Será la quinta convocatoria a licitación en cuatro años y está prevista para este 26 de noviembre, según la Prefectura del Guayas. Todas han apuntado a dragar una parte del río Guayas, el área de los alrededores del islote El Palmar, un tema pendiente en los últimos años y que ya ha tenido consecuencias palpables como el aumento de la sedimentación en esta zona e inundaciones en sectores bajos, ribereños e incluso en los urbanos como en Guayaquil y Samborondón, visibles más en tiempos de lluvias y de mareas altas, cuentan expertos en materia.

Especialistas consideran vital un dragado integral, completo, que no se ha hecho en más de 50 años (ahora también será parcial), acompañado de un plan de acción y de mantenimiento a largo plazo, que involucra a otros cantones del Guayas y a otras provincias, pues la cuenca del Guayas recibe las aguas de los ríos Daule y Babahoyo, donde se hace necesario trabajar.

Ellos dicen que las medidas no deben ser ‘parches’, sino soluciones reales como ocurrió al inicio del 2019 con la eliminación de Los Goles, los obstáculos rocosos submarinos que impedían que barcos de mayor calado (de más de 9,75 metros) ingresaran a los puertos marítimos de Guayaquil.

Estos goles fueron extraídos por la firma belga Jan De Nul, que usó equipos acordes con las realidades de ese ecosistema, como la draga IBN Batutta, y que además de la profundización del canal debe dar mantenimiento hasta que se terminen los 25 años de concesión, tiempo en el que cobran una tasa por el uso del canal para financiar aquella obra.

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La licitación actual para una parte del río Guayas que está por convocarse en los próximos días contempla solo el dragado de 700 hectáreas de los alrededores del islote El Palmar, que van desde los puentes de Guayaquil-Samborondón y de Samborondón-Durán, riberas de la urbanización La Puntilla y riberas de Guayaquil y Durán hasta los pilotes de la Aerovía. Pero aquello no sería suficiente, se asegura.

"El dragado debe ser una cuestión integral y debe abarcar o ubicar a todo este sector (riberas de Samborondón)", cuenta Iván Orlando, asesor jurídico del Municipio de Samborondón. Él dice que están preocupados porque si llega un invierno fuerte, van a estar bajo el agua; se van a destruir la propiedad privada, los cultivos, afectando la economía y la vida en zonas urbanas y rurales.

Riberas de zonas residenciales en Samborondón también son afectadas por sedimentación en ríos. Foto: Carlos Barros.

Pone de ejemplo a La Puntilla, a la ciudadela Entre Ríos, a la zona de los llamados Arcos, a toda la zona ribereña y también a la cabecera cantonal, que se verían afectadas por las inundaciones.

Cuenta que a raíz del anuncio de esta nueva convocatoria de licitación volvieron a enviar oficios a la Prefectura del Guayas (uno fue el 26 de octubre último) para conocer más detalles de las áreas que se dragarían. Cuenta que el alcalde, Juan José Yúnez, incluso pidió que se incluyera “a un gran sector de la urbanización Entre Ríos y La Puntilla”. Pero aquello no ha sido materia de la consultoría, les indicaron en una segunda respuesta, dice.

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Adicional al dragado integral que se debería hacer en el Guayas y sus afluentes, al islote El Palmar hay que estabilizarlo, asegura Pablo Suárez Changuan, ingeniero civil y especialista en hidrografía y puertos y quien conoce de cerca problemas que presentan los ríos de la Costa, como el Guayas.

Otra vista actual del islote El Palmar. Foto: Carlos Barros.

“Si simplemente se lo deja ahí, el islote va a volver a formarse con el riesgo aún de que existan deslizamientos en los taludes... Estabilizar es darle una forma hidrodinámica, hidráulica, adaptada al medio, al entorno para que no se comience a deshacer por el impacto de las aguas cuando está bajando la corriente del río Daule y del río Babahoyo, o cuando está subiendo la corriente por efecto de la marea”, expone.

Con el dragado integral y con propuestas de soluciones a largo plazo coinciden también Héctor Hugo Ullauri, planificador urbano y docente-investigador de la Universidad de Guayaquil; el capitán de fragata Marcos Defaz Valarezo, director del Servicio de Dragas de la Armada del Ecuador; Giovanni Ginatta, secretario técnico del Fondo de Agua de Guayaquil para la Conservación de la Cuenca del Río Daule (Fondagua); y José Luis Santos, exgerente de Emapag (Empresa Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Guayaquil).

Ellos y las entidades a las que representan han participado en varios estudios sobre la sedimentación y los problemas que afectan al río Guayas y a sus afluentes, así como las consecuencias que conlleva el no dragarlos, que incluyen incluso problemas en la captación de agua que luego se potabiliza para las comunidades involucradas, al igual que en los sistemas de descargas de aguas lluvias y servidas.

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“No hay que ver solamente al río Guayas como el afluente que tenemos frente al Malecón 2000, sino como un sistema hídrico de la cuenca hidrográfica del Guayas”, expone Héctor Hugo, quien ve a los ríos y esteros también como una forma de transportación masiva para aliviar la congestión vial o el tráfico en las ciudades.

Solo en cuatro años, desde el 2017 hasta julio de este año, el volumen de sedimentación del río Guayas aumentó de 4'102.646 m3 a 6'166.096 m3, el 44 %, según cifras que maneja la Prefectura del Guayas, que desde abril 2012 tiene la competencia para dragar, aunque un año después recibió ayuda de entidades estatales como la extinta Senagua.

Por ello y para el control de los sedimentos, agrega el capitán Defaz, son necesarios estudios más profundos “de los caudales líquidos y sólidos de los afluentes, de manera que se puedan programar soluciones de dragado a problemas de edificaciones, puentes, puertos, canales navegables... actuales y futuros”, asegura.

Pablo Suárez Changuan, Ingeniero civil, experto en hidrografía y puertos:

'Hay que también estabilizar al islote El Palmar, si no, hay riesgo de deslizamientos en los taludes'

“El islote ya está ahí y extraerlo (por completo) generaría muchísimo esfuerzo, porque está consolidado y si uno hace una verificación temporal de cómo ha ido migrando el islote, uno se da cuenta de que existen ya unos límites definidos.

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Hay que dragar esa área (alrededores), no hay que tener temor al dragado.

De hecho, el dragado es una obra de ingeniería propia de los estuarios para habilitar los cauces, para evitar ciertas afectaciones que pueden producirse por la no ejecución del dragado, por ejemplo, temas de afectación en las riberas aguas arriba o la misma opacidad que genera la acumulación de sedimentos en un cauce, porque quiere decir que va a generar erosión en el otro lado. Entonces, es necesario definitivamente acometer una obra de ingeniería en esa área...

Pero hay que buscar la mejor ingeniería..., por ejemplo, configurar el islote, estabilizarlo de tal forma que se genere un angostamiento, sin llegar a erosionar las riberas para mejorar el flujo de las aguas. Hay que darle una forma hidráulicamente adecuada y dragar los alrededores..., la misma configuración del islote podría usarse como sitio de depósito de cierta parte del material a dragar”.

Héctor Hugo Ullauri, Planificador urbano y docente-investigador:

'Movilidad marítima como transporte público y control de inundaciones, posibles tras dragado'

"Una de las ventajas del dragado es el control de las inundaciones, no solo favorece a efectos de mitigar el impacto de las escorrentías de aguas residuales y aguas lluvias, sino que también ayuda a que no haya inundaciones en sectores bajos, productivos, afectando cosechas y otros...

Segundo. También es útil el hecho de ocupar, al momento de hacer el dragado, el material extraído para hacer relleno hidráulico, de esa forma también se puede empezar a mitigar un poco el impacto ambiental generado por la explotación masiva de canteras, cerros, en Guayaquil...

Tercero..., puede favorecer la ampliación y el calado para embarcaciones, a efecto de recuperar la navegabilidad sobre el río y sobre los esteros, con esto ayudamos a descongestionar el tráfico en las ciudades".

Defaz Valarezo, director del Servicio de Dragas de la Armada del Ecuador:

'Los dragados son permanentes y necesarios'

“Un dragado permanente y técnicamente planificado del río Guayas es necesario para recuperar la capacidad hidráulica del mismo, evitando, sobre todo en épocas de lluvias, las inundaciones; mientras que el dragado para volver navegable el río Guayas requiere inicialmente determinar rutas viables y seguras, además de seleccionar el tipo de embarcaciones a emplear, así el esfuerzo se enfoca en conseguir canales con las profundidades óptimas para la navegación...”, sostiene el capitán de fragata de Estado Mayor Marcos Defaz Valarezo, director del Servicio de Dragas de la Armada del Ecuador.

Y agrega: “Otro de los objetivos de usar dragas en el río Guayas y sus afluentes es la utilización del sedimento extraído para relleno hidráulico, en la mayoría de las ocasiones se cuenta con un material de buena calidad, con un costo económico y ecológico..., que brinda soluciones”, como ellos hicieron en la isla Trinitaria, en 1992, y han realizado desde 1983 en Babahoyo.

Secretaría del Agua, que ahora es parte del Ministerio del Ambiente, efectuó una parte del dragado en 2013

“Sí hay que dragar; la actividad concurrente de dragado de los ríos aumenta la capacidad de transporte de volúmenes de agua en un cauce, mejorando las condiciones de descarga... El Ministerio de Ambiente y Agua... otorga las autorizaciones a los GAD provinciales para la ejecución de actividades de dragado”, señala, por correo electrónico, la Dirección Zonal Guayas del ente.

“En el año 2013, la Secretaría del Agua, actual Ministerio de Ambiente y Agua, suscribió con el GAD Provincial del Guayas un convenio para la ejecución de la primera fase del dragado del río Guayas..., la extinta Secretaría del Agua ejecutó a su costo y responsabilidad la primera fase del dragado del río Guayas (canal este entre el islote El Palmar y La Puntilla), extrayendo cerca de 300.000 metros cúbicos de sedimento del río Guayas”.

Al momento y en los últimos cinco años se han emitido dos licencias ambientales referentes al dragado del islote. No hay ninguna nueva en la actualidad.

Áreas de riberas también deben dragarse, dicen expertos. Foto: Carlos Barros.

700 Hectáreas. Es el área que se dice se dragará en la nueva licitación internacional que se convocará.

Nueva licitación que se convocará este 26 de noviembre es para alrededores del El Palmar.

38,9 Millones de dólares. Es el monto que costará dragar y retirar casi 6,2 millones de metros cúbicos de sedimentos, según Prefectura del Guayas.

En 1995 ya se observaba al islote El Palmar y desde entonces pasaron estudios y competencias, sin solución

Los últimos cuatro procesos de licitaciones para dragar un área del río Guayas, alrededores del islote El Palmar, resultaron fallidos.

En abril del 2018 se suscribió un contrato con la Armada del Ecuador, durante la administración de Jimmy Jairala, pero este fue dado por terminado el año anterior, en los primeros meses de gestión de Carlos Luis Morales, quien durante su posesión, mayo del 2019, como prefecto ya había anunciado que pondría fin de manera unilateral a aquel contrato.

Aquello ocasionó discrepancias entre las partes, pero al final, el 25 de septiembre de 2019, la Armada y la Prefectura del Guayas legalizaron un convenio para dar por terminado el contrato “de mutuo acuerdo”.

Tras la repentina muerte de Carlos Morales (22 de junio pasado) asumió la Prefectura Susana González, quien a finales de julio anunció que se retomó el proceso para una nueva licitación internacional.

Así se veía en el 2007 el islote El Palmar, desde Durán. Foto: Archivo EL UNIVERSO

En esta ocasión, según la información de la Prefectura del Guayas, la zona por dragar es de aproximadamente 700 hectáreas de los alrededores del islote El Palmar y se retirarán 6’166.096 metros cúbicos (m3) de sedimento por $ 38’900.000.

La entidad ha hecho énfasis en que el contrato anterior (abril del 2018) era de $ 58’814.502 para extraer 4’102.646 m3.

No obstante, al hacer cuentas entre área a dragar, la profundidad y la cantidad anunciada de material a extraer, lo neto por dragar sería 248 hectáreas y el resto, a intervenir, dicen expertos.

Con aquello, el área por dragar sería similar a la del contrato de abril del 2018, en el que iban a dragar 224 hectáreas alrededor del islote, adicionales a la disposición de los sedimentos para el relleno de los terrenos Peñón del Río, Durán, según registros de la Armada.

Ahora, en cambio, se ha considerado la profundidad a dragar, 2,50 metros, ha recalcado, en varias ocasiones, la prefecta Susana González.

“Quiero aclarar algo, no es el dragado del islote El Palmar, es la navegabilidad, devolverle la navegabilidad al río Guayas”, dijo el 20 de agosto pasado a este Diario. Ahí indicó también que el material extraído ya no iría a la isla Santay, por tener categoría Ramsar, sino a un predio por expropiarse en Durán.

Este Diario solicitó una entrevista para conocer más detalles sobre la nueva licitación a convocar y sobre las acciones efectuadas, pero hasta el cierre de esta edición aún no había respuesta.

Una imagen aérea del islote El Palmar en el 2010. Foto: Archivo EL UNIVERSO

Pero la licitación y el problema de sedimentación del Guayas no son nuevos. En marzo de 1995 ya se observaba el islote entre el cerro Santa Ana y La Puntilla. En mayo del 2001, la entonces Cedegé (Comisión de Estudios para el Desarrollo de la Cuenca del Río Guayas) dijo que se necesitaba dragar periódicamente el río.

En junio del 2001, Ingenieros del Ejército de EE. UU. recomendaron construir diques de piedra en el río Daule, entre otros.

Así pasaron varios años y procesos, entre estudios y ofertas para dragarlo, hasta que en enero del 2009 el entonces alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, afirmó que la sedimentación de los ríos Daule, Babahoyo y Guayas le correspondía solucionar al Gobierno nacional.

En noviembre del 2010, especialistas del Inocar determinaron que el islote no se podía dragar porque esa zona está bien solidificada. Luego la competencia pasó al Gobierno central. Y en el 2012 se la dieron a la Prefectura del Guayas. (I)