Varias familias recorrían la mañana de este jueves la calle 6 de Marzo, centro-sur de Guayaquil, en busca de su monigote o año viejo, como es conocido el muñeco de papel que muchos queman al término de cada año.
Los niños eran los más entusiastas, y personajes como Spiderman y los de la serie El juego del calamar estaban entre los más buscados. Así lo contó Joel Vera, un artesano que estaba exponiendo sus monigotes en el portal de su casa.
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Un monigote de 1,5 metros de altura de Spiderman era ofrecido por Vera en $ 25. Tras darle ese precio a un padre de familia, empezaron a regatear (negociar), pero finalmente el cliente decidió seguir buscando un mejor precio.
Aunque Vera se queja de que el público le ofrece poco por los monigotes, es consciente de que “al menos está vendiendo”. Esto último no ocurrió el año pasado, que fue más complicado por la pandemia del COVID-19.
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Hay monigotes de todos los precios y todos los gustos, aseguran los artesanos.
El público encuentra muñecos pequeños desde los $ 8. Los monigotes más grandes se venden hasta en $ 120.
Los tradicionales viejos de aserrín no podían faltar. Se venden a $ 20 y Darwin Ascencio se llevó uno, la mañana de este martes 30. Cada año, dice, compra un muñeco de aserrín como lo hacía desde niño con su padre. Ahora a sus hijos les compró también un monigote de Venom, que le costó $ 15.
“Vine con $ 50. El resto es para las camaretas”, dijo Ascencio, quien tenía la esperanza de comprar los explosivos también en la 6 de Marzo, pero se encontró, según él, con la sorpresa de que por ahora está prohibida la venta de comida y juegos pirotécnicos para evitar las aglomeraciones en el sector.
En la zona también surgen los negocios improvisados de los artesanos, que cobran entre $ 0,50 y $ 1 por fotografiarse con los gigantes. Incluso hay escenografías completas donde las familias se pueden sentar. Así pasa, por ejemplo, en medio de la recreación de la sala de Los Simpson.
Así lo hizo Malena Rodríguez con su familia. Ella buscaba la muñeca Younghee, de la serie El juego del calamar, y aprovechó para recorrer las 20 cuadras que están ocupadas por monigotes. Aunque el personaje que ella buscaba estaba en todos lados, la mujer regateaba por un mejor precio.
“No quiero gastar más de $ 25 porque aún hay que comprar la comida para fin de año”, dijo la mujer que elogiaba el trabajo de los artesanos, los detalles de los personajes y hasta las facciones que logran plasmar con cartón, papel y pintura.
Este año no hubo variedad de personajes políticos como en ediciones anteriores, según visitantes de la calle 6 de Marzo. Édison Chóez, por ejemplo, buscaba un monigote del presidente Guillermo Lasso. Dijo que había recorrido siete cuadras y no encontraba el que quería.
A los visitantes y turistas no les preocupan las decisiones anunciadas por el COE nacional, el 21 de diciembre, que prohíbe la exhibición y quema de los años viejos en lugares públicos.
Solo se permite la quema de monigotes siempre que se lo haga con el círculo familiar y no se generen aglomeraciones.
En el caso de Guayaquil, el Municipio no se allana a prohibir la venta de los tradicionales monigotes ni su quema, aunque recomienda a la ciudadanía mantener la distancia física o social. También se recuerdan los sitios en los que no se pueden quemar años viejos, como en las zonas regeneradas o adoquinadas. (I)