El actor y ironman ecuatoriano Juan José Jaramillo estará en el elenco principal de la comedia Familia por accidente, que se estrenará el 2 y 3 de diciembre en el teatro Fedenador; una historia de parentescos inesperados y de una herencia que se hace esperar.
La obra está escrita y dirigida por Gino Freire, y plantea un conflicto familiar. Un hombre fallece y deja una fortuna a sus deudos, pero estos no están compuestos solo por la familia oficial, sino también por el segundo hogar que mantenía en secreto. Para repartir el patrimonio, hay una condición: deben convivir armoniosamente.
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El papel de Jaramillo es Morfeo, un chico cohibido, estudioso, poco atractivo, que no sabe cómo relacionarse con los demás y al que le hace falta conocer el mundo.
El elenco de Familia por accidente está conformado por Jaramillo, Denisse Angulo (presentadora de televisión, en su debut teatral), Fabo Doja, Nicole Rubira, Mauro Falcón (cómico y creador de contenido digital como @soykachafa; también será su primera intervención en el escenario), Jonathan Flores, Ney Calderón y Gino Freire.
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“Es una comedia ligera de formato largo para toda la familia, de aproximadamente 80 minutos de duración; es muy divertida. Estamos en ensayos desde hace mes y medio, aunque las restricciones de los últimos días nos han complicado bastante”, indica Jaramillo, quien este año protagonizó el musical de Danzas Jazz Aladino y la lámpara maravillosa, también junto con Nicole Rubira. En 2020 dio vida al personaje de Simón Bolívar en la obra La fragua de Vulcano, otro musical con el que se conmemoró el bicentenario de la independencia de Guayaquil.
Jaramillo habla con un acento particular: nació en Guayaquil y se define como guayaco, mientras que su madre es cuencana y su padre es quiteño, y además vivió y estudió varios años en Chile. “Siempre digo con orgullo que nací en el Hospital Naval Sur, frente al Planetario de la Armada, cerca del puerto y del Guasmo; entonces, soy sureño. Viví en ese sector y estudié en el colegio Cristóbal Colón hasta quinto curso. De ahí, por trabajo de mi papá, fui a vivir a Chile, y allá descubrí el teatro; por Chile me convertí en actor”.
Al regresar a Ecuador buscó una institución para continuar con su vocación, y se graduó de licenciado en actuación en la Universidad de Especialidades Espíritu Santo. “Curiosamente, en mi primera telenovela como parte de un elenco fijo, que fue El secreto de Toño Palomino (Ecuavisa, 2008), el personaje para el que audicioné era un corredor, y me tocó prepararme para dar la talla”. Empezó a entrenar, pero todos lo dejaban atrás, recuerda, porque no tenía el físico necesario. Tuvo que perseverar y se entusiasmó tanto que nunca se alejó del deporte.
“Al siguiente año ya estaba haciendo El exitoso licenciado Cardoso (Ecuavisa, 2009). El personaje era totalmente diferente, pero yo me mantenía corriendo”, y asegura que así seguirá para el resto de su vida. “A diferencia del fútbol o de otras disciplinas, en que la vida ‘útil’ del deportista termina alrededor de los 35 años, los campeones mundiales de ironman tienen 36, 37, 38 años”, dice Jaramillo, que actualmente tiene 35. “Las categorías más duras arrancan a los 30 años”, algo que él relaciona con el alto costo del entrenamiento y de los equipos.
De momento se prepara junto con Juan Carlos Izquierdo para llevar a su equipo Python a la competencia Ironman Cozumel (México), que se desarrollará el próximo 20 de noviembre. Es entrenador de triatlón desde hace más de siete años, y justamente en Cozumel debutó como triatleta o ironman en 2014, al completar las tres distancias reglamentarias de carrera, natación y bicicleta en un solo día, dentro del tiempo límite, que son 18 horas. Su récord personal es de 10 horas 23 minutos (2019), y espera reducirlo en México, pues aún está en camino de superar algunas de las secuelas que le quedaron después de contraer COVID-19 en 2020. El próximo año desea ir con Python a la competencia en Maryland (Estados Unidos).
¿Qué tiene más peso, entonces, la actuación o el deporte? “Los dos son muy importantes, y no los dejo”, asegura Juan José Jaramillo. “Sigo dedicado de lleno a las dos actividades, lo cual es medio loco, porque en este país ninguna de las dos es bien remunerada o bien vista, pero siempre he creído que uno tiene que hacer lo que hace con amor y con mucha pasión, y eso me llena el alma. Soy feliz”.
Jaramillo reflexiona en que puede permitirse tener dos actividades tan atrapantes porque no tiene hijos ni está casado, aunque sí está en una relación “seria y feliz” con su novia. “El tema de la familia para mí es muy importante; y, si llegase a tenerla, bajaría completamente el ritmo en el deporte”. La actuación, se entiende, seguirá allí.
Las entradas de Familia por accidente están a la venta en Ticketshow. (E)