Kayla Drescher, que desde hace dos décadas practica la magia, está cansada de responder qué se siente ser una mujer en una actividad dominada por hombres.
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El tradicional papel de la mujer en los espectáculos de magia ha sido el de una asistente que desaparece, ahora se busca cambiar ese rol.


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Kayla Drescher, que desde hace dos décadas practica la magia, está cansada de responder qué se siente ser una mujer en una actividad dominada por hombres.