Con un “holis” de su parte arranca la conversación con este Diario la influencer Ignacia Hernández, conocida en las redes sociales como Ignacia Antonia. Su frescura no solo se debe a su edad de 20 años, sino también a su descomplicada manera de ser. La chilena, que radica en México, sueña con muchas cosas en esta vida, pero lo que más le importa es conservar su esencia y mostrar a sus seguidores su mejor versión.

Uno de sus objetivos para este año es promocionar en varios países sus tres libros Atrévete a soñar (2019), El sueño continúa (2019) y Que nadie te quite tus sueños (2020); y su línea de maquillaje ‘Hazte Like’. Al mismo tiempo quiere volver a encontrarse cara a cara con sus seguidores. Por eso su visita en el país en compañía de su papá y hermano, luego que muchos ecuatorianos le escribieran pidiendo que venga. “Para mí el poder ver a la gente que me sigue es como una recarga de energía”, dice la joven que ya recorrió Quito, Guayaquil y Cuenca.

Que a su corta edad ya esté alcanzando varios de sus sueños es algo que la llena de orgullo y alegría. ”Siento que mi niña interior, la de 7 años, está orgullosísima de lo que es ahora. Creo que eso es lo más importante, que uno esté feliz de lo que está haciendo, las oportunidades que se me han dado hasta ahora son increíbles, y estoy superagradecida con todas las personas que han confiado en mí”, expresa.

-¿Qué proceso disfrutaste más, lanzar el maquillaje o escribir los libros?- “Es superdifícil, es como si te preguntaran a cuál de tus hijos prefieres”, responde mientras se ríe. Explica que cada uno de estos logros fueron etapas diferentes de su vida.

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“Los libros fueron dirigidos para los niños o niñas más pequeños, y para adolescentes. Yo siento que la gente muchas veces cree que por ser influencer tenemos una vida perfecta, o que siempre estoy bien... y en los libros intenté plasmar eso, como la vida real, la adolescente que pasó por distintos procesos, y empezó a tener fama superchiquita, y tuvo que saber cómo hacerlo”, cuenta.

En cambio, sostiene que su línea de maquillaje busca interiorizar en sus seguidores, que ellos se descubran como personas y se acepten. “La línea de maquillaje va enfocada a todas las edades... y a más de querer explicar quién soy yo, mi maquillaje es para explicar quiénes son ellos... que ellos se encuentren a ellos mismos”, apunta.

Considera que su mayor influencia en las redes es mostrarse real y que en esta sus seguidores encuentren un espacio para dosificar alguna tristeza o mal momento. “Siempre quiero mostrar la mejor versión de mí, porque no creo que esté muy alejado de mi día a día. Intento mostrarme lo más real posible, siempre, y creo que por eso también la gente me sigue mucho, porque se dan cuenta de la persona real que está hablándoles desde un teléfono”, dice Ignacia, quien señala que en una ocasión visitó la casa de una de sus seguidoras que sufría de bullying, para escucharla en persona y aconsejarla.

“Hay gente que piensa que ser influencer es nada, y sin mayor relevancia en el mundo... pero yo lo veo de otra forma, siento que nuestra percepción del mundo, con lo que hemos vivido, podemos ayudar a tanta gente, ya que al final es la gente que se refleja en nosotros”, indica.

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Sin embargo, no niega haber pasado por momentos duros siendo influencer. “La etapa más difícil para mí fue la pandemia, porque así como estaba buscando refugio en los comentarios buenos, llegó un punto en el que todos eran comentarios malos, y sentí que me estaban atacando por todo... estaba en mi cuarto sola y lo único que podía hacer era revisar el teléfono y ver todos los comentarios que me estaban poniendo, sentía como si me estaba cayendo en un hoyo... pero gracias a mi familia pude salir de eso”, confiesa.

Menciona que en esta etapa de su vida quiere aprovechar todas las oportunidades que se vengan. Para más adelante desea volver a estudiar, mientras trabaja con su papá en la creación de una agencia. Para este año tiene previsto el estreno de una película navideña en la que actuó, Un like en Navidad. (I)