Justin Bieber regresó por todo lo alto al Festival de Coachella con un espectáculo abarrotado en el que hizo un repaso nostálgico de su carrera desde sus inicios en internet. Mientras tanto, en otros escenarios, The Strokes, Billy Corgan y Morat representaron al rock en inglés y en español.
Sobre una tarima minimalista y con un suéter rosado, el cantante comenzó su concierto de este sábado con All I Can Take, primera de más de una decena de canciones que marcarían la primera parte de su actuación de sus álbumes SWAG y SWAG II.
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El show alternó entre picos de intensidad y pasajes más tranquilos, durante los cuales algunos asistentes incluso se sentaron en el suelo, solo para levantarse después y bailar al ritmo de sus temas más clásicos.
El cantante, que no se presentaba en escenarios de gran formato desde su gira Justice World Tour en 2022, utilizó una computadora para interactuar, aparentemente, con el público que le enviaba peticiones de canciones a través de la transmisión de YouTube.
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El artista canadiense aprovechó para reproducir algunos videos de sus momentos virales: caídas en el escenario, accidentes y la ocasión en que se enfrentó a un paparazzi que lo seguía, preguntándole si acaso no se le ocurría que él tenía mejores cosas que hacer.
Mientras tanto, sentada entre el público, comiendo snacks, la cantante Katy Perry hizo su propio en vivo, comentando que agradecía que Bieber tuviera YouTube Premium, porque a ella no le gusta ver los comerciales.
En una especie de karaoke masivo, Bieber revivió fragmentos de éxitos de sus inicios: la popularísima Baby o Favorite Girl, e incluso proyectó el video en el que interpreta un cover de With You, de Chris Brown, que subió a la plataforma cuando tenía 13 años y que lo catapultó a la fama.
Bieber cerró su actuación estelar con invitados especiales como Dijon, Tems, Wizkid y Mk.gee.
Su febril base de fanes, conocidos como los Believers, se conglomeró muchas horas antes de su presentación, pero comenzó a ser notoria su presencia durante la actuación de The Strokes, la banda anterior al show del canadiense.
Los Strokes y Nine Inch Noize
Los miembros de esa banda estadounidense de rock independiente, que fue cabeza de cartel en 2011, hicieron comentarios sarcásticos a lo largo de la noche sobre actuar antes que la estrella de pop.
“Quiero darles las gracias por haber cumplido nuestro sueño de toda la vida de ser teloneros de Justin Bieber”, dijo irónicamente el bajista de The Strokes, Nikolai Fraiture, al público.
Al otro lado del Empire Polo Club que alberga el evento, Nine Inch Noize, la alianza entre el legendario dúo de rock industrial estadounidense Nine Inch Nails (NIN) y el productor alemán Alexander Ridha, irrumpió con una puesta en escena visceral.
La combinación de ritmos electrónicos pesados, visuales violentos en colores rojos, blanco y negro, y una coreografía caótica sobre una rampa gris ofreció una experiencia inmersiva y disruptiva.
Y entre los artistas emergentes destacados del día estuvo Sombr, quien, vestido con cuero negro y una estética de estrella de rock clásico, brilló con una ecléctica presentación en la que interpretó canciones como Homewrecker rodeado de bailarinas de ballet.
El cantante de 20 años, nominado como mejor artista nuevo en los últimos Grammy, subió además al escenario a Billy Corgan para cantar 1979. El vocalista de The Smashing Pumpkins también había estado el año pasado en el festival como artista invitado durante la presentación de My Chemical Romance.
España, Brasil y Colombia toman los escenarios
Entre las propuestas en español, destacó el cantante español Rusowsky, quien animó el escenario Sonora con un show a poca luz, su característica peluca y lentes oscuros, y temas como malibU, Johnny Glamour o mwah :3.
Por su parte, los colombianos de Morat hicieron lo propio en una experiencia con la que esperan “abrir camino para las bandas y para el pop rock en español”, dijo Simón Vargas Morales, bajista de la agrupación.
“Debutar en Coachella es uno de esos momentos que siempre imaginamos, pero que se siente completamente distinto cuando finalmente pasa”, añadió.
Asimismo, la cantante brasileña Luísa Sonza ofreció un explosivo concierto en el que contó con la argentina Emilia Mernes como invitada especial para cantar Bunda.
Coachella bajo amenaza de vientos
Algunos problemas técnicos volvieron a surgir durante esta segunda jornada, especialmente por los fuertes vientos que azotaban en gran parte del Valle de Coachella, donde se lleva a cabo este festival.
El viernes por la noche ya se había cancelado el show del DJ italiano Anyma por dicha situación, y este sábado hubo retrasos importantes, como en el espectáculo de David Byrne, que comenzó alrededor de 20 minutos después de lo agendado.
El festival cerrará la jornada del primer fin de semana el domingo, con Karol G como artista principal, la primera latina en encabezar el evento, además de actuaciones como las de Iggy Pop y el dúo español Mëstiza. (E)