¿Tomarías una bebida de cola con cocaína si te promete efectos curativos? ¿Le darías a tu bebé una cola de limón con litio, mezclada con leche de su biberón, para que “duerma mejor”? ¿Te lanzarías por un tobogán acuático que da una vuelta de 360 grados, pero que ningún ingeniero ha supervisado o probado siquiera?
La respuesta a estas preguntas es ‘no’ para cualquiera en su sano juicio. Pero hubo una época en la que cientos de personas estaban convencidas de que estos inventos, completamente chiflados (por decir lo menos), eran en realidad fantásticos, divertidos y especialmente seguros.
Y de esos hay mucho más. Estas creaciones son las infames protagonistas del nuevo programa de History Channel, Historias Arriesgadas con Henry Winkler, que se estrenó el domingo 18 de enero y cada domingo libera un nuevo capítulo.
Publicidad
Afortunadamente los productos mencionados, como otros que aparecen en el show, ya no existen. Así que Winkler, inolvidable en su famoso papel de Fonzie de Happy Days (1974 - 1984), recuerda las historias con un tono de voz pausado y apacible, pero al mismo tiempo con un humor ligero que lo identifica.
Es un repaso nostálgico y sobre todo sorprendente por la imprudencia de otros tiempos, cuando la vida cotidiana estuvo marcada por productos tremendamente riesgosos, entretenimientos extremos y prácticas hoy inimaginables, hasta prohibidas.
La producción arrancó con 8 capítulos y tal ha sido su impacto, que el espacio ahora va por una segunda temporada, esta vez con un total de 30 nuevos episodios.
Publicidad
“Salimos al aire un domingo a las 10 de la noche e hicimos solo ocho episodios. Y de repente empezó a funcionar tan bien que History Channel nos pasó a las 9, que es realmente el prime time (horario estelar). Y entonces nos convertimos en el quinto programa más visto de la televisión un domingo a la noche", explicó Winkler en una rueda de prensa con medios latinoamericanos, donde se pudo observar una previa del programa.
De hecho, dentro de un mes empiezan las grabaciones de los nuevos bloques. “Así que quiero decirles que estoy muy feliz. Cuando estaban viendo el material, ¿no es interesante? ¿No es información increíble? Y además es divertido", destacó ‘The Fonz’.
Publicidad
Pero más que una burla hacia los inventores o consumidores que, en efecto, sufrieron las consecuencias de estos productos (algunos con discapacidad, otros con la muerte), Winkler recuerda que todo ha sido parte de la historia de la humanidad.
“Esto es la humanidad desde el comienzo de los tiempos. Algunas personas descubrieron cómo hacer fuego y otras descubrieron cómo hacer pólvora. Así que, desde el principio, somos un grupo de personas bastante locas sobre la Tierra”, agrega.
Y complementa: “El dinero parece ser el factor motivador, más que la población. Entonces no creo que la seguridad haya sido una preocupación. Solo pensaban: ‘Veamos si este producto va a ser exitoso’”.
Dislexia, una lucha invisible pero no limitante
Con más de 160 créditos a su haber, siendo uno de los últimos en la premiada serie Barry (2018 - 2023), y otros como director y productor, Winkler no intenta disfrazar que ha sido afectado por la dislexia toda su vida.
Publicidad
Recuerda que en el 2000 no encontraba trabajo como actor, habiendo estado muy asociado con su rol como Fonzie. Animado por un amigo, se atrevió a contar su historia con esta dificultad por medio de un libro infantil.
Aunque la idea recibió resistencia, finalmente se concretó y así nació su serie literaria Hank Zipzer, the world’s greatest underachiever (Sam Zipper, un crack incomprendido), que va por su publicación 40.
Con Historias Arriesgadas es su primera vez como anfitrión de un programa de televisión. Incluso se dice que rechazó invitaciones a presentar Saturday Night Live, que cada sábado invita a un artista a ser su conductor, alegando que le resulta incómodo leer tarjetas de referencia y que prefiere memorizar e improvisar.
Pero a sus 80 años asumió el reto. “Nunca había hecho esto antes. La dislexia hace que leer sea muy difícil para mí. Mi ojo y mi boca no son amigos. Y elegí una profesión que se basa completamente en leer. Es una locura. Tenía miedo, estaba nervioso por tener que leer tanto material. Me lleva mucho tiempo”, comparte. “Leí mis libros grabados. La mayoría de los actores tienen un día o día y medio. A mí me dan 100 horas para leer mi propio libro. Pero lo hice”. (E)





























