Algunos empleados de restaurantes y cangrejales de Sauces 6 trataban de captar la atención de los pocos comensales que arribaban hacia la zona de la avenida Isidro Ayora, la tarde del jueves anterior. El movimiento era distinto al acostumbrado para ese día en horario de salida de oficinas, según varios dependientes.

En ese local y otros vecinos habían unas cuantas mesas ocupadas, pero la mayoría estaban vacías. El panorama no era el esperado.

Según algunos trabajadores y propietarios de locales, la persistencia de lluvia acompañadas de tormentas deriva en la baja concurrencia de clientes a restaurantes, como en esa zona del norte porteño.

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Martha Villaña, de un tradicional cangrejal de Sauces 6, mencionó que en las últimas semanas procuran cerrar más temprano cuando caen aguaceros que provocan inundaciones en varios sectores, aunque en la zona del local no se da acumulación de agua, pero sí en vías cercanas.

Regularmente atienden hasta la medianoche, pero ahora deciden cerrar a las 21:00, sobre todo cuando se dan lluvias intensas.

Asimismo, Villaña mencionó que los trabajadores que viven en zonas donde se suelen anegar vías terminan su jornada más temprano de lo acostumbrado con la finalidad de evitar contratiempos en el retorno a sus hogares. Antes lo hacían a las 01:00 y ahora vuelven a casa máximo a las 22:00.

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“Van dos semanas que tenemos bien bajo, un 50 % por la lluvia con truenos, tienen miedo. Este ha sido el año que más ha afectado desde que tengo conocimiento”, dijo la dueña del negocio.

Jorge Vallejo, administrador y propietario de un restaurante de asados y moros en Samanes 4, refirió que en esa zona también se ha afectado el trajín comercial gastronómico por las lluvias que regularmente complican con la acumulación de agua en las vías aledañas, como la avenida del Maestro e Isidro Ayora. En lluvias recientes, ese sector y otros aledaños fueron de los más anegados.

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“Ya la gente tiene miedo de sacar sus vehículos por temor a quedarse botado o no te quieres mojar simplemente”, dijo y agregó que también los hechos de seguridad influyen en la baja de la concurrencia de personas a su local y otros de la zona, a pesar de que allí no se hayan dado recientes eventos de este tipo.

Él enfatizó que como una opción para “luchar” con la situación están receptando y despachando pedidos a domicilio. En esta opción, regularmente habían 15 solicitudes, pero ahora tienen picos de hasta 42 pedidos por día. “Pero, el domicilio cuesta más porque pertenece a una empresa de motos y cobran un poco más al consumidor final, que es el que decide a última hora”, comentó.

Del movimiento regular, él estimó que están a un 70% por esa dinámica de mayor repunte de las solicitudes a domicilios, que compensa la tendencia a la baja de arribo de comensales in situ. Por esta situación, él indicó que sigue promoviendo publicidades en redes sociales para darse a conocer con los clientes sobre su servicio de envíos.

“Realmente es un esfuerzo diario, ya que la gente no viene por lluvia o delincuencia, debemos reforzar un poco el tema de domicilio, pero al final del día no es lo mismo”, mencionó.

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Él explicó que el cliente que hace pedidos a domicilio hace una solicitud y cierre su factura, no obstante, cuando se da el arribo del cliente pueden continuar en su negocio, consumir más bebidas e incluso hacer solicitudes para llevar un plato extra a casa, luego de haberse deleitado con alguna de las especialidades de moros.

“Estamos pasando el bache, esperamos que la situación mejore”, recalcó el emprendedor, quien a su vez ahora cierra una hora más temprano por el tema de seguridad y además tratar de ayudar a sus empleados en llevarlos a un punto cercano a sus hogares, por las lluvias.

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Otro dependiente de un local de comida rápida de Urdesa, Darío Riofrío, comentó que en el local con cada lluvia intensa tratan de mantenerse en mayor contacto con el propietario para analizar si cerrar más temprano por la baja llegada de comensales.

En ocasiones, como días de poco movimiento, sobre todo en inicio de semana, han procurado dejar la atención antes de tiempo, pero en otros días de mayor trajín, como de miércoles a viernes siguen con la atención, ya que existe un cambio de dinámica con el arribo de motorizados de aplicativos que llevan los pedidos a los domicilios de clientes que prefieren evitar las salidas en esos días.

María Carriel, una habitante del norte, comentó que en ocasiones por evitar salir en las noches trata de pedir por aplicativos para degustar los alimentos en su hogar o asiste al local y pide para llevar sus alimentos. De esa manera, en casa sigue con sus actividades pendientes o se reúne con amigos y así evitan exponerse a escenarios de lluvia o de actos delictivos.

“No es lo más cómodo, pero ahora para salir uno lo piensa dos veces y para evitar el mal rato me quedo en casa, muchas veces”, dijo esta compradora. (I)