En Italia, el sello de Ospitalità Italiana funciona como un mapa de autenticidad. Allí aparecen los restaurantes, pizzerías y heladerías que cumplen con los parámetros de la gastronomía de ese país en todo el mundo. Desde hace pocas semanas en Ecuador ya se puede encontrar un punto en esa lista: Delizium, una heladería artesanal nacida en Quito en 2020.
El reconocimiento fue entregado por el embajador Giovanni Dávoli, en representación del Ministerio de las Empresas, del Made in Italy y de la Cámara de Comercio Italiana. Para Karina Lucía Ruiz, fundadora junto con su esposo, el italiano Valerio Ventura, el anuncio fue el cierre de un proceso largo y exigente. “Fue una gran noticia, algo que no nos esperábamos. Ha sido un trabajo duro de casi cinco años desde que abrimos nuestro primer local, y recibir esta certificación desde Italia es un honor enorme”, cuenta.
Entre los sabores más llamativos está el queso con higos, que recrea un postre típico ecuatoriano. “Creamos una base con queso fresco licuado y lo acompañamos con higos cocinados en panela. Es tan buscado que hay clientes que nos encargan litros solo de ese sabor”, añade Ventura.
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La certificación no llegó de un día para otro. Durante seis meses, inspectores revisaron cada parte del negocio: maquinaria importada desde Italia, fichas técnicas de insumos y hasta la procedencia de la leche y las frutas. “Ellos iban solos a los locales, pedían helado, conversaban con los chicos. Lo importante era que nuestro equipo supiera explicar qué estaba ofreciendo. No bastaba con tener un buen producto, sino que el cliente recibiera la experiencia completa de un verdadero gelato italiano”, explica Ruiz.
La pareja defiende que el secreto de Delizium es mantener la técnica italiana con insumos locales. “Nos preguntaron si todo era importado, pero explicamos que usamos leche y frutas ecuatorianas, que son maravillosas. Solo la avellana y el pistacho vienen de Italia, porque aquí no existen”, detalla Ruiz.
Inicios de Delizium
El camino hasta aquí empezó antes de abrir el primer local. Karina, arquitecta de interiores, viajó a Italia para hacer su maestría y allí conoció a Valerio, ingeniero ambiental. Su regreso a Ecuador coincidió con el inicio de la pandemia, un momento que transformaron en oportunidad.
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“Cuando todo estaba cerrado, nosotros aprovechamos para organizar proveedores, buscar cacao, conseguir la maquinaria. Fue ahí cuando nació Delizium”, recuerda Ruiz. En diciembre de 2020 abrieron un pequeño local de 20 metros cuadrados en Cumbayá.
Los primeros sabores que salieron de su taller fueron chocolate con sal y pistacho, inspirados en la pasión de Ventura por combinar lo dulce con lo salado. Desde entonces, el catálogo ha crecido hasta superar los 160 sabores, con al menos una decena de opciones veganas y sin gluten disponibles cada día. “El chocolate vegano 80 % salado es de los más pedidos, no solo por quienes son veganos. Mucha gente lo prueba por curiosidad y termina volviendo siempre a ese”, comenta Ventura.
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Hoy Delizium cuenta con tres locales en Quito: Villa Cumbayá, en las calles Checoslovaquia y Moscú y en el Centro Comercial Iñaquito (CCI). Sus dueños tienen claro que el siguiente paso es crecer sin perder la esencia. “Cada día producimos helado fresco. Ese es nuestro compromiso: que el cliente tenga la misma experiencia en cualquiera de los locales”, afirma Ruiz.
La mirada está puesta en ampliar su primer local en Cumbayá, que se quedó pequeño, y explorar nuevas ciudades. “Guayaquil sería ideal por el clima, pero primero queremos fortalecer Quito. Cuando cumplamos nuestra misión aquí podremos dar el siguiente paso”, anticipa Ventura.
Más allá de la expansión, la pareja insiste en que el reto es sostener la calidad. “No usamos químicos ni estabilizantes. Cada nuevo sabor implica buscar productos naturales. Ese trabajo diario es lo que hace que un helado sea realmente diferente”, señala Ruiz. (E)