Miss Universo Ecuador 2025, Nadia Mejía, está en Ecuador para presentar su canción Soy suficiente, en la que quiere conectar con el público, revelando las partes más oscuras de su historia y cómo llegó a esta afirmación.
“He estado trabajando en esa canción desde enero, después de Miss Universo, obviamente yo no me estaba sintiendo suficiente, porque sentí que decepcioné a mi país, que trabajé tan duro por algo y no lo logré”, recuerda la reina de belleza y modelo profesional. “En ese momento yo sentía mucho el ruido, y algo muy importante para mí es que la música es terapia”.
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Así, decidió hacer una canción sin filtros, Soy suficiente. “Fue la afirmación más grande cuando yo estaba luchando contra la anorexia”. Un tema en el que sumó su legado como reina “y como Nadia Mejía, rica, suave”, bromea.
Su actitud es distendida, solo se preocupa de su fluidez en el español, pide retroalimentación y se alegra cuando logra decir lo que quiere con precisión. “Estoy muy emocionada de compartir con la gente aquí en Ecuador, creo que esto va a tocar muchos corazones”.
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De Miss Universo dice riendo que esa experiencia fue para ella su Super Bowl. “Cumplí algo que estaba soñando toda mi vida”, asegura, sin olvidar que vivió momentos ‘fuertes’. “En los concursos de belleza hay mucho ruido, ¿sabes? La gente quiere ser jueza en cada cosa que hago, física y emocionalmente, en la manera en que estoy hablando. Soy Suficiente es mi plataforma como Miss Universo Ecuador y me sentí un poco hipócrita”, describe, “porque estaba compartiendo ese mensaje tan lindo con el resto del mundo, pero en mí misma yo no lo sentía. Entonces, esta canción no es solo para ayudar a la gente, es para ayudarme, para recordarme, porque hay poder en nuestras palabras”.
¿Cómo es posible que una reina de la belleza global sienta que no da la talla? “Para mí es para saber que la opinión de los demás no va a definir mi valor. Yo soy suficiente porque soy una hija de Dios. Mi valor es de Dios. Cuando yo sé eso en mi corazón, tengo paz”. En efecto, la canción, una balada, transmite los valores espirituales de Mejía, de 30 años, hija del músico ecuatoriano Gerardo Mejía y esposa del empresario Sam Webb.
Alguna vez cantó con el grupo OG3, pero confiesa que entonces no hablaba por miedo a pronunciar mal el español. Ahora que está sola, dice que su obsesión ha cambiado, quiere conectar a través de las letras. “Esta canción me representa como artista y las próximas van a tener el mismo efecto”.
No hay versión en inglés. “Yo estoy en mi capítulo en español”, afirma. “Creo que voy a disfrutar que hoy en día yo puedo hablar en español; sé que es mi cultura, mis raíces; no estoy diciendo que no voy a cantar en inglés en el futuro, pero puedo conectar más con el español hoy en día, es algo muy nuevo para mí”.
Soy suficiente sí tendrá un escenario. “Cuando vaya a dar mi charla” (del mismo nombre), “voy a compartir mi testimonio y después quiero cantar la canción. Voy a enfocarme en eso en los últimos meses de mi reinado y después veamos qué va a pasar”.
En la charla, explica, habla de su vida como ‘ecuagringa’, la niñez, la adolescencia, las comparaciones en las redes sociales, la lucha contra la anorexia y el cambio. “Es una aventura emocional, una montaña rusa, pero el fin de eso es la esperanza”.
Recalca que compartirá experiencias auténticas. “En el mundo de miss y en la vida, en general, queremos compartir las partes más lindas de nuestras vidas. Pero cuando estás pensando en tu modelo a seguir, esa persona usualmente tiene un testimonio fuerte con el que te puedes conectar. La gente no va a conectar conmigo si estoy actuando como una reina perfecta que no tiene problemas. Yo quiero compartir los momentos más oscuros y que la gente pueda decir: ‘Guau, no estoy sola’”.
Una canción como respuesta al reto de los trastornos de alimentación
Uno de esos puntos es el manejo de la anorexia nerviosa, un trastorno de la alimentación que afecta a largo plazo. “Para ser honesta, nunca voy a decir que ya estoy sana, ya superé eso. No; esta es una decisión de cada día tratar mi cuerpo con amor. Tengo mis días buenos, cuando me siento cómoda. Tengo mis días cuando estoy mirándome en el espejo diciendo: ‘Ay, me siento gorda; mira: cuadrada’. Y estoy destruyéndome”. Esas palabras, dice, determinan que el día sea bueno o no.
“Mi sanación es algo que estoy trabajando, pero eso me ayudó full para compartir esa historia. No puedo hablar por otras personas”, agrega, “pero Dios fue gran parte de mi sanación. Mi papá estaba a mi lado poniendo cereal en mi boca cuando yo no tenía fuerza para caminar, porque no estaba comiendo. Tener un doctor a tu lado es muy importante, pero también hay un switch mental que la gente necesita hacer”.
Ahora su círculo de apoyo es su familia de origen y su esposo. “No puedo vivir sin ellos”. Su carrera, explica, la expone a recibir comentarios aparentemente positivos: ‘Te ves increíble’. “Pero estaba trabajando muy enferma, porque eso es la industria del modelaje, es muy tóxica. Mi familia fueron las primeras personas en decir no, no estás bien y vamos a ayudarte. En los momentos más difíciles, tú necesitas una persona que no tenga filtros”.
Por el momento, la reina considera que prácticamente está viviendo en nuestro país. “Tres semanas al mes estoy en Guayaquil o viajando por Ecuador. Necesito regresar (a Estados Unidos) por mi carrera. Pero quiero tener una casa aquí, un hogar en el que van a estar mis niños y van a tener conexión con sus raíces”. ¿Niños? “Estoy viviendo cada día, cumpliendo los tiempos de Dios, no le estoy dando importancia a la edad, cuando yo sea mamá, quiero estar en casa y dedicarle mi tiempo. Ahora tengo tantos sueños que quiero cumplir antes de eso”. (E)