En varios vehículos y camionetas estacionados a un costado del ingreso a la avenida Casuarina, que da acceso a Monte Sinaí, se venden legumbres y racimos de plátano. Aquello se da el viernes 13 de mayo del presente año en medio del tráfico vehicular provocado por quienes accedían por esa importante vía que conduce a diversas cooperativas del noroeste de la urbe.

Allí, la oferta de locales comerciales se mezcla con la venta temporal de informales que tienen ropa, zapatos, e incluso comida hecha al instante.

Asimismo, en la vía Perimetral, debajo del paso a desnivel que se ubica en el ingreso a la Casuarina, un hombre baja de una furgoneta un armario para exponer varias vestimentas. A pocos metros, otras mujeres trataban de ganarse dinero con la venta de frutas sobre una de las veredas.

Era parte del trajín en esa zona de alto movimiento vehicular y peatonal del noroeste de Guayaquil. Varios comerciantes informales se ubican en aceras, debajo de pasos a desnivel y tramos de calles para tratar de vender sus productos. Una situación que suele replicarse en otras zonas de Guayaquil y en las que agentes metropolitanos cada día tratan de despejarlas con sendos operativos.

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Esta situación de ocupación de vías y aceras, tanto por comerciantes informales como formales, ocasiona malestar e inquietud para ciertos ciudadanos que ven con molestia que se reste espacio para circular de manera segura sobre las veredas y, a su vez, algunos conductores consideran peligroso que se reste espacio a la movilidad o espacio de estacionamiento de automóviles en ciertas avenidas.

En otro caso, los conductores de automóviles que transitan por la vía a Daule y buscan ingresar por la calle de acceso al bloque 1A de Bastión Popular también conviven con el avance lento del tráfico.

La instalación de comerciantes informales a los costados de la calle 24 NO deja angosta la vía de entrada al bloque 1A de Bastión Popular, donde se ubica el centro comercial Peca. En los alrededores de ese centro se han instalado decenas de informales para ofertar múltiples productos.

Allí, un vecino, Ramiro, cuenta que en ocasiones para evitar transitar en medio de varios puestos de comida improvisados, incluso con tanques de gas, debe hacerlo por la calle, pese al riesgo de la aparición de algún conductor imprudente que lo impacte a su paso. “No hay trabajo, pero eso no es excusa para crear este desorden que cada vez es peor”, lamenta el hombre.

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Incluso, en vías transversales de la zona se han instalado exposiciones de ropa y de otros productos. Cuadras más adelante, en las inmediaciones del bloque 1B del mismo sector también se suele evidenciar la venta de distintos artículos en aceras e incluso algunos locales exponen sus artículos, entre ellos una concesionaria de motocicletas.

Menos del 10 % de los artículos retirados por agentes metropolitanos es reclamado; comerciantes desconocen valores de multas

Comerciantes informales se ubican a los costados de vía de ingreso al bloque 1a de Bastión Popular. Foto: El Universo

En la vía principal (av. 19E NO) que conduce a la coop. Juan Montalvo, además, hay tramos de aceras que vuelven dificultoso el tránsito de peatones. Incluso, los propios locales colocan sus productos en los exteriores, ocupando parte del espacio destinado a la circulación. Allí hay expositores de legumbres, alimentos, tanques de gas, carnes, entre otros.

“Tenemos que salirnos hacia la calle para cruzar esa avenida que han cogido ahora los dueños de locales y se han salido hacia afuera y también los informales, no podemos caminar por las aceras, tenemos que abrirnos a buscar el peligro hacia la calle, son más de dos cuadras”, lamenta Kléber Ordóñez, morador que reside por la zona y que frecuentemente asiste a comprar a las tiendas de abastos.

En otras zonas, como en la avenida Abdón Calderón, en el Guasmo, también se suelen ubicar comerciantes de frutas y ropa sobre las aceras, así como en tramos de la calle Portete.

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Jaime Dávalos, director del Cuerpo de Agentes de Control Metropolitano de Guayaquil, menciona que se dispone de un dispositivo inicial con objetivos primordiales focalizados, como la liberación de espacios en aceras por parte de la venta informal, en el casco comercial de la ciudad, como en la Bahía, Mercado Central, zona de la calle 9 de Octubre, calle Panamá y Malecón. En esos puntos mantienen puntos fijos y móviles, además en 30 instituciones educativas en el ingreso y salida de estudiantes.

Adicionalmente, el director recalca que de ninguna manera se abandonan otros lugares como la entrada de la 8 (Casuarina), Alborada, entre otras zonas, de acuerdo con la disponibilidad de personal, con controles permanentes y rotativos.

En general, a nivel de toda la urbe se disponen de alrededor de 500 agentes destinados de manera escalonada, a diario en tres turnos (de madrugada a medianoche), para el control de aceras para evitar la instalación de comercios informales en zonas comerciales del centro, sobre todo en la Bahía, sur y norte de la urbe.

Venta de comerciantes informales y negocios regulares se acomoda en aceras y tramos de calles, como en la avenida Casuarina. Foto: El Universo

“En las aceras está terminantemente prohibido por la ordenanza municipal que se asiente ningún informal ni indigente, la acera debe estar totalmente libre para el tránsito de los peatones, nuestra tarea es precisamente mantenerlas despejadas para el tránsito de peatones que tienen dificultad de movilidad, que usan muletas, bastones o sillas de ruedas, ahí es mucho más importante de la policía metropolitana”, comentó el director, quien aclaró que siempre proceden con el diálogo para dar a conocer la regulación vigente en la urbe, ya que reconocen la importancia que tienen los productos para los vendedores, que en muchos casos recurren a la venta como sustento diario.

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En su mayoría, según él, hay quienes colaboran para retirarse del espacio, sin embargo, otros se muestran resistentes e incluso llegan a atacar a los policías metropolitanos. “Es ahí cuando tenemos que proceder a retirar las mercaderías que están vendiendo con el fin de desocupar las aceras”, comentó, y agregó que la mayor parte de incidentes no se dan con vendedores, sino con el populacho que se aglomera a favor del comerciante.

El cabildo dispone de espacios en mercados municipales para quienes busquen ocupar espacios regularizados. En diciembre pasado había más de 400 puestos en 57 centros de abastos, recalcó Dávalos, quien además lamentó que regularmente los vendedores informales no quieren formalizarse en un puesto.

El sábado 14 pasado, la entidad con apoyo de la Agencia de Tránsito y Movilidad (ATM) montó un megaoperativo para liberar espacios ocupados por autos que ofrecían frutas y legumbres. Allí, removieron a decenas de comerciantes. A cuatro que se negaron a esa acción se les retiraron los productos para ser llevados a las bodegas de la Policía Metropolitana y siete autos quedaron retenidos por la autoridad de tránsito.

Durante los operativos, los productos y artículos que son retenidos por los agentes pueden ser retirados luego de un trámite. Eso significa que el propietario tiene derecho a su devolución. El ciudadano debe acudir al cuartel de agentes de control metropolitano, pedir una boleta con la que se acerca al Municipio, paga una multa (entre $ 40 y $ 400) y con ese recibo que le entrega puede retirar sus productos.

Según datos municipales, entre 2020 y lo que va del 2022 se han retenido 10.910 artículos en los controles a comerciantes que se dan en diferentes sectores de la ciudad. En el centro, Perimetral y vía a Daule se concentra el 40 % de lo retenido. (I)