Rony Torres aprendió a escuchar antes de subirse a un escenario. Sus primeros años estuvieron ligados a la radio, al oído atento, a las voces ajenas. Ahí nació su interés por imitar, por observar cómo habla la gente, cómo repite frases, cómo se apropia de ciertas palabras para ejercer poder. Tiene 36 años y hace nueve presentó a la Palominha, el personaje que lo llevó a giras y a un lugar reconocible dentro de la comedia ecuatoriana. Hoy, sin dejar ese camino, suma otro nombre a su galería: la Residenta.