El rapero y empresario estadounidense Sean Combs, conocido como Diddy, presentó este jueves una apelación a su condena judicial en la que invoca la libertad de expresión como eje central de su defensa. El artista, de 56 años, cumple una pena de más de cuatro años de prisión tras haber sido sentenciado en 2025 por dos cargos relacionados con el transporte de personas para ejercer la prostitución.
Durante la audiencia ante un tribunal de apelaciones en Nueva York, su equipo legal expuso argumentos que calificaron como inesperados, al sostener que las denominadas fiestas freak-off tenían como propósito la producción de pornografía amateur. Según la defensa, estos encuentros “eran actuaciones sexuales altamente coreografiadas que implicaban el uso de disfraces, juego de roles y luces escénicas, que eran grabadas para que Combs y sus novias pudieran ver después esta pornografía amateur”.
En esa línea, los abogados argumentaron que “la producción pornográfica y su visionado está protegida por la Primera Enmienda y por tanto no puede perseguirse constitucionalmente”, aludiendo al derecho a la libertad de expresión en Estados Unidos como fundamento de la apelación.
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Combs fue condenado bajo la Ley Mann, una normativa federal que prohíbe el traslado de personas entre estados con fines de cometer delitos sexuales. Frente a la apelación, la Fiscalía rechazó los argumentos de la defensa y sostuvo que el rapero “contrató y transportó trabajadores sexuales”, advirtiendo además que aceptar esta interpretación implicaría que “cualquier acusado que transportó a otros para cometer prostitución podría esquivar responsabilidad simplemente mirando o grabando sexo”.
La defensa también cuestionó la severidad de la condena, señalando que la sentencia de 50 meses es la más alta impuesta en casos similares bajo esta legislación. No obstante, el tribunal no emitió una postura inmediata. De acuerdo con lo reportado, el panel de tres jueces que escuchó el caso no se inclinó por ninguna de las partes, y uno de ellos reconoció estar “perdido” durante la exposición de los argumentos.
Hasta el momento no se ha establecido un plazo para que se emita una resolución, ni se ha confirmado si el artista estuvo presente durante la audiencia.
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El también fundador de Bad Boy Records fue absuelto de los cargos más graves que enfrentaba, entre ellos tráfico sexual y crimen organizado, tras un juicio que se extendió durante dos meses en 2025. En ese proceso, la Fiscalía lo acusó de obligar a sus entonces parejas a participar en encuentros prolongados con trabajadores sexuales masculinos, que incluían consumo de sustancias como éxtasis o ketamina y podían extenderse por varios días. (I)







