

Uno de esos casos es el del niño Liam, de 5 años, y su padre, quienes permanecen retenidos en un centro de control de ICE en Texas.

En el área de Migración, los migrantes recibieron algunas ayudas técnicas de distintas entidades ministeriales, entre esas un bono económico. Varios de ellos se distinguían por cargar un pequeño bolso y ropa particular, un calentador y buzo de tono gris.

A su salida de la puerta de arribos internacionales, algunos se cambiaron de ropa para retirarse con sus allegados a sus distintas localidades.

Hoy, Iván, cuñado de Samuel, se desplazó con otros allegados desde Alausí (Chimborazo) hasta la estación porteña. Él dijo que tenía una mezcla de sensaciones al poder tener a su familiar de retorno, mientras que, al mismo tiempo, gran parte de la familia aún permanecía en Nueva York.

En una videollamada, él compartió con otros allegados sobre el arribo del familiar, quien estuvo retenido dos o tres meses en un centro migratorio.

Samuel, un joven migrante, prefirió no hablar, aunque se asombró del recibimiento de sus familiares.

“Una alegría por un lado porque no pude conocerlo antes en este tiempo. La familia está destrozada por esto, la familia está en Estados Unidos y es el primer deportado”, dijo el cuñado Iván.

Varios de los migrantes también detallaron que tenían trámites de asilo vigentes.

Así fue el caso de Julio, ambateño de 28 años, quien residía en Minneapolis.

Él dijo que tenía pensado comenzar de cero con su vida en su tierra, en Ambato.

Hace tres años, para pasar de Ecuador a Estados Unidos, estuvo retenido por siete meses. Lo dejaron libre mientras procesaba su trámite de asilo. Hace dos meses lo volvieron a retener.

Actualmente, en esa ciudad se concentran las redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) para retener a migrantes en situación irregular.

“Está muy caliente en Minneapolis, los agarran sin identificarse, lo agarran y lo mandan cuando ven que estás ilegal; a las mujeres y niños no sé cómo tratan, pero los hombres duermen en el piso”, relató el migrante ambateño sobre lo que conoce de los centros de retención de esa localidad.

Ahora, él dijo que planea reanudar su vida en su natal Ambato.

“Mucho sufrimiento ya no”, dijo al ser consultado sobre si planea retornar a Estados Unidos.

A su arribo, el hombre, que estuvo dos meses retenido, se comunicó con su esposa e hija.

Otro ciudadano cuencano narró que estuvo cinco años en ese país, mientras continuaba un trámite de asilo. El año pasado, mientras laboraba en construcción y se presentaba en una oficina de ICE, fue retenido por tres meses y hoy el sueño terminó con su deportación.

Él dijo que en Cuenca reanudaría su vida con labores de construcción y busca innovar en esa materia con un emprendimiento a nivel local, empleando los aprendizajes que obtuvo en el país norteamericano.

“Honestamente uno tenía una buena estabilidad económica allá, se gana bien, y eso le incentiva a ir allá”, dijo.

Él puso de ejemplo que el sueldo básico de aquí, de $ 482, se puede ganar en dos días de labores allá.

“Allá no se sabe si regresa a la casa o le agarran en el camino, es una incertidumbre de parte de todos”, recordó el hombre.

El avión chárter partió nuevamente a las 14:17 con destino hacia Lima. (I)