Un día más a la espera. Por enésima vez personal de la Coordinación Zonal 8 del Ministerio de Salud Pública (MSP) recibió a representantes de organizaciones de pacientes catastróficos que no cuentan con su medicación ni tratamiento para batallar con su enfermedad. Ellos les entregaron sus pedidos pero preguntan: “¿Hasta cuándo? ¿Cuánto más a la espera?... porque la enfermedad nos consume”, lamentó Dora García, representante de Organizaciones Unidas de enfermedades raras y catastróficas del Ecuador.

Ella comentó que la salud está en crisis: hospitales sin medicina, sin reactivos ni insumos para la atención; clínicas renales con falta de pagos y hay mucho riesgo de fallecer a causa de continuar con sus tratamientos. En este pedido se sumaron siete organizaciones de pacientes catastróficos con enfermedades pulmonar crónica, acromegalia, enfermedad renal crónica, fibrosis quística, enfermedades reumáticas, etc.

“Por eso salimos de casa, asumiendo el riesgo de contagiarnos en esta pandemia, pero queremos vivir, necesitamos nuestro tratamiento. Sabemos que estamos en etapa de transición de gobierno pero no podemos esperar más, los pacientes se están muriendo”, comentó García durante el plantón que se desarrolló ayer en exteriores del edificio Makro, en el norte de Guayaquil.

La escasez de medicamentos, insumos y de equipos en hospitales fue comprobada por el vicepresidente Alfredo Borrero y la ministra de Salud, Ximena Garzón, durante este primer mes de funciones en el nuevo gobierno de Guillermo Lasso. Ellos recorrieron hospitales como Guasmo Sur, Abel Gilbert Pontón, Teodoro Maldonado y Ceibos, donde vieron diversas problemáticas.

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“Hay pacientes hospitalizados que están gastando $ 400 semanales por gastar en todo, peor que una clínica, compran desde guantes porque no hay nada. Necesitamos nuestros controles periódicos, somos millones de personas: Ya las autoridades vieron la realidad en los hospitales y aún no se ha hecho nada, necesitamos soluciones inmediatas”, comentó García.

Sin embargo, esta situación no es de meses recientes, antes de la pandemia ya los pacientes venían denunciando una falta de stock en sus medicamentos pero al llegar el COVID-19 la situación empeoró mucho más, incluso más de 3.500 pacientes han fallecido por diversas causas relacionadas a la falta de su tratamiento o complicaciones por COVID-19, indicó Cristina Freire, representante de la Asociación de diálisis del Ecuador.

Ella comentó que son 12.500 pacientes renales a nivel nacional que están en riesgo de complicarse y perder su vida a causa de la falta de asignación para tengan sus tres diálisis a la semana, sin eso, ellos se mueren.

Además queremos denunciar que están falleciendo pacientes renales en los hospitales públicos, ellos acuden al hospital público por alguna complicación y es deber del hospital seguirles dando sus diálisis, pero no lo están haciendo, les mandan a comprar catéteres, todos los insumos”, lamentó.

Añadió que son los 85 centros de diálisis que ya no alcanzan a tratar a los pacientes renales. “Ya no solo es por los insumos, también es el personal que está impago y no se puede contratar más personal”, indicó Freire.

Más de 50 personas llegaron a la plantonera. Entre ellas, Mariana del Rocío Soria, líder que llegó en silla de ruedas y con su tanque de oxígeno. “Han muerto hartos compañeros míos no por COVID-19, sino por falta de tratamiento, Julio, Karina Christian, Jenny que falleció en marzo pasado. Yo como líder de la agrupación vine, tengo muchos compañeros que están hinchados, están mal”, expresó.

Ellos, así como otros pacientes, están a la espera de acciones concretas para tener el tratamiento a su enfermedad. (I)