La noche iba cobijando al predio donde Laura Pausini regresará al escenario quiteño con el tour “Yo canto”.

Calles cerradas, gritos de comerciantes, cientos de personas esperando el ingreso y una gran variedad de artículos con el nombre de la artista italiana era el panorama que se vivía en los exteriores del Coliseo General Rumiñahui.

Nervios, ansiedad y felicidad se sentían por las veredas de la avenida Ladrón de Guevara y Toledo, donde los fans de la artista hacían fila, con sus boletos en mano, para ocupar un espacio en el coliseo y esperar latentes el concierto.

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El olor de los tradicionales pinchos, los hot dogs y el grito de “Se compran entradas” o “Lleve chicles, chupetes, caramelos”, formó parte del ambiente que se fue amalgamando desde las 17:00 de este viernes 24 de abril.

En extensas filas, los seguidores de la cantante portaban cintillos, sombreros, camisetas y carteles con su nombre. Las autoridades, con linternas en mano y escáneres, los hacían entrar uno a uno.

Ese fue el momento preciso para que sean ellos quienes describan qué sentían por la estrella de 51 años.

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“Estoy emocionada, soy fan de Laura desde que tengo 11 años. Hoy la pude ver y nos dijo que nos esperan muchas cosas buenas, aprendió palabras ecuatorianas y este disco me encanta”, dijo Magus Viteri.

Ella, con una particular vestimenta negra entera y una espada plateada, contó que estaba personificando al disco “Yo canto 2”.

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Magus era parte del club de fans que se hacía llamar “Cada color al cielo” y estaba conformada por mujeres de Manabí, Santa Elena, Pichincha y Guayas.

Todas juntas nunca dudaron en entonar un fragmento de “Volveré junto a ti”, canción que se desprende como primer sencillo de su segundo álbum, aquel que fue el más exitoso de su carrera.

La sonrisa en la gente opacaba el frío y el gélido viento que corría por Quito en la tarde.

Así, Mayra Alcívar, con su respectivo cintillo en la frente, comentó que había viajado desde Manabí para poder presenciar el espectáculo.

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“Viajé ayer, me hospedé en la casa de una amiga y aquí estoy. Este año prometí que iba a estar en el concierto. Sigo a Laura desde muy pequeña”, comentó Mayra.

De un momento a otro, la oscuridad se hizo en la zona del General Rumiñahui, ícono de Quito que ha presenciado miles de eventos de esta magnitud.

Sillas blancas formaban los puestos privilegiados frente al escenario y atrás, una gran producción de cámaras con el resto de fans que se iban acomodando en las llamadas generales y preferencias.

Allí estaba Viviana Valdez, guayaquileña de nacimiento que con una gruesa chompa blanca y puesta la capucha, habló de Laura.

“Venimos de Guayaquil al concierto, no pude ir al reciente, tampoco la vi hace nueve años porque estuve embarazada, pero para esta vez dije ‘no me pierdo por nada del mundo’”, añadió Viviana.

El comercio también formó parte del contexto, pues los artículos con el nombre de Laura Pausini se ofertaban desde $ 1.00.

A partir de las 18:30, la gente empezó a copar el coliseo General Rumiñahui, esperando la salida de Laura Pausini al escenario que tenía un trasfondo de un castillo medieval con banderas a los extremos que rezaban el nombre del tour. (E)