¿Carlos Peña, Ricky Santos o Luis Miguel? No importa, porque con los tres nombres se siente identificado. Aunque el primero es su nombre real, el segundo su nombre artístico y el tercero a quien personifica, él es feliz con cualquiera de los tres, pero se da a conocer como Ricky.

Este versátil artista, chileno de nacimiento, ha recorrido varios países con su gran talento, y recientemente se dio a conocer ante el público guayaquileño de una manera espectacular. El pasado sábado, Ricky Santos formó parte del emocionante concierto de Norberto Vélez en el Arena Park de Samborondón. Durante una larga sesión de una hora, cautivó a la audiencia con un homenaje al Sol de México, acompañado de mariachis en vivo. En su actuación, hizo un repaso de los éxitos del pop, los boleros, las rancheras y las baladas más sonadas del artista mexicano.

Pero, para Ricky, lo que él hace no es simplemente una imitación: es un verdadero homenaje. “Para ser un doble o imitador, hay que nacer de nuevo”, sostiene con humildad. Su objetivo es acercarse a la música y la voz de Luis Miguel con el mayor respeto posible, evitando caer en la caricatura, el juego o el humor. “Parecer de parecerme, no creo. Uno es muy crítico con uno mismo”, agrega.

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Entre las canciones de Luis Miguel, Ricky confiesa que las baladas son sus favoritas, y destaca especialmente Hasta que me olvides. Le encanta interpretar esta canción debido a su hermosa letra, que habla de un amor sin fronteras, un amor real.

Actualmente se encuentra en una gira que comenzó en Chile en agosto y continuó por Perú en septiembre. Ahora está recorriendo México, Guatemala, El Salvador, Honduras y Ecuador, llevando su talento y su homenaje al público de diferentes países.

Su pasión por la música y su respeto por el ícono mexicano lo convierten en un artista en desarrollo que continuará sorprendiendo al público en cada escenario que pise.

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Durante su estadía en Ecuador, Ricky no solo se dedicó a la música, sino que también ha intentado conocer la rica gastronomía del país. Se mostró muy entusiasmado por probar platos tradicionales, como el encebollado y el cebiche, demostrando su interés por sumergirse en la cultura local. (E)