Su voz sigue intacta, su música está vigente en cada una de las vidas de los seguidores que -como ella afirma- la han seguido desde hace más de dos décadas y los nuevos que se suman a su comunidad. Desde su Venezuela amada, con El Ávila acompañándola desde su ventana en Caracas, donde está realizando una gira de presentaciones, la cantante Karina se conecta con Diario EL UNIVERSO, para ofrecernos detalles de su próximo show en Guayaquil y Portoviejo.

A Ecuador regresa emocionada, cumpliendo con las fechas pospuestas por la pandemia y feliz de que los escenarios presenciales que ha recorrido a lo largo de su trayectoria se reactivan. Con canciones por estrenar y un disco de duetos en producción, la artista radicada en Miami y que a través de sus canciones ha tocado el corazón de muchas generaciones, habla también de la responsabilidad de los artistas y la industria del contenido de las letras en las nuevas propuestas.

La intérprete de temas como Sálvame, Sé como duele, A quién, tiene previsto presentar su concierto íntimo Karina entre amigos, el próximo 26 de noviembre, en el centro de convenciones UEES, a las 20:00. Entradas a la venta en Ticketshow y reservaciones al 099-906-7872.


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Viene a cantarle al amor y desamor en su show, ¿qué le tiene preparado a su público en Ecuador?

Ese día vamos a hacer uno de esos reencuentros mágicos a los que tengo acostumbrada a mi gente, por supuesto pasando en un viaje maravilloso por el tiempo de más de tres décadas de música, de historias, de cuentos y de anécdotas que la gente ha pasado conmigo, entonces de eso se trata el reencuentro, de contarnos qué es lo que nos ha pasado estos últimos años. Y digo qué es lo que nos ha pasado porque siempre hay una interacción muy linda con el público y se hace más bonito cuando los lugares son un poquito más pequeños, porque en Ecuador suelo hacer en esas plazas y estadios inmensos, y realmente aunque es muy maravilloso no hay esa interacción de cerca.

Entonces, la gente en estos lugares un poco más pequeños se atreve a decirme cosas, a preguntarme cosas, en fin, yo creo que eso es lo bonito de estos espacios y vamos a cantar todas esas canciones que no se han cantado antes, aunque ya las conocen.

En Ecuador tendrá dos shows y de ahí continúa su gira por Venezuela...

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Sí realmente, estoy cumpliendo con estos pequeños conciertos que se iban a hacer desde la pandemia, por eso no nos hemos extendido. Ahorita estoy en la etapa de cumplir, con mi gente aquí de Venezuela que también me llama y me tiene esperando, igual que en el resto del mundo. En esta pausa entre uno y otro voy a hacer esos dos shows (Guayaquil y Portoviejo), obviamente de aquí este año ya no hay más fechas porque la gira aquí (en Venezuela) es más larga.

El streaming fue la plataforma que permitió seguir cantando en pandemia, ¿cómo fue para Ud. adaptarse a estas nuevas plataformas y ahora volver al presencial?

Mira, te soy honesta, yo tengo haciendo lives desde hace cinco años, todos los martes y hacía siempre un live musical al mes, o sea que yo ya estaba metida un poquito antes en todo esto, calentando motores. Sin embargo, nada nos empujó con tanta fuerza como efectivamente esta pandemia. Creo que aparte de lo tecnológico que todavía voy, tú sabes, tratando y aprendiendo y haciendo desastres de la cuestión tecnológica, yo creo que también aprendimos a conectarnos, conectarnos más allá de las líneas, más allá del cable, de las plataformas, creo que aprendimos muchos artistas a conectarnos de otra forma con la gente, porque esa era la única forma, y cuando no hay opción uno hace de todo.

Yo empecé a volverme más activa, como ya no pude hacer música con músicos en vivo, empecé a crear una noche de karaoke, y se volvieron todos los martes de karaoke, y así nos fuimos acompañando. Tanto yo a ustedes como ustedes a mí. Todos pasamos por pandemia, no estamos hablando de países, no estamos hablando de circunstancias, estamos hablando de una cosa global. Entonces fue muy lindo traducirnos y ver que la necesidad nos obliga. Qué bueno que estas plataformas están aquí para quedarse y van a ampliar nuestro espectro de posibilidades, no solamente a los que somos artistas hace tantos años, sino a las nuevas generaciones que tanto necesitan estas salidas.

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Este retorno al escenario físico, ¿cómo lo toma? ¿Pensó en algún momento que no volvería a cantar con público en vivo?

No, yo creo que nunca pensé en eso (dejar de cantar en vivo), sin dudas todos pasamos por esa incertidumbre que teníamos en todos los aspectos, sobre todo en esta industria del espectáculo que fuimos los primeros en suspender porque se trata de acumular la mayor cantidad de gente posible, y yo vengo de ese escenario, yo nací en ese escenario en vivo. Entonces, a pesar de que pudimos sobrevivir de alguna manera muchos a través de estas plataformas, la conexión humana es insuperable e insustituible. Nunca llegué a pensar que esto (la pandemia) iba a ser para siempre. Estamos en un tiempo en que la tecnología también científica va avanzando, pero hay que creer y ponerle todo el empeño también a la ciencia. Esto que nos ha pasado nos tiene que dejar un legado como comunidad.

Quiero decir algo importante: seguimos en pandemia, no se ha acabado, estamos tratando de sobrevivir, pero hacerlo de manera consciente para que la gente entienda que aún se tiene que cuidar, que aún hay que ponerse la máscara, nos tenemos que cuidar unos a otros y así avanzar juntos. Esa es la única forma.

Los artistas durante el confinamiento fueron los responsables de acompañarnos durante ese tiempo, compartieron su día a día, cantaron a su audiencia, hablaron con ellos mientras la incertidumbre embargaba, se volvieron más cercanos...

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Sin duda jugamos un papel esencial y qué bueno que nos los acredites, yo me lo tomo porque yo también fui parte de ese movimiento, y creo que nos acompañábamos mutuamente porque sin el espectador qué hacemos, nada más video. Esa comunión, esa interacción creo que nos hizo parte de esta nueva realidad, la nueva realidad es que hay que concientizarse de nuevo, de que estamos juntos y de que cuando le pasa a uno le pasa a todos, que nos necesitamos y qué bonito ser parte de eso. Fíjate cómo Netflix y todas esas plataformas se juntaron y se quedaron ahí para siempre. A mí si me quitas Netflix, creo que me suicido en 30 minutos (ríe), no quiero saber mis días sin Netflix, a mí no me dejen sin eso.

Les tomamos un cariño infinito a todas estas cosas de la plataforma y espero que también hayamos entendido que los artistas tenemos esta vida normal y que también nos enfermamos y sufrimos y que no todo es serpentina y luces, también tenemos nuestro corazoncito.

En la actualidad, la música incluye letras crudas, con contenido sexual explícito, que la escuchan, cantan y bailan hasta los niños, como artista y madre, ¿cuál es su postura ante las diversas propuestas que abordan estas temáticas y que se normalizan cada vez más?

Sí, es muy lamentable. Creo que has tocado un punto importantísimo, la inocencia de los niños que a veces no saben lo que están diciendo pero lo repiten y lo repiten y eventualmente todas esas cosas que van escuchando, se les va haciendo natural una vez que la entienden, porque también los niños crecen y además crecen muy rápido.

Yo también soy madre y esta hipersexualización de la música y del ser humano es muy rudo para uno, como madre sobre todo. Ver a tu hija, todos los movimientos es como si estuvieran en el acto (...) ver estos comportamientos tan primarios en el ser humano en general, desde los niñitos y se extiende hasta a la gente que ya ni siquiera le queda bien, hasta gente más grande que se ha plegado a este movimiento. Es muy decepcionante, penoso y triste porque la inocencia tiene un encanto maravilloso.

Tú no puedes meter en el saco de los compositores insignes latinoamericanos a un individuo como Bad Bunny, por ejemplo, no me parece, a mí me da mucha tristeza más que cualquier cosa y no quiero decir con esto que todo el género urbano es así, hay cosas que son muy divertidas, que son incluso para bailar, que son hasta sugerentes y aun así son graciosas.

Yo vengo también de una época en la que existía la salsa erótica, pero aun así no llegaba tan lejos. Ya ahorita es directo, no hay romance, imagínate que yo vengo de la época de las cartas, ya no hay un flirteo, no hay un romance, no hay un cortejo, no hay una ilusión, es directo al acto, a la piel y naturalizar las cosas que son naturales está bien, pero hay cosas que no son innecesarias. Y ahorita estamos hablando de pepas, de píldoras.

Estas canciones se viralizan gracias a plataformas como TikTok, en la que cada usuario aparece bailando el tema de moda, sea niño o adulto...

De cero pasamos a mil. Mencionas algo importante que creo se está confundiendo también y que es el respeto, una cosa es que yo respete todos los géneros y otra cosa es la apertura ilimitada. Hasta dónde llega tu respeto, hasta que llega, sabes, el mío, ¿por qué tú no me respetas a mí también? Yo soy una mujer muy abierta, de mente muy abierta, tengo un hijo muy particular que es transgénero y eso es bien diferente y todo, pero yo no le impongo a nadie el cuento y nadie me tiene que aceptar. Yo con hablar de esto de forma didáctica, para abrirle la mente a la gente es suficiente para mí.

Y la industria de la música tiene mucha responsabilidad en esto, porque también han sido partícipes y cómplices y también han marginado a otros géneros, que venden mucho, que gustan mucho y que todavía están vivos.

Y en sus proyectos nuevos, ¿en qué está trabajando ahora?

Yo hice una colaboración este año con un muchacho mucho más joven que yo que se llama Enrique Ramill, que hicimos una versión bellísima de una canción que se llama La otra y antes de eso hice una canción que se llama Me quiero, que la pueden encontrar en todas las plataformas digitales. Ahorita voy a hacer un sencillo que saldrá el próximo trimestre del año y después voy a hacer un disco de duetos que tengo en mi panorama muy cercano. Esperamos que a mitad del año que viene salga esto. No te puedo adelantar mucho. (E)