Podríamos decir que Roberto Musso es una especie de profeta: en una entrevista dada a este Diario el miércoles pasado afirmaba que su público se rejuvenece con cada nuevo disco de la banda y que el setlist de cada nueva gira agrupa tanto temas nuevos como clásicas de El Cuarteto de Nos, para satisfacer a todos sus fans.

Y justamente fue así como se dio su concierto en Guayaquil, la noche del jueves pasado.

Alrededor de las 19:00, era notable la cantidad de niños que se ubicaban en las tres localidades asignadas dentro del Salón de los Presidentes del Centro de Convenciones para ver a la banda uruguaya, la cual arrancó su recital quince minutos después.

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Cara de nada fue el primer tema en interpretarse, lo cual desató la algarabía de los fanáticos presentes, quienes corearon de principio a fin la composición, parte de su último disco de estudio, llamado Puertas, como si fuera una de las canciones más antiguas del grupo.

Uno de los más felices era Gabriel Morales, de tan solo nueve años, quien, curiosamente, fue quien convenció a su papá, también llamado Gabriel Morales, de que lo lleve al concierto. El niño cuenta que conoció a la banda de forma casual, pues un fallo en su dispositivo Alexa lo obligó a buscar otras formas de escuchar música y, por coincidencia, una de las canciones recomendadas fue Lo malo de ser bueno, del álbum Porfiado (2012), justamente la cuarta canción interpretada por el grupo la noche pasada.

“Es muy buena, el ritmo me gustó mucho y también sobre lo que hablaba”, expresa el menor, quien en hombros de su padre alentó los 105 minutos que duró la velada musical.

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Veinte temas fueron interpretados en vivo por Musso, acompañado de Alvin Pintos, Santiago Marrero, Gustavo Antuña y Luis Angelero, última incorporación de El Cuarteto luego de la salida de Santiago Tavella en 2024.

“Buenas noches, amigos, qué enorme placer para El Cuarteto estar una vez más acá en Guayaquil. Si no me falla la memoria, hace cuatro años que no estábamos acá, los extrañábamos mucho”, fue el saludo de la banda a los asistentes antes de interpretar Algo mejor que hacer, la quinta canción del repertorio.

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Entre los temas escogidos hubo partes de los álbumes Raro (la grabación más reconocida de los uruguayos), Bipolar, Porfiado, Habla tu espejo, Apocalipsis zombi, Jueves, Lámina once y Puertas, su más reciente lanzamiento, cumpliéndose lo que expresaba Musso en su entrevista anterior, un repertorio con piezas de cada una de sus obras, para complacer.

Cinco minutos antes de las 21:00, y luego de la presentación clásica de todos los miembros del grupo, los integrantes “se despidieron” del escenario, solo para que, unos minutos después, entre el grito eufórico de los fanes, volvieran para interpretar Yendo a la casa de Damián, canción que fue nominada en 2007 a mejor canción de rock en los Premios Grammy Latinos, con la cual se despidieron finalmente de los guayaquileños.

Las sonrisas de Gabriel papá y Gabriel hijo caracterizaban la emoción general de todos quienes salieron la noche del jueves del Centro de Convenciones de Guayaquil, visiblemente satisfechos y al ritmo de las melodías de la banda, aceleraban su paso antes del inicio del toque de queda que rige en el país. (O)