Después de más de un año de composición, reescrituras y canciones descartadas, Benazir encontró la respuesta en Mala pregunta. El proyecto musical del guayaquileño Sebastián Cepeda presentó su sexto álbum de estudio, una producción de once canciones que recoge influencias de la neopsicodelia, el rock alternativo y el pop para construir un trabajo que el artista considera una síntesis de todo lo que ha explorado a lo largo de su carrera.
Publicado el pasado 15 de mayo, Mala pregunta comenzó a tomar forma entre noviembre y diciembre de 2024 y se extendió hasta marzo de este año.
La idea inicial era clara: crear un álbum de neopsicodelia que reflejara influencias que sentía que no había podido desarrollar plenamente en trabajos anteriores. Entre ellas destacan Animal Collective, así como el lado más psicodélico de The Beatles y The Beach Boys. Sin embargo, a medida que aparecían nuevas composiciones, el concepto original comenzó a transformarse.
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El resultado final está compuesto por once temas, de los cuales tres fueron lanzados previamente como sencillos: Distancias, Veraniega y Silueta. La elección de estas canciones respondió a distintos factores. En el caso de la primera, la decisión estuvo influenciada por la opinión de algunos seguidores que tuvieron acceso anticipado al material a través de enlaces privados y compartieron sus impresiones sobre las canciones que consideraban más fuertes, mientras que Veraniega fue seleccionada por el valor emocional de su letra, y Silueta era, desde el inicio, una de las favoritas del propio Cepeda.
“Es la canción que siempre pensé que era la mejor. Me gusta el nivel de producción que alcancé ahí. Siento que es la que mejor suena de todas y es la que más escucho del disco”, comentó.
La producción completa del álbum se realizó en La Loma Records, estudio independiente fundado por Cepeda junto con Klaus Rose en 2020. Además de encargarse de la composición y grabación, el músico asumió la mezcla y masterización de todos los temas.
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Las letras del álbum giran principalmente alrededor de las relaciones humanas. El amor aparece como uno de los temas centrales, aunque también existe espacio para la introspección y la autocrítica. Cepeda señala que canciones como Veraniega, Silueta y Alguien que te ama te tomó esta foto abordan distintas formas de la experiencia amorosa, mientras que Distancias funciona como una conversación consigo mismo disfrazada de diálogo con otra persona.
Aunque el proyecto nació con una fuerte intención psicodélica, el sonido del disco fue encontrando otro camino durante la producción. Poco a poco, las guitarras eléctricas adquirieron un papel más importante y terminaron marcando buena parte de la identidad sonora del álbum. “Me fui viendo cada vez más atraído a la idea de tocar guitarra eléctrica con distorsión, recordando otros tiempos en los que tocaba algo más cercano rock”, explicó.
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Esa decisión convirtió a Mala pregunta en un trabajo más orientado a las guitarras de lo que originalmente estaba previsto. Aun así, conserva elementos habituales dentro del universo sonoro de Benazir, como el uso de loops de batería, samples y una construcción melódica que mantiene la esencia pop del proyecto.
Para Cepeda, sin importar qué tan lejos se aleje hacia el rock o la psicodelia, el objetivo sigue siendo el mismo: crear melodías memorables. Por eso describe el álbum como un disco “psicodélico, electrónico y melódico”, capaz de combinar influencias diversas sin perder cohesión.
También considera que el trabajo reúne características de distintos momentos de su discografía. Según explica, recupera el componente electrónico de algunos lanzamientos anteriores, la sensibilidad melódica de sus primeros discos, las guitarras presentes en otras etapas de su carrera y una ambición pop que ha acompañado a Benazir desde el principio.
La identidad visual del proyecto también lleva su firma. La portada de Mala pregunta fue diseñada por el propio artista y está compuesta por un collage psicodélico elaborado con imágenes antiguas.
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El lanzamiento del álbum coincide con una etapa en la que Benazir busca fortalecer su presencia en vivo. El proyecto presentó parte del material durante Indie para Llevar el pasado 2 de mayo y posteriormente ofreció un concierto el 29 de mayo en Andes Brew Pub, en Guayaquil.
Actualmente, la formación en vivo de la banda está integrada por Cepeda en guitarra y voz, Alessandro Estrada en guitarra, Luis Ricardo Centeno en teclados y Martín Riofrío en bajo. La propuesta combina interpretación en vivo con el uso de samples para recrear la atmósfera del álbum sin perder los detalles de la grabación de estudio.
“Es hacia donde estoy apuntando ahora mis esfuerzos con Benazir: conseguir más lugares donde presentar esta nueva música y conectar más con nuestra audiencia”, afirmó.
El deseo de llevar el proyecto a más escenarios también está relacionado con una reflexión que Cepeda ha desarrollado a partir de su experiencia como artista independiente. Para él, abrirse camino en Guayaquil requiere paciencia, disciplina y una capacidad constante de autogestión.
Considera que uno de los principales desafíos para los músicos independientes es la necesidad de asumir múltiples roles además del artístico.
A pesar de esas dificultades, insiste en que las presentaciones en vivo siguen siendo el espacio más valioso para construir una relación con el público. En su opinión, quienes asisten a conciertos de artistas independientes lo hacen por un interés genuino en la música. “Valorar esa experiencia en vivo es importante, porque la gente que paga por ver un artista independiente realmente quiere escuchar lo que está sonando”, señaló.
Con Mala pregunta, Benazir suma un nuevo capítulo a una trayectoria iniciada en 2020 y conformada por los álbumes Ánimo de amar (2022) y Volveremos a ver televisión (2022), Nuevos cuentos modernos (2023), Sisabac (2023) y Digital (2024).
Más que un nuevo lanzamiento, el disco representa el cierre de un proceso creativo extenso y la apertura de una etapa enfocada en llevar esa música a los escenarios. (E)




