Yuca, ceviche, ají, chifa o chicharrón son algunos de los platos, sabores y sazones que pueden encontrarse en el mercado de Los Mostenses, abierto en 1946 y que, desde hace un par de décadas, es la plaza de abastos más latinoamericana del centro de Madrid.

Entre los pasillos de este mercado municipal situado en la plaza homónima, a escasos metros de la mítica Gran Vía madrileña, en la calle de Argüeso, se respiran muchos olores salidos de cazuelas y sartenes, y también se escuchan varios idiomas con puestos latinoamericanos y otros iraníes, chinos o coreanos.

Pero si algo predomina en Los Mostenses, el segundo mercado más grande de Madrid con más de 2.800 metros, es el sabor latinoamericano, una gastronomía que varios empresarios y cocineros llevan casi dos décadas acercando a sus compatriotas residentes en la capital española, pero también a los españoles más curiosos que se atreven a dejar de lado las tapas para apostar por un tiradito, unos tacos o un ají de gallina.

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Allí está El Socio, un restaurante de origen machaleño que le permite a los residentes en Madrid degustar los bolones y el bollo de pescado, pero también la cerveza Pilsener con encebollado.

El Socio recibe pedidos a domicilio vía WhatsApp, y también acepta reservas. Su menú se complementa con caldo blanco, caldo de gallina, bistec de hígado, fritada, tallarín de pollo, hornado y guatita. También ofrece caldo de salchicha, sopa de camarón, lengua guisada y menestra con carne.

“Hace diecisiete años había dos bares”, cuenta a EFE Miguel Ángel Méndez, presidente de la Asociación de Empresarios, Cocineros, Hosteleros Ecuatorianos en España (Asoechees) y responsable de uno de los restaurantes ecuatorianos del mercado, quien tiene claro que estos abastos serán “un punto diferente, no solo de Madrid, sino de Europa por el concepto latinoamericano”.

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Méndez recuerda que arrancar con esta etapa latinoamericana del mercado fue “complicado” pero se consiguió “a base de esfuerzo”: “Al final ahora mira el desarrollo de la gastronomía a la que represento”.

Él es gestor del proyecto Ayawashka Connection Experience, una plataforma de eventos culinarios que promueve productos ecuatorianos de exportación premium en España. Su propósito es afianzarse con el público migrante y el europeo.

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16 de 18 puestos gastronómicos son latinoamericanos

Méndez, extesorero del mercado, explica que los puestos gastronómicos son ya dieciocho de los setenta locales del mercado, y de los dieciocho, dieciséis son latinoamericanos.

“La riqueza y la gastronomía tiene que ver con que la gente apuesta por emprender y que no se pierda la esencia cosmopolita de Madrid, que es espectacular y este mercado es vivo en ese detalle”, dice el ecuatoriano.

A su juicio, es tanta la penetración de la gastronomía y la cultura latinoamericana en Los Mostenses que los que se acercan están “en el centro de Madrid” pero entran y “prácticamente están en América Latina por su producto, por su gente y por todo el desarrollo”.

Algo que también puede ser una oportunidad para los países latinoamericanos, para mostrar sus productos en la capital española: “El abanico gastronómico de Madrid es brutal, los españoles se juntan a comer, les encanta disfrutar de comida y siempre lo nuevo les sorprende”.

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Cafetería Lily, símbolo del mercado

Desde hace quince años, la Cafetería Lily tiene su puesto en el mercado. Lily comenzó vendiendo café y bollería, pero no fue hasta 2010 cuando se convirtió en un referente en la cocina chifa (comida china-peruana) en Madrid.

Detrás de este cambio en la oferta y en la carta está el peruano Luis Gustavo Azaña, quien declara a EFE que vieron clara la oportunidad de aprovechar el boom de la gastronomía peruana para abrir el puesto de chifa.

“Comenzamos a hacer la degustación como se hace en Perú y en Sudamérica, salía a los pasillos y comenzaba a hacer probar a la gente trocitos del tamal de maíz y la gente poco a poco iba viniendo”, narra.

Al principio los clientes “se asombraban al ver la comida peruana” pero a pesar de ello, cada vez llegaban “más españoles” a probar los platos.

“Nunca hicimos propaganda, solamente fue el boca a boca”, completa Azaña, al frente de uno de los once puestos peruanos del mercado. (E)