A Ecuador llegó la dibujante de prensa Camille Girard, una mujer de habla francesa, también adiestrada en el inglés y el español pero que con su talento realiza dibujos que se entienden a nivel global. Desde el colegio, Cami se encontraba dibujando en las hojas de su cuaderno, rayando la mesa y perdida en su mundo imaginario.
Cuando supo lo que quería estudiar, su madre le dijo “del arte no vas a vivir”, así que acompañó su carrera artística con un trabajo en el sector comercial. Ya para el año 2000, Cami llega a la ciudad de Burdeos, ubicada al suroeste de Francia y encuentra en su camino el periódico Nouvelle Vagues, un diario independiente.
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Con el tiempo pudo practicar ahí sus caricaturas profesionales. Su primera exposición vino pocos años después y la llamó “Un p’tit vélo dans la tête” que significa “una pequeña bicicleta en la cabeza”. Cami fue poco a poco encontrando su propio rumbo y se volvió en una caricaturista independiente.
En la actualidad ha sentido el llamado de hablar sobre la importancia de usar el arte como herramienta de expresión. Parte de su trabajo es informar con dibujos y así como ella existen varios talentos que aún están encontrando su propósito, por lo que en un recorrido por Ecuador, la francesa se tomó un tiempo para dar una charla a estudiantes de la Universidad Casa Grande en el marco del Día Mundial de la Libertad de Prensa.
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Esta dinámica, realizada junto a la red de las Alianzas Francesas en Ecuador, permitió que varios jóvenes interactúen con Cami y le pregunten cómo encontró su estilo y cómo es trabajar en la industria. Cami contestó que no es la única impulsando esta iniciativa, pues ella forma parte de Cartooning for Peace, una asociación que junta a varios caricaturistas alrededor del mundo y que apoya el trabajo de los dibujantes de prensa.
Hay más de 200 artistas involucrados en esta asociación, entre ellos el ecuatoriano Bonil, con quien Cami ha tenido la oportunidad de conversar e intercambiar ideas a la distancia. “En Francia hay libertad de prensa, podemos dibujar lo que sea”, le explicaba Cami a los estudiantes interesados en el campo.
“En Japón no se puede dibujar sobre la mafia, en Marruecos no se puede dibujar de la familia real”, continuó contando. Esto es una realidad vivida por una amiga y colega de ella que usó su arte como protesta y pasó varios días en prisión como resultado de su dibujo.
Cami aprovecha para hacer talleres en prisiones de jóvenes y adultos, también ha creado piezas informativas como un diccionario y libros infantiles como el abecedario “Qui veut la peau du dessin de presse?” con el objetivo de promover temas políticos y globales de la actualidad. Su Guía del Refugiado en la web, traducido en cuatro idiomas para los refugiados cuyos testimonios fueron ilustrados por Cami, fue un proyecto llevado por Welcome Bordeaux con el apoyo de Amnesty Internacional.
Piensa que el verdadero periodista, el dibujador de prensa está en el corazón de la actualidad y mediante la caricatura sensibiliza a las temáticas de sociedad. Polémica, censura... Tratar los problemas con los cuales se confronta el periodista. A través de los diferentes tipos de dibujo de prensa y la construcción de figuras de estilo aprender a maniobrar el crayón y tener confianza en su trazado para simbolizar temas actuales.
Los bocetos de Cami han ido evolucionando con el tiempo, antes los hacía en papel y ahora confiesa que lleva su tablet a todas partes, motivando a otros a intentar lo mismo. Aunque sabe que en Ecuador el espacio en el mercado es mucho más pequeño “cada periódico tiene solo un caricaturista”, cree que los periodistas locales no deben perder la esperanza de seguir adelante con la profesión y encontrar su propio nicho.
Santiago Ponce, estudiante de 19 años de la carrera de periodismo de la UCG, se sintió inspirado por la charla de Cami, que no solo involucró palabras informativas y de aliento, sino que también incluyó un taller donde compartió más a profundo con los asistentes el proceso de una caricatura de prensa, desde la idea hasta convertirla en una pieza única de expresión.
“Me gustó porque siempre se puede aprender, hay que ser observador y distinguir ciertos detalles que puedan ayudarnos para nuestro desarrollo profesional. No había considerado el lado artístico del periodismo, es decir las caricaturas. Me llama la atención y ahora creo que es un punto con el que yo podría trabajar y en el que me pueda desempeñar”, relata Ponce sobre su experiencia en este taller, recalcando lo que rescata del mensaje de Cami: cualquier dibujo o interpretación gráfica puede comunicar. (E)