La historia de contagios masivos de COVID-19 de marzo y abril pasados podría repetirse en Guayaquil. Esta vez por el exceso de relajación de la población. Bajo el pretexto de que el COE nacional permitió la realización de reuniones sociales de hasta 25 personas, las fiestas han proliferado.

En Samborondón se han realizado matrimonios con festejos sin distanciamiento y sus participantes sin mascarilla. Igual ha sucedido en Cerecita, en Salinas y Punta Blanca, estas dos últimas localidades en Santa Elena, pero con la participación de jóvenes de Guayaquil, según alertó el Comité Especial de Emergencia por el Coronavirus en Guayaquil.

La entidad alertó a las autoridades y a la ciudadanía para que se mantengan las medidas de protección. En paralelo, la Mesa Técnica que asesora al Municipio y que está conformada por 50 médicos también lanzó su alerta e hizo trece recomendaciones, entre ellas, extender la alerta amarilla por todo el año, mayor control del uso de la mascarilla y circulación de automotores por el último dígito de las placas y hasta la no apertura de las playas, prevista para mañana.

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Estos dos llamados solo fueron el preámbulo. Este lunes, la alcaldesa Cynthia Viteri fue más contundente. Detalló que apenas quedan cinco camas disponibles en UCI en Guayaquil. Si bien el 70 % de estas están copadas por enfermos de otras provincias, no hay espacio para los guayaquileños que podrían contagiarse y ponerse graves.

Por eso anunció la suspensión de todo tipo de reuniones, por decisión del COE cantonal, y una multa de 400 dólares a los dueños de casa donde se organicen esas fiestas.

El fin de semana se suspendieron siete fiestas y se clausuraron doce locales, entre hoteles, bares clandestinos y otros sitios de diversión, en varios operativos que se realizaron en Guayaquil, Durán, Milagro, Daule y Balzar, por parte de la Intendencia de Policía del Guayas.

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Mónica López, residente del sector Los Esteros, contó que varios vecinos han aprovechado que se pueden hacer reuniones para celebrar bautizos, cumpleaños y hasta quinceañeras. “Todos los cumpleaños acumulados los han celebrado saltando un fin de semana. Llegan más de 25 personas, son familias grandes, vienen con los hijos, es un peligro, ya la gente piensa que todo ha pasado”, explicó la mujer, quien estuvo contagiada por el virus en abril pero teme volverse a contraerlo.

Este temor también se da en los sitios de trabajo, ya que no todos los empleadores someten a su personal a continuas pruebas para saber si tienen o no el virus. Karla R., quien trabaja en el área de publicidad y medios, contó que compañeros que están con síntomas respiratorios han ido a trabajar a la oficina y que allí el personal se quita las mascarillas. “Ellos creen que están en su casa, están mal y vienen a trabajar, todo el mundo se quita la mascarilla, yo no, a mí me da miedo porque hay mucho riesgo de contagio del coronavirus o cualquier otro”, explicó ella.

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Asimismo, moradores de las calles Esmeraldas y 10 de Agosto contaron que en una vivienda personas se reúnen a tomar cada fin de semana y luego se pelean, ocasionando malestar y temor al barrio. “Ahí se ponen a tomar, están bien un rato y luego se pelean entre ellos, no usan mascarillas, peor distanciamiento, es un peligro total”, explicó una residente de esa zona.

La alcaldesa Viteri también indicó que el control para la obligatoriedad del uso de mascarillas incluye a los locales comerciales, los cuales serán clausurados por un periodo de seis meses si tienen personal o si reciben clientes que no cumplen con las normas de seguridad.

Un trabajador de un local de comidas de un centro comercial indicó que sí les ha tocado recibir a integrantes de una familia sin mascarilla, sin embargo se les ha indicado que no se prestará la atención porque es un riesgo. Aunque en ciertos locales populares de comida sí se obvia este requerimiento.

Viteri explicó además que pedirán reportes a los hoteles sobre el cumplimiento del aislamiento preventivo, especialmente de los pasajeros de vuelos internacionales. Subrayó que pedirá que a los niños también se les realicen pruebas PCR porque el virus no distingue edad.

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La alcaldesa Viteri se mostró en contra de la apertura de playas. Refirió que habría desplazamientos de provincias con altos índices de contagio y que ello propagaría la enfermedad. El COE nacional señaló que las playas se reabrirían a los turistas a partir del miércoles 5 de agosto. (I)