Un barrendero limpia el polvo y desechos acumulados a un costado de la intersección de las calles Mirtos y Costanera, en Urdesa central, uno de los barrios residenciales más conocidos del norte de Guayaquil. La mañana del jueves de la semana pasada era escaso el flujo vehicular en esa zona, mientras pocos vecinos circulaban en aceras o en los portones de las viviendas.

Ahí, en una casa esquinera con fachada de piedras y dos puertas negras a los costados, hubo un hallazgo que causó preocupación y asombro entre moradores. Según la Policía, el lugar operaba como un centro de acopio de drogas. El predio había sido alquilado hace un mes por los propietarios, de acuerdo con los vecinos.

El miércoles de esa misma semana, un vehículo que notó la presencia policial ingresó a un inmueble y se logró dar con el sitio donde se almacenaba droga. En el auto, en compartimientos ocultos, y en dos cuartos se encontraron 1,2 toneladas de droga, distribuida en más de 1.180 paquetes de forma rectangular. En esa intervención, además, se detuvo a tres personas e incautaron un arma, dos vehículos y dinero en efectivo valorado en 4.663 dólares.

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Cerca de tres toneladas de droga encuentran en bodega de inmueble en el noroeste de Guayaquil

Aquel es uno de los recientes golpes de la Policía Nacional a la lucha contra el narcotráfico, en un año que marca récord en incautaciones de droga. El principal escenario de las incautaciones es Guayas, con el 70 % de las 190 toneladas incautadas en lo que va del año. En el 2020, que también fue considerado como cifra inédita, hubo 128,4 toneladas decomisadas a nivel nacional, según registros policiales.

Droga encontrada en inmueble de Urdesa central, en Guayaquil. Foto: Cortesía Ministerio de Gobierno

Asimismo, agentes policiales han referido que los grupos delictivos suelen buscar predios en zonas residenciales o conjuntos privados para tratar de pasar inadvertidos en el acopio de sustancias ilícitas, que posteriormente tratan de enviar ocultas en contenedores que salen vía marítima por los puertos de la ciudad hacia destinos de Centroamérica, Norteamérica y Europa.

Además del uso de bodegas o galpones en zonas periféricas y del sur cercanas a los puertos, varios de los descubrimientos de droga recientes se han replicado en áreas residenciales, como la Alborada, Kennedy, en el norte de la ciudad y ciudadelas cerradas de La Aurora, en Daule.

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En mayo de este año, en la octava etapa de la Alborada, grupos élite intervinieron un inmueble. Ahí encontraron más de 2.230 paquetes de droga en una habitación y en una camioneta con doble fondo. Dos personas que custodiaban el lugar fueron detenidas.

Dos meses antes, en medio de tareas investigativas, en la cuarta etapa de la misma ciudadela, agentes Antinarcóticos y del Grupo Especial Móvil Antinarcóticos (GEMA) detectaron que un grupo de sujetos rompió las seguridades de dos inmuebles que eran utilizados como lugares de acopio de droga de otra banda narcodelictiva.

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Los gendarmes detectaron que los sujetos intentaban sustraer cinco bultos con paquetes de clorhidrato de cocaína, cuyo peso total era de 258 kilos, y detuvieron a cinco personas.

El comandante de la Zona 8 de la Policía Nacional, Fausto Buenaño, en el último decomiso de Urdesa, dijo que regularmente estos grupos ubican domicilios y bodegas, alquilados a terceros, para acopiar la droga y luego aprovechan la oscuridad de la noche para movilizar la droga que luego contamina contenedores.

En algunos casos, la detección de la droga se da en las terminales; por ejemplo, esta misma semana hubo otro decomiso de 50 kilos dentro de sacos de harina que pretendían mandarse a Europa.

En el caso de Urdesa, Pedro, un morador que lleva cinco décadas en ese tradicional sector del norte porteño, comenta que, a consecuencia de los robos recurrentes en la zona, varias residencias desde hace varios años implementan mejoras en las seguridades con rejas y cerramientos. Sin embargo, el enterarse de la incautación de droga en una de las casas del sector le causa mayor preocupación, por estar expuestos a la presencia de personas que buscan zonas residenciales para cometer actividades ilícitas.

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“Evidentemente, uno se pone nervioso”, comenta mientras arregla el patio de su vivienda en una zona que se ubica a pocos minutos de la av. Carlos Julio Arosemena, arteria vial que conduce hacia el suroeste y centro de la urbe.

Jaime Ortiz, morador del mismo barrio, teme que a futuro en esa zona residencial y de alto movimiento comercial se repliquen escenarios de enfrentamientos de bandas que al enterarse de la presencia de un centro de acopio de otro grupo intenten sustraer la droga, como lo sucedido en marzo de este año en la cuarta etapa de la Alborada.

Sugerencias del sector inmobiliario

Sue Murillo, presidente de la Asociación de Corredores de Bienes Raíces del Guayas (Acbir), menciona que en algunas ocasiones los propietarios de inmuebles prefieren no contratar a un profesional en corretaje, sino que buscan lo más barato para “ahorrarse” esos costos; incluso hay quienes gestionan el alquiler de sus predios por su cuenta.

“Ese inconveniente ha ocurrido por el tema de la informalidad: la gente no hace contratos, no investiga los posibles o potenciales clientes y terminan siendo una amenaza”, menciona sobre los posibles inconvenientes que se podrían presentar con inquilinos, como falta de solvencia e involucramiento en delitos.

Así como la experta en bienes raíces, los moradores consultados de Urdesa también consideran apropiado que los dueños de casa tomen recaudos con mayor indagación sobre el pasado judicial de sus potenciales inquilinos.

Como parte de las averiguaciones que toman los corredores agremiados en Acbir para advertir a los dueños de predios consta la revisión del buró de crédito, referencias personales, comerciales y bancarias del posible inquilino.

“Para ver cómo está su crédito, cuánta carga de deuda tiene, se le pide garante, se maneja de una manera más formal. El problema de lo que suele estar ocurriendo o suele ocurrir es eso básicamente: no se investiga a la persona que quiere alquilar. Reciben el dinero sin ningún tipo de cuidado y las consecuencias son las que ya se conocen”, comenta Murillo.

Respecto a la experiencia de los corredores, Murillo dice que en el portal de Acbir pueden verificar si tienen licencia como corredor formal. Todos ellos se someten a un código de ética. (I)