“La edad es solo un número”, dice Sang Xiuzhu, 76 años, una jubilada moderna que gana dinero en las redes sociales chinas gracias a sus videos seguidos por miles de curiosos.

Con sus gafas de sol, la septuagenaria, que parece diez años más joven en un elegante traje negro, camina con paso firme en el piso de una sala de ensayos de danza en Pekín.

De gran elegancia, sus movimientos están perfectamente sincronizados con los de otras jubiladas que la acompañan.

Juntas, forman el grupo las “Abuelas de Moda”, muy popular gracias a videos cortos que cuentan con originalidad la vida de los mayores.

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“Al ver a las abuelitas como nosotras que siguen la moda y están bien consigo mismas, nuestros fans, más jóvenes, no tienen miedo de envejecer”, dice la señora Sang, en un vestido tradicional largo y elegante.

"Abuelas de la moda" durante una presentación en el programa de la Televisión Central de China (CCTV) llamado "Xingguang Dadao". AFP / NOEL CELIS Foto: -- NOEL CELIS

Las “Abuelas de Moda” tienen 23 miembros. La más joven tiene sus buenos cincuenta años.

Su fama ha suscitado el interés de marcas que las han visto una forma de llegar a un público de más edad.

Cuando estas abuelas 2.0 prueban productos en línea y se filman en directo en las redes sociales, “pueden vender 200 en un minuto”, dice su agente, He Daling.

A cambio, reciben una comisión sobre las ventas.

Transmiten asimismo valores positivos, como “los jóvenes no tienen el monopolio de la belleza”. Lo que no impide que aborden asuntos de mayor enjundia.

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Canto, danza, kung-fu

"Abuelas de moda" durante un ensayo para una actuación en un programa de televisión en Beijing. AFP / NOEL CELIS. Foto: -- NOEL CELIS

En un video que muestra a un hombre levantando la mano a su pareja, una mujer de cierta edad interviene para denunciar la violencia familiar.

Mientras China envejece y la esperanza de vida aumenta, los más de 60 años representarán en 2050 un tercio de la población china.

Pan bendito para Bian Changyong, el responsable de una empresa que ayuda a las personas mayores a valorizarse en las redes sociales.

En China, “el sector de internet ha ganado dinero con todos los grupos”: hombres, mujeres, jóvenes o hasta la familia, dice Bian. “Pero no con las personas mayores”, dice el directivo que huele una “oportunidad”.

"Abuelas de moda" esperando detrás del escenario después de su actuación en el programa de la Televisión Central de China (CCTV) llamado "Xingguang Dadao". AFP / NOEL CELIS. Foto: -- NOEL CELIS

El “cabello gris” representa un mercado considerable que ya supone centenares de miles de millones de euros.

La empresa de Bian propone a los mayores cursos en línea de canto, danza y hasta kung-fu.

Y con la pandemia, los jubilados han pasado más tiempo en línea para divertirse o hacer sus compras, dice entusiasmado Bian.

Esta generación es la primera que se ha beneficiado de la enseñanza superior, tras el caos de la Revolución Cultural (1966-1976).

“Muy instruidos”

"Abuelas de moda" durante un ensayo para una actuación en un programa de televisión en Beijing. AFP / NOEL CELIS. Foto: -- NOEL CELIS

Durante esa década dolorosa, el presidente Mao Zedong envió a millones de “jóvenes intelectuales” a instruirse con los campesinos, en condiciones a veces muy duras.

Las universidades del país permanecieron cerradas durante 10 años.

Actualmente, los seniors “son más ricos” que los de generaciones precedentes y “muy instruidos” dice Bian, propietario de Beijing Dama Technology, una empresa que gestiona en línea la imagen de influencers mayores.

Como Ruan Yaqing, de 58 años, que tiene su propia cadena de vídeo, seguida por más de 6 millones de personas.

¿Su secreto? Contar la historia y la cultura de Pekín. Su presentación está muy cuidada, las imágenes grabadas con teléfono son montadas por un profesional.

Una nueva pasión que permite a la señora Ruan no ser demasiado “invasora” en casa, dice bromeando.

Aparecer en las redes sociales es también para ella una pequeña revancha con la juventud.

Y es que, “a menudo, los jóvenes piensan que las personas mayores no saben nada”, se queja. (E)