Con un aumento en los precios de los aceites comestibles, los consumidores y dueños de comedores populares están inclinándose por otros sustitutos para bajar costos.

En tiendas de barrios y mercados, la demanda de mantecas a granel y de marcas ha ido aumentando conforme los precios de los aceites populares han subido.

Rafael González, dependiente de un puesto del Mercado Central, en el centro de Guayaquil, comentó que en las últimas semanas los clientes buscan con mayor frecuencia la manteca vegetal para la preparación de alimentos, para disminuir en alguna proporción el uso del aceite comestible, que tradicionalmente se ha usado con mayor frecuencia.

Actualmente, en el puesto donde atiende González, cada día llevan unas diez libras de la manteca vegetal, lo cual evidencia un aumento en comparación con la libra que apenas se comercializaba en semanas anteriores.

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“Era algo que casi no usaban; ni siquiera se compraba mucho, porque no se vendía. Ahora han empezado a llevar más a granel”, agregó.

Julia Cujilema, otra comerciante de ese mercado, contó que las ventas de aceites han bajado a partir del aumento de los precios de distintas marcas. Si antes vendía una caja entera de aceites en un día, ahora no lo hace ni en tres días. “Está caro”, comentó.

El valor del aceite se ha elevado por diversos factores, como el incremento de materias primas en el mundo, el conflicto entre Rusia y Ucrania —principales productores mundiales de aceite de girasol— y, a nivel nacional, por la caída de la producción.

Dijo que varios clientes le han confesado que procuran hacer en sus casas o negocios la manteca de chancho con el cuero del mismo animal, a fin de aminorar costos. “La manteca de cuero está a $ 2″, precisó.

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Miriam Garzón, usuaria de ese mercado, comentó que en ciertos alimentos ha empezado a usar la manteca vegetal para probarla como alternativa al aceite, a fin de optimizar la compra de ese insumo, que mantiene un mayor precio que el habitual. “Voy a ir probando para ver el sabor y si en casa le cae bien a mis familiares”, sostuvo.

La libra de tomate llega hasta en $ 1,50 y la cubeta de huevos a $ 7 en esta tercera semana de bloqueos viales

Otros también aprovechan para extraer manteca de cerdo para usarla en sus elaboraciones de comida.

Cecilia Monserrate, moradora del norte de la ciudad, utiliza la manteca de chancho que extrae de los chicharrones cuando cocina bolones para elaborar otros alimentos, como los patacones, maduros, huevos, carne, pollo y chorizos; mientras que sigue usando en menor proporción el aceite vegetal en el caso de preparar canguil o papas fritas con sus allegados.

“Para no gastar tanto en aceite, porque está elevado su costo”, justificó.

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Geovanny Apolo, propietario de un local de comidas, comentó que los altos costos del aceite también han motivado que usen manteca vegetal o consigan la manteca de cerdo de chicharrones que regularmente usan en bolones.

En los supermercados se expenden diferentes marcas de manteca.

Él contó que debieron cambiar ciertos patrones en la elaboración de productos, por el alza de precios. Antes, recordó que se conseguía el litro de aceite a $ 1,70, y ahora está en $ 3,50. En el caso del kilo de manteca vegetal, este estaba entre $ 1 y $ 2, y subió a $ 2,69.

Locales de comida de Guayaquil modifican ciertas recetas o ajustan sus menús para tratar de sobrellevar problemas de abastecimiento y altos precios de productos

En un local de asados de la coop. Juan Montalvo, en el norte, una dependiente indicó que ahora, para evitar un mayor uso de aceite vegetal, procuran comprar directamente las fundas de chifle en lugar de realizar todo el proceso de elaboración de ese acompañante de los platillos de pollo asado. Sin embargo, en otros productos, como el arroz, continúan usando aceite regular.

Justamente, la noche del lunes pasado, el presidente de la República, Guillermo Lasso, anunció que con la ayuda de la empresa privada se logró reducir el costo de uno de los productos más vitales en los hogares y anticipó el lanzamiento al mercado de un “aceite popular”, con un precio 20 % menor que el actual. (I)