En un mundo cargado de tensión política, con el auge de China en primer plano, un incidente aislado puede desencadenar una nueva guerra mundial. Esa chispa es el punto de partida del próximo libro de Ken Follett, que se aleja de la novela histórica para sumergir al lector en un alarmante presente.

En Never, que se publicará el 9 de noviembre en el Reino Unido y EE.UU. y el 11 de noviembre en España, el superventas británico desarrolla un “thriller” con personajes que se mueven entre la Casa Blanca, el Norte de África y las calles de Pekín.

“La Primera Guerra Mundial fue un conflicto que nadie quería”, esgrime Follett en un encuentro virtual con periodistas internacionales.

Sin embargo, “emperadores y primeros ministros, aunque no deseaban una guerra, fueron tomando decisiones, lógicas y moderadas, cada una de las cuales nos acercaba un paso más hacia el conflicto más terrible que ha conocido el mundo”, reflexiona.

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"Me pregunté ¿Serían nuestros actuales líderes mejores que los de 1914 a la hora de evitar una guerra? ¿Podrían encontrar soluciones pacíficas a las peleas entre países? Así empecé a dar forma a mi novela", declara el escritor.

Follett, de 71 años, ha vendido más de 27 millones de copias de su relato medieval Los pilares de la tierra y se adentró en la historia moderna en su Trilogía del siglo, en la que exploró al detalle las dos primeras Guerras Mundiales. Su próximo libro, ubicado en el presente, es “diferente a todo lo demás que he escrito”, describe el autor.

Tensión hasta la última página

A pesar del novedoso escenario, Follett asegura que Never contiene los mismos ingredientes que le han llevado al éxito en el pasado -”solo puedo dar consejos para escribir libros de Ken Follett, no sé hacer otra cosa”, apunta con ironía cuando comenta su relación con otros autores.

El escritor dedica varios segundos a reflexionar antes de responder a preguntas concretas sobre el contenido de la novela, del que prefiere no aportar excesivos detalles. En particular, pide a los futuros lectores que no desvelen un desenlace que, según recalca, no se conoce hasta la última página.

Detalla que la trama sigue una sola línea argumental, "muy directa", aunque evoluciona a través de una tupida red de personajes.

Una de las protagonistas es una joven estadounidense que trabaja para la CIA en Chad, un país bajo cuyas arenas se encuentra un vasto tesoro petrolífero que se disputan China y Francia, foco además de la atención internacional por la actividad terrorista que cobija.

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Igualmente relevante en la novela es la presidenta de Estados Unidos, una republicana moderada, así como un agente de inteligencia chino y un espía francés.

“Todos los personajes son ficticios, especialmente los líderes nacionales. (...) No creo que hubiera funcionado introducir personas reales en esta historia. El contexto diplomático y militar, es auténtico”, recalca Follett, que aspira a haber reflejado “las posiciones reales que tomarían los países y las agencias de espionaje” en una crisis como esa.

Más que una novela de suspense

El libro es “más que un ‘thriller’, en el sentido en el que El padrino es más que una novela criminal”, sentencia Follett.

La obra de Mario Puzo “es una novela muy interesante porque, a pesar de que gira en torno al crimen, describe a toda una sociedad”. Con ella “conocemos a un grupo particular de personas, muchos de ellos criminales, pero otros no. Vemos sus celebraciones, su bodas y sus funerales, conocemos a sus familias y entendemos su forma de vida de una forma inusual para una novela criminal”.

“Eso es lo que he intentado hacer en Never. Hay elementos de suspense, hay peligro, tensión, pero también muestra las vidas de la gente”, subraya el autor británico.

"Estaría contento si este libro expandiera un debate público sobre cómo podría estallar una tercera guerra mundial de la misma forma que se inició la primera. No por un extraño accidente (...) o debido a un loco como Donald Trump, sino que empezara a partir de personas inteligentes y sensibles que están tratando de que no ocurra", afirma.

El título del libro, de una sola palabra e inusualmente corto en la bibliografía del británico, resume la sensación que permanentemente le venía a la mente mientras redactaba el relato: “Espero que nunca ocurra”. (I)