Este viernes 23 de julio se prevé el estreno de la serie animada Amos del Universo: revelación, de Netflix, lo cual significará el relanzamiento mundial de una franquicia que se ha mantenido por casi 40 años en el corazón de los fanáticos.

Todo empezó en 1979. La empresa de juguetes Mattel había decidido darle batalla al gran éxito que su competidora Kenner estaba logrando con las figuras de acción relacionadas a la película Star Wars (1977). Mattel, con sede en Hawthorne (California), era el rey del mercado global de los juguetes gracias a productos como Barbie y Hot Wheels, pero no tenía nada poderoso para competir contra el gigantesco mundo intergaláctico de George Lucas.

Mattel comenzó a luchar con el lanzamiento de figuras de los personajes de los filmes Battlestar Galactica (1978), Flash Gordon (1980), Furia de Titanes (1981), para las cuales había invertido como 4 millones de dólares en derechos, pero fracasaron desastrosamente en las ventas. ¡Star Wars era el rey indiscutible y nada parecía opacar su popularidad en las jugueterías!

Como sus héroes de películas habían sido vencidos, los ejecutivos de Mattel decidieron entonces crear su propio mundo de fantasía. Encargaron la labor a Joe Morrison, quien conformó un equipo con Mark Ellis y Paul Cleveland. Los tres realizaron un estudio de mercado entre el público infantil para descubrir cómo juegan los niños varones de aproximadamente 5 años de edad, en el cual descubrieron que los pequeños gustaban de dirigir sus propias sus aventuras. Es decir, ¡ellos querían el poder!

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Bajo esa premisa, Morrison, Ellis y Cleveland comenzaron a analizar personajes relacionados con el poder: policías, viajeros espaciales, soldados del ejército, bárbaros… Así fueron inclinándose hacia los dibujos de musculosos bárbaros elaborados por el famoso artista gráfico Frank Frazzeta (1928-2010) para el cómic Conan, el destructor.

Dibujo de Frank Frazzeta (1928-2010) para el cómic 'Conan, el destructor'. Imagen tomada de la web frankfrazetta.org.

Paralelamente, el diseñador Roger Sweet comenzaba a experimentar en esa línea al tomar una figura de acción de Big Jim, personaje de Mattel, para ponerle músculos de masilla hasta crear un superfornido muñeco que, de haber medido 1,85 metros de altura, habría pesado 750 libras. ¡Algo totalmente desorbitante!

Sweet prosiguió desarrollando esa idea hasta crear tres muñecos: el musculoso bárbaro y dos acompañantes con extraños trajes, llamados Tank Head (cabeza de tanque) y Bullet Head (cabeza de bala). Pero al presentárselos al equipo de Morrison, Ellis y Cleveland, el joven diseñador realmente impresionó al mostrarles aquel musculoso diseño y pronunciar el nombre que se le había ocurrido: He-Man.

Desarrollo del personaje He-Man por Mattel. El prototipo tenía un aspecto de bárbaro y al principio estaba acompañado por Tank Head (izq.) y Bullet Head (der.). Imagen: Capítulo 'He-Man' del seriado 'The Toys that Made Us' (Netflix).

Desde entonces todos sabían que tenían una magnífica idea.

Encargaron el desarrollo final de He-Man al diseñador Mark Taylor, quien fue el creador del aspecto definitivo de ese personaje y otros que lo acompañarían en sus aventuras, especialmente el villano: Skeletor.

Las figuras de acción de He-Man y los Amos del Universo tenían generalmente 14 centímetros de altura. Así nacieron estos personajes que luego viajaron a los cómics y las pantallas. Foto: Mattel.com.

Todas las figuras tendrían además una altura de 14 centímetros que, sumados al aspecto fornido de cada uno, hacían lucir como alfeñiques a los delgados muñecos de Star Wars desarrollados por Kenner, que medían 10 centímetros.

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Pero la saga de fantasía de He-Man necesitaba un nombre. Lords of the Power fue la idea original que casi se impuso, pero a última hora un directivo señaló que sonaba muy religioso. Fue entonces que apareció Masters of the Universe (Amos del Universo).

Imagen de la serie ochentera 'He-Man y los Amos del Universo'.

Un cómic y la serie animada de televisión ayudaron posteriormente a ampliar diversos aspectos de la historia, como la aparición del príncipe Adam en el seriado creado por la empresa Filmation.

Con todos esos componentes, la saga de He-Man y los Amos del Universo le generó a Mattel ingresos ascendentes durante cinco años:

1982: $ 38 millones.

1983: $ 80 millones.

1984: $ 111 millones.

1985: $ 250 millones.

1986: $ 400 millones.

Pero el declive de la franquicia en 1987 generó solo $ 7 millones de facturación.

Las razones de ese abrupto final aún son inciertas. Algunos ejecutivos de Mattel culparon a la aparición de She-Ra, hermana de He-Man, que habría provocado que las niñas también se apropien de ese universo, generando una disminución en el interés de los varones. O quizás el universo de He-Man creció tanto que se volvió fofo. Esas son algunas teorías que se ventilaron en las salas de reuniones del gigante de los juguetes.

Ni siquiera funcionaron los esfuerzos para revitalizar aquel mundo de fantasía con nuevos lanzamientos en líneas de juguetes y productos audiovisuales, destacándose la película He-Man y los Amos del Universo (1987), protagonizada por Dolph Ludgren, pero fue un fracaso.

Sin embargo, la saga ha permanecido en el corazón de aquellos pequeños fanáticos, ahora adultos, que han convertido todo lo relacionado a ese mundo en objetos de culto. Ellos componen buena parte del mercado al cual estará dirigida la nueva serie de Netflix: Amos del Universo: revelación.

Además, Hollywood lleva dos décadas con la idea de producir una nueva película desarrollada en el mundo real. Actualmente, la batalla enfrenta a los actores Henry Cavill y Chris Hemsworth para determinar quién será el He-Man que finalmente levante la espada del castillo de Grayskull con la frase “Ya tengo el poder”. (I)

Fuente: Episodio He-Man de la primera temporada de la serie The Toys that Made Us (Los juguetes que nos hicieron), de Netflix.