La temática de la Met Gala 2026 fue ‘Fashion is art’ (La moda es arte) y estos invitados se lo tomaron al pie de la letra. La cita más importante del año para la moda se realizó la noche de este lunes 4 de mayo, en su histórica sede, el Museo Metropolitano de Nueva York.
Alrededor de 400 invitados fueron parte de la velada benéfica, que cada año se organiza para recaudar fondos para el Instituto del Vestido. De ellos, una selección se destacó por la clara inspiración que tomaron del arte para sus vestuarios y así cumplir con el exigente dresscode que en cada convocatoria desafía su creatividad.
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La estrella de Euphoria Hunter Schafer encantó con un estilismo ultra femenino y pueril que evocó al retrato de Mäda Primavesi de Gustav Klimt. Se dice que Klimt no solía pintar cuadros de niños, y esta fue una de sus raras excepciones. Mäda Primavesi tenía nueve años cuando Klimt comenzó a trabajar en el retrato.
Aunque a primera vista luce sencilla, Rachel Zegler hizo un homenaje a La ejecución de Lady Jane Grey, de Paul Delaroche. Se trata del momento más vulnerable de la llamada ‘reina de 9 días’. El artista reflejó el dramatismo de a víctima con un corpiño y enaguas blanquísimas que brillan tanto que generan un foco de luz tan potente, haciéndonos creer que viste de satén.
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Esa explosión de colores de amarillo y azul, con los que se vistió Emma Chamberlain, son un claro guiño a Vincent Van Gogh y su Giardino de Arles. La pieza pertenece a una serie de obras que capturan la naturaleza colorida del sur de Francia, caracterizada por tonos vibrantes, flores amarillas/rojas y un estilo postimpresionista rico en texturas.
Heidi Klum fue la más literal de todas. Para su aparición, la modelo se convirtió en la Vestale velata de Raffaele Monti. Se refiere a la escultura en mármol blanco de una virgen vestal, una de las sacerdotisas de Vesta, diosa romana del hogar.
Ben Platt también le puso color a su vestimenta con la imagen de Tarde de domingo en la isla de la Grande Jatte (1884-1886), obra maestra del pintor francés Georges Seurat y el máximo exponente del puntillismo.
Madonna fue otra artista que desafió la creatividad, con la recreación de La tentación de San Antonio, de Leonora Carrington. Es una pintura al óleo que representa una lucha psicológica y surrealista entre la fe y la tentación. Muestra a un frágil San Antonio en un paisaje desértico rodeado de extraños demonios y símbolos oníricos, en lugar de la iconografía religiosa tradicional.
Gustave Klimt también dejó su impresión en Gracie Abrams, quien recordó con esta paleta de colores y su estilismo al Retrato de Adele Bloch-Bauer I. Conocida igualmente como ‘La dama de oro’, posó dos veces para el artista.
Otra estatua que fue inspiración es La victoria de samotracia, para Yu-Chi Lyra Kuo. Se refiere a una obra maestra helenística de mármol del siglo II a.C., que representa a la diosa Niké posándose sobre la proa de un barco y que destaca por sus alas desplegadas y el efecto del viento en su ropa. (E)