Para ser el primero en clasificar a la semifinal de Masterchef Celebrity Ecuador, los concursantes tuvieron que ir más allá del sabor e ingredientes de sus platos y ofrecer al jurado una verdadera experiencia gastronómica durante el episodio del jueves 29 de febrero.

El concepto era libre, tuvieron 45 minutos y la despensa completamente abierta. Además, se les entregaron tarjetas de regalo con un saldo de $200 para que compren los elementos que acompañarían a su presentación, como vajilla y decoración.

Para ser evaluados, no pasaron al atril, si no que montaron su show en una mesa alargada donde los esperaban los jueces Jorge Rausch, Irene González y Carolina Sánchez.

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Jalál apostó porque los comensales se llevaran el recuerdo de compartir y jugar con otros (y con la comida). Su menú se inspiró en los sabores de la comida de un bar deportivo: costillas de cerdo, vegetales y papas. Aunque con una preparación sencilla, Rausch lo felicitó por ‘dar la milla extra’ en diseñar esta experiencia para ellos.

Nikki apagó la luz, encendió velas y sacó su guitarra para presentar su plato vegetariano el cual fue calificado como de ‘alta cocina’. El tema musical De cero, original de la artista ecuatoriana, conmovió hasta las lágrimas a Irene.

En medio de la evaluación, llegó una intrusa: Firulina. La muñeca de la infancia de Gigi tomó su lugar para hacerles algunos chistes a los jueces, pero luego permitió que su dueña regresa para defender su propuesta.

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El único que apostó por un postre fue Anthonny, quien elaboró un helado de vainilla utilizando nitrógeno, con una receta de Sergio, el heladero, ex concursante del reality. Quiso correr riesgos.

El nivel de técnica y creatividad de los platos despertó la admiración de Rausch quien admitió que el tipo de preparaciones que probó esta noche solo las había visto en las finales de anteriores temporadas.

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Sin embargo, la balanza se inclinó hacia José Andrés, quien acompañó su plato con un discurso en contra del regionalismo en Ecuador. “Juntos no solo somos más, somos mejores”, pronunció.

La cama de flores representó la variedad de este producto en la Sierra, mientras que el barro del recipiente donde sirvió su comida evocó la Amazonía. Finalmente, los sabores de la Costa, concentrados en un corviche, le dieron la victoria.

“Es el mejor corviche que me he comido”, le dijo Rausch, quien le brindó también a Caballero el último ‘cachete’ de la competencia.