Dos cirugías de trasplante de hígado fueron las primeras que se realizaron en el hospital Luis Vernaza, que retomó este servicio para pacientes que están en lista de espera, luego de que los casos de COVID-19 bajaran radicalmente en esa casa de salud y en otros hospitales y clínicas de Guayaquil.

Luis González, jefe de la UCI de ese hospital, comentó a este Diario que hasta ayer había dos pacientes con COVID-19 en hospitalización y cero en UCI, cifras que contrastan de manera drástica con el último pico de la pandemia que vivió Guayaquil, en abril pasado, cuando hubo 50 pacientes graves en UCI, 40 en hospitalización y 20 en emergencia solo en ese hospital.

Ayer, médicos de esta casa de salud se mostraron esperanzados en poder retomar atenciones que estaban paralizadas debido al alto índice de casos en la ciudad.

El médico-cirujano Cristian Arias, de la Unidad de Trasplantes Hepáticos del Luis Vernaza, explicó que ante esta baja de casos se pudo captar dos donantes para poder operar a los pacientes que estaban en lista de espera.

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Él explicó que a nivel internacional se dio la disposición de suspender el servicio de trasplantes, porque los donantes podían tener COVID-19 y, para evitar contaminar al paciente, era mejor esperar.

Arias acotó que la primera operación se dio con una paciente de 64 años que tenía cirrosis, con un tumor maligno hace cinco años y seis meses en lista de espera para operación. “Ella ahora está cursando el sexto día posquirúrgico con evolución muy favorable; tenemos pensado darle el alta mañana”, explicó el cirujano.

Acotó que el segundo paciente también ha tenido una valoración muy buena. Y que por el momento estarán realizando trasplantes de hígado, y luego de unas semanas empezarán con los trasplantes renales. Ayer, Patricio Ortiz, director ejecutivo del Indot, entregó un reconocimiento a la Unidad de Trasplantes de Órganos y Tejidos, que tuvo su acreditación anual para seguir realizando sus intervenciones.

Aracely, hija de la paciente de trasplante de hígado, comentó que estuvieron tristes porque ante la llegada del COVID-19 no sabían cuándo podría acceder a su anhelada operación. “Nos decían ‘paciencia, paciencia’, pero a veces la enfermedad no espera. Sin embargo, le dimos todos los cuidados para no contraer el COVID-19, la llevamos a vacunar. Y hasta que aquí nos llamaron: que ya tenían el donante. Todo está costeado por el IESS, en convenio con el Luis Vernaza. Gracias a Dios ya está operada, y a seguirse cuidando”, dijo la hija.

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Asimismo, en clínicas privadas también hay casi cero pacientes con COVID-19, y se ha aumentado la atención a pacientes con complicaciones renales, cardíacas, neurológicas, entre otras. El doctor John Cuenca, médico clínico del staff del hospital Kennedy Alborada, comentó que el pasado miércoles dio el alta a su último paciente con COVID-19 de hospitalización. “En el hospital ya no hay pacientes COVID-19. Hace dos semanas ya no había pacientes COVID-19 en UCI, y ahora ya se fue el último del área de hospitalización. Él estuvo seis días hospitalizado y evolucionó muy bien, regresó a su casa”, comentó.

Acotó que la clínica mantiene el espacio COVID-19 con ocho camas; esta área se mantiene cerrada. “Se mantiene el espacio físico por si algún paciente lo requiere, pero ya no ha habido la demanda”, explicó Cuenca.

El especialista instó a la ciudadanía a seguirse cuidando con los implementos de bioseguridad para evitar contagios y continuar de esta forma controlada.