Habitantes de diversas zonas de Guayaquil se sienten preocupados por las plagas que están afectando a los árboles y plantas ornamentales. Algunos se identifican tanto con los árboles que hasta les hablan y, ahora que están enfermos, sienten pena por ellos.

La presencia de las plagas, sobre todo la cochinilla, motivó el anuncio de una declaración de emergencia ambiental, dispuesta por la alcaldesa Cynthia Viteri, sobre el arbolado de Guayaquil que está siendo infestado.

Los moradores de cada sector exigen que se actúe para que este parásito desaparezca y no perjudique a las plantas. Algunos piden que se fumigue, pero especialistas de la Universidad Espíritu Santo (UEES), ambientalistas y agricultores recomiendan que el tratamiento debe ser de manera biológica y no fumigar con químicos.

Pero la situación se torna urgente y preocupante en algunos sectores de la ciudad especialmente en casas que tienen plantas y arboles donde han empezado incluso a cortar ramas y a talar completamente las especies en vista en que la plaga esta acabando.

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Por ejemplo este jueves en una acera de la avenida que enlaza la vía a Daule con la Orellana, en el sector de Mucho Lote se había arrojado los restos de un árbol cuyas hojas estaban cubiertas por una capa de blanca grisajea que caracteriza a la cochinilla. Vecinos indicaron que una familia tumbo el árbol y boto los restos en la acera.

De la misma forma el pasado miércoles un residente de la urbanización Ciudad del Río, en el norte, también talo un árbol cubierto por la cochinilla. Estas escenas se ven repetidas en otros sectores de la ciudad.

En algunos sectores de la urbe, personas talan sus arboles por la presencia de la plaga cochinilla. Foto: Cortesía

Sonia Gutiérrez, moradora de la Alborada, en el norte, comentó que en el parque que está diagonal a su casa observa que a muchas plantas y árboles se les están cayendo las hojas, y esto hace que el parque quede triste y sin vida.

Otros vecinos exigen a la Municipalidad que fumigue las áreas verdes. “Es necesario que fumiguen, porque no es justo que esta plaga elimine los árboles y flores que relucen aquí y en toda la ciudad”, dijo Pedro Vázquez.

En el parque Jerusalén, de Urdesa, se evidencia que los árboles recién se están infestando de esta plaga. “Los guardias de estos parques ya deben hacer algo o si no perderemos estos arbustos”, manifestó Emma Chávez, vecina del sector.

La cochinilla hace desgastar las hojas y pudrir los frutos que producen los árboles, agregó.

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Graciela Córdova, habitante de Sauces 4, indicó que cuida sus floreros y plantas en sus maceteros para que no se infesten de cochinillas.

Los pajaritos que hacen sus nidos en los árboles se ven también amenazados por este parásito, porque puede afectar a los huevos o hacerle daño al polluelo, dijo Enrique Jara, morador de Samanes.

Frente a lo manifestado por los moradores, que exigen fumigación, Xavier Salgado, especialista en agroecología y desarrollo sostenible, coincidió con los especialistas de la UEES en que no se deben usar químicos. “El árbol resiste por su misma parte genética, el árbol trata de pelear con el virus con sus nutrientes. Lo que pasa es que el árbol no va a producir frutos, hojas vivas, sino que ya se va marchitando y poco a poco se va muriendo. En uno o dos años el árbol va muriendo, y por eso encontramos árboles secos en diferentes sectores, donde ya no producen hojas”, manifestó.

Agregó que el cabildo debe emprender un plan de emergencia que tenga menos desgaste de impacto ambiental, pues coincidió en que la fumigación podría eliminar a insectos o plagas benéficas. (I)