En el escenario de un reinado de belleza puede ocurrir todo tipo de accidentes: el vestuario se mueve de su lugar, se zafa un zapato o un accesorio, el cabello tapa el rostro, puede haber un resbalón, los nervios bloquean a las candidatas en la ronda de preguntas, en fin. Pocas veces o casi nunca se ha visto que una de ellas pierda los dientes en pleno desfile.


