En Guayaquil se desarrolla el proyecto municipal Letras Vivas, que consiste en el pintado de 50 paredes en la vía pública con frases de escritores y artistas guayaquileños, o que han vivido en la urbe porteña.

Además, dentro de este plan que desarrolla la Dirección de Cultura del cabildo guayaquileño, también se realizarán 30 presentaciones artísticas que tendrán registro multimedia.

Pero la puesta en marcha de esta obra pública ha tenido reparos por parte de escritores cuyos textos han sido tomados en cuenta para ser plasmados en paredes, debido a su costo, que asciende a 389.350 dólares, más el IVA. No obstante, dentro de ese valor, el cabildo no les retribuyó a los autores el uso de su material. El contrato fue firmado en diciembre del 2020 bajo régimen especial.

En ese documento, al que tuvo acceso este Diario, se detalla que el valor de pintado de cada pared depende de su extensión por metros cuadrados. El valor unitario por metro cuadrado es de $ 15,22.

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Es así que los costos por cada pared fluctúan entre $ 1.247,43 y $ 18.579,05, lo que ha desencadenado quejas por parte de escritores y representantes de colectivos culturales, por su alto valor y el nulo reconocimiento económico a los autores vivos.

La escritora Andrea Crespo reclamó a la Dirección de Cultura un pago de 1.000 dólares por la compra de cesión de derechos de autor a los artistas vivos, pues una de sus frases iba a ser plasmada en un mural, aunque desconocía el texto y el lugar donde sería ubicada.

Crespo indicó que este lunes 12 mantuvo una reunión con funcionarios de esa dependencia municipal. Sin embargo, recibió una negativa a su pedido. “Me indicaron que no pueden cancelar el valor solicitado por el uso de mi obra amparados en el Acuerdo de los Derechos de Propiedad Intelectual”, manifestó la escritora.

Y siguió. “Para ellos (Municipio) todo este impasse es producto de que dicho proyecto ha sido descontextualizado; sin embargo, los escritores y escritoras son los únicos que no reciben retribución económica. Es indefendible un proyecto destinado al fomento al lector que menosprecia a su actor principal: el escritor”, refirió Crespo.

El valor de pintado de cada pared depende de su extensión por metros cuadrados. El valor unitario por metro cuadrado es de $ 15,22. Es así que los costos por cada pared fluctúan entre $ 1.247,43 y $ 18.579,05.

Lamentó que la Dirección de Cultura “no haya reconocido sus fallos” durante la reunión. “Aunque la directora (María José Félix) manifestó que entiende mi situación, no hubo el interés en buscar una salida que haga factible la retribución. No se planteó la compra de nuestros libros. Todo el tiempo se mencionaron ‘más acciones’ y procesos de contratación, cuando lo esperado es que se realicen convocatorias públicas que brinden transparencia al uso de los recursos”, refirió la escritora.

Y se refirió a varios valores. Por ejemplo, en la sección B que corresponde a Contenidos Literarios en la fase 1 de este proyecto, se contempló un pago de 2.650 dólares por concepto de ‘Búsqueda de 70 frases de literatura guayaquileña’ y ‘Selección de 50 frases para ser utilizada en murales’. Para el primer ítem se asignaron $ 1.400; mientras que para el segundo, $ 1.250.

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En esa misma sección, por concepto de ‘Gestión de curaduría’, se refleja un valor de $ 3.000, lo que para Crespo constaría como doble remuneración para el mismo trabajo.

María José Félix, directora municipal de Cultura, dijo a este Diario que se “sacaron de contexto” ciertos parámetros sobre los valores del contrato de este proyecto, sin justificar el excesivo costo de la obra.

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“Como bien se conoce el tema de la curaduría es de poder escoger de manera idónea cuál es el contenido. En el momento que tú haces una preselección no significa que las hacen al azar, hay un componente también intelectual por parte de un curador, que no es que se inventa de la noche a la mañana, sino que tuvo un conocimiento previo de literatura, que ha manejado texto, entonces eso está dentro de componentes”, dijo Félix.

Además, la funcionaria se escudó en el artículo 212 del Código Ingenios (Norma de Propiedad Intelectual en Ecuador), para no retribuir económicamente a los autores vivos por el uso de sus textos.

En uno de sus incisos, la norma refiere que no requieren la autorización del titular de los derechos ni están sujetos a remuneración alguna, la ejecución o comunicación pública de obras con fines educativos y no lucrativos.

“Dentro de la ley esta excepción permite que el Municipio pueda hacer uso de este contenido, que además es una cita menor al 15% del contenido total de la obra. Entonces realmente se trata de un fragmento y que tiene un propósito cultura y didáctico, en ese sentido no se está violentando ningún derecho”, expresó Félix.

La funcionaria explicó que con este marco legal, se puede mostrar a los autores “hasta dónde rigen sus derechos y hasta dónde empieza el derecho de los ciudadanos, para poder tener ese acceso a la cultura (...)”.

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Crespo sostuvo que, aunque es adecuada la inversión en cultura, el proyecto está mal enfocado y que las acciones deben articularse a un programa mayor.

“Supongamos que alguien siente curiosidad y ¿dónde consigue los libros? Y si se le dificulta la lectura, si nunca ha leído un libro antes ¿se han formado mediadores de lectura? Con casi 400.000 dólares se podría tener brigadas de lectura, círculos de lectura, distribución de libros, fondos concursables para proyectos editoriales”, sostuvo la escritora.

Refirió que no pagar a los artistas principales entraría en el marco de precarización laboral. Por ello, junto a la poeta Maritza Cino, Crespo exigió al Municipio de Guayaquil que sus frases sean retiradas del proyecto Letras Vivas. La director de Cultura dijo que, efectivamente, no usarán las frases de ambas autoras.

“Hasta ahora veo que la directora tiene una aparente buena voluntad, pero han tenido un error técnico que no han podido, ni querido resolver”, expresó Crespo.

La escritora María Paulina Briones también se sumó a las críticas al proyecto. Ella calificó como “inaudito” el no pago a los autores de las frases por su uso en las paredes.

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“Hemos visto que la producción del proyecto contempla otros rubros. ¿Cómo se les puede ocurrir que no es necesario retribuir a una escritora o escritor por usar su trabajo intelectual o creativo? O que el reconocimiento, por ejemplo, ¿ sea un diploma? Como he dicho antes, reparar y enmendar es fundamental cuando cometemos errores”, manifestó Briones.

Expresó que no existe conexión e incentivo a la lectura para la ciudadanía con las frases pintadas sobre las paredes. Alegó que la forma en la que están desplegadas, genera dificultades al lector.

“El nombre del autor está colocado después del verso, pero no sabemos si esto pertenece a un poema ni cómo se llama ese trabajo total. Si supiéramos, de repente, podríamos buscar el libro en donde aparece ese texto, o hasta encontrarlo virtualmente. Ese mismo verso podría tener un código QR para ahí sí poder ver el poema completo”, refirió la escritora.

Félix expresó que el documental se estrenará en los próximos días, así como los videos de las presentaciones artísticas dentro del proyecto. (I)