Un episodio más sin el estricto juez Jorge Rausch, pero con doble reemplazo a cargo de los reconocidos chefs Christopher Carpentier y Adrián Escardó. El último ofreció una masterclass durante el episodio de esta noche de MasterChef Ecuador (Teleamazonas).

En el capítulo de hoy siete de los nueve chefs que quedan en la competencia se enfrentaron en un reto de presión con dos consignas: hacer un plato que integre un recuerdo familiar con los sabores de las regiones del Ecuador y que, principalmente y sobre todo, produzca el menor número de desechos.

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Dos mandiles negros se dispusieron para quienes no cumplan los objetivos.

Con notable diferencia entre sus compañeros, Jamil fue el primero en vestir la prenda cuando presentó un cebiche inspirado en la receta de Jipijapa, más un puré de yuca que fue duramente criticado por su contextura chiclosa. Poniendo sus desperdicios en una balanza, el empresario registró desechos de su platillo por 4.260 kilos.

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Una vez más, Jamil basó su preparación en uno de sus múltiples viajes, lo cual fue referido con decepción del juez Carpentier. “Yo vine con la ilusión de todos tus viajes, Marco Polo te queda chico”, le espetó el chileno.

Atrás del mandil negro de Jamil le siguió una concursante que recibió, por el contrario, una evaluación positiva, sin reparos. Johanna llamó su propuesta Oloncito, que formó con pescado en costra de maíz tostado, espuma de leche de tigre, crocante con papitas y puré de camote, como una especie de cebiche deconstruido.

Su receta fascinó a los jueces quienes coincidieron que fue el mejor plato de todos en este episodio. Además, consiguió la menor cantidad de desperdicios, que pesó menos de un kilo (0.890). La opción le ganó el apetecido pellizcón cariñoso de mejilla, que usualmente brinda Rausch, aunque en esta ocasión fue proporcionado por la chef Carolina Sánchez ante su ausencia.

Sin embargo, la emoción de la ama de casa se fue al piso cuando Carpentier descubrió un pelo en su plato, un error imperdonable en la cocina. Inmediatamente le fue asignado el mandil negro.

A criterio del jurado un tercer mandil fue repartido, porque su plato no superó la expectativas, no tuvo valor agregado, ni un balance en el sabor. Así se calificó a Santiago, quien elaboró un cebiche de tuna, pescado y melón que no impresionó a los duro críticos de esta noche. Además, generó desechos por 3.340 kg.

El desempeño del resto de cocineros no fue del todo memorable para los evaluadores.

Sonia se destacó por sus limitados desperdicios, 1.220 kilos, pero su fritada con salsa de vino tinto no recibió los mismos halagos, porque la carne estaba “seca”.

Lo mismo Henry, con 1.190 kilos de residuos. Su camarón en salsa de sango de choclo más un aderezo tipo chimichurri no convenció, fue un plato “plano”.

Por su parte, Raúl también dejó apenas un kilo de sobras, pero no atinó en su intentó por preparar tiraditos de pescado. Los filetes, bañados con leche de tigra y aunque sabrosos, le quedaron demasiado gruesos.

Finalmente, a Alexandra se le pasó el punto de cocción en el pescado que preparó en su plato que llamó ‘Mis paseos a Manta’. Además, produjo 3.5 kilos de sobras.

Las dos cocineras que no participaron en este reto, Sara y Victoria, se disputaron el pin del chef. Esta fue una de las recetas más complejas por replicar en la competición, pues no tenía proteínas y debía incluir tres técnicas culinarias: confitado, espuma de sifón y ceniza de vegetales.

Fue la primera vez en esta disputa para Sara, pero la tercera para Victoria y, como dice el dicho “la tercera es la vencida”. Victoria jugará esta semana con el pin del chef a su favor. (E)