Hasta la iglesia Catedral, fieles de diferentes sectores de Guayaquil -e incluso de otros cantones- llegaron a las misas agendadas por el miércoles de ceniza este 18 de febrero.

Una de ellas fue Cleotilde Mera, quien se trasladó desde La Aurora (Daule) para escuchar la eucaristía de las 13:00.

La mujer de 67 años tomó un taxirruta desde su casa para llegar al centro porteño y recibir la bendición, un año más.“No hay año que no venga acá a Guayaquil. Yo recién pasé a vivir con un hijo hace menos de un año por acá en Daule, pero yo tengo la costumbre de venir a la Catedral y escuchar la misa desde que vivía en el sur”, comentó la mujer.

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El miércoles de ceniza les da a los católicos la posibilidad de arrepentimiento para poder vivir los cuarenta días y acompañar a Jesús en la Pasión, Muerte para llegar a la Pascua de Resurrección.

La misa de las 13:00 se llenó de fieles en la Catedral. Foto: Carlos Barros

En este 2026, esta fecha cayó este 18 de febrero, tras un feriado por Carnaval celebrado a escala nacional. La señal de la ceniza que se signa en la frente de los fieles es sinónimo de “conversión” o “penitencia”.

“Empezamos este miércoles con el arrepentimiento, para llegar a ese Viernes Santo con la fe intacta”, dijo Fabián Chiriboga, quien acompañó a su madre a que escuche la eucaristía de este miércoles.

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La madre e hijo se trasladaron desde Las Malvinas, sur de la ciudad. Ambos acuden todos los años a la misa celebrada en la Catedral.

Dolores Muñoz comentó que desde 2025 empezó a celebrar todas las fechas litúrgicas con mayor devoción luego de superar un cáncer de estómago.

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En 2025, en Viernes Santo pidió por su sanación durante una procesión y poco después recibió un diagnóstico de remisión.

“Tengo mucho que agradecer y estoy en deuda con Dios. Me prometí que hasta el final de mis días voy a retribuir toda la vida que me entregó desde que recibí el diagnóstico el año pasado”, comentó.

Entre los fieles que acudieron hasta la Iglesia Catedral se observó a adultos mayores acompañados de sus hijos.

Para Bolivia Armijos, más allá de ser una fecha religiosa, es una costumbre que se debe sembrar en los hijos para seguir el camino de la santidad.

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“Ahora acompañamos a los mayores, a los abuelitos, pero esto también debería ser algo que deben seguir los jóvenes”, mencionó.

En iglesias de diferentes zonas de Guayaquil se celebraron eucaristías durante toda la mañana de este miércoles. (I)