Desde un inicio fue la intención de los comediantes Francisco Pinoargotti, David Reinoso y Oswaldo Segura emprender una gira por las importantes ciudades del país con su comedia Incaducables, que se estrenó el pasado 1 de octubre en el Teatro Centro de Arte.

“Íbamos a iniciar la gira en enero y febrero, pero gracias al ómicron tuvimos que suspender todo”, cuenta Pinoargotti, y agrega que tenían 24 funciones en Quito en marzo y abril, que también fueron postergadas.

En el escenario actual, los queridos comediantes guayaquileños ahora han considerado oportuno retomar la iniciativa y viajar por Ecuador con su “humor que no expira”. De hecho, la pieza teatral, que pone en escena sus experiencias con las representaciones que los han hecho famosos por casi tres décadas, aterriza este miércoles 30 de marzo en Machala en el Hotel Oro Verde de esa ciudad.

Luego se apoderarán del Teatro Sánchez Aguilar, en Samborondón, el jueves 31 de marzo. La obra estará en ese recinto artístico, además de los siguientes tres jueves de abril.

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A partir del 1 de abril, los viernes, sábados y domingos el montaje también se traslada a Quito, con doce fechas disponibles, en el Teatro Scala. Luego irán a Ambato y posiblemente a Cuenca.

Al preguntarles cómo esperan la acogida en otras regiones, Oswaldo toma la palabra: “La gente tiene ese concepto de que Guayaquil es un mundo y Quito, otro. Para mí es lo mismo por la cantidad de cosas que hemos hecho tanto David como Francisco y yo de forma independiente. Hemos trabajado tantos años en todo el país y fuera de él. El público nos entiende porque hablamos el idioma de las mismas problemáticas sociales y sus historias”.

‘Incaducables’, en el extranjero

“La intención de Incaducables en el mes de agosto y septiembre también es hacer una gira en Estados Unidos y Europa”, revela el también presentador de televisión. En efecto, Francisco estaba en Nueva York cuando se conectó en una entrevista con el resto de sus compañeros para este Diario. “Es una gira larga que se dirige a la colonia ecuatoriana y puede durar de dos a tres semanas”.

La trama del show sigue a los tres actores cómicos haciendo un casting para el remake de las mismas producciones que los llevaron a la fama, respectivamente: Buenos muchachos, Ni en vivo ni en directo y Mis adorables entenados. El conflicto surge cuando sorpresivamente los tres son rechazados por considerarse que no dan la talla. Tal como le pasó a Chaplin cuando participó en un concurso de imitadores de él mismo y quedó en segundo lugar.

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Le siguen otros momentos escénicos, donde los actores reflexionan y bromean sobre las situaciones que han afrontado desde sus carreras y cómo el humor ha evolucionado con las nuevas generaciones.

No es que está ‘escrito en piedra’, pero puede pasar que los intérpretes rompan la cuarta pared e interactúen con el público, fuera del libreto. “Estaba una persona grabando una escena, cuando está prohibido grabar, y Francisco como papá le llamó la atención, se generó una situación graciosa con la que el público se divirtió mucho”, recuerda Segura. Todo es parte de un humor que se ha calado en la memoria de nuestro entretenimiento y que a todas luces se resiste a perder vigencia.