Es importante que uno de los focos de atención de la autoridad nacional de turismo sea la gastronomía. Es difícil ser objetivo al calificarla, siendo ecuatoriano. Pero cuando la percepción del potencial que tiene es compartida con expertos del mundo, con afamados chefs con todos los galardones y estrellas Michelin a cuestas, nos convencemos de que no es un tema de patriotismo, sino que es una realidad, nuestra gastronomía es tremendamente vasta, diversa y con mucha riqueza.

Darla a conocer al mundo es un trabajo que no puede hacerse desde lo local. No existe ejemplo de cocina local que haya logrado renombre mundial, salvo entre grupos de conocedores o de la misma industria, pero no del consumidor internacional, del turista.

Los Gobiernos regionales pueden sin duda aportar de forma importante, pero la gastronomía se debe posicionar en el mercado internacional como marca país, por lo que su liderazgo corresponde a la autoridad central.

El ejemplo exitoso más cercano que tenemos es Perú. Hace tres décadas partió de un punto relativamente similar al de Ecuador. Hoy, sus resultados causan envidia, considerándose en la mayoría de las listas entre las quince cocinas más importantes e influyentes del mundo.

Según la Sociedad Peruana de Gastronomía y el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo, en el 2006 existían en Estados Unidos 200 restaurantes de cocina peruana. Hoy son aproximadamente 1.000, movilizando más de 2 mil millones de dólares. Asimismo, el número de restaurantes peruanos en el mundo suman ya al menos 4.000, y un listado con la mitad de ellos están disponibles para los turistas del mundo en el sitio web del ministerio peruano, con nombre, dirección y teléfonos de reservas, en varias decenas de países.

Producto de la gran gestión realizada y de una estrategia que fue seguida por décadas, el 45 % de los turistas encuestados que arriban a Lima informan que la gastronomía fue uno de los factores decisivos para escoger Perú como su destino de viaje. Así, registró un crecimiento del turismo mayor al 145 % en algo más de una década, representando solo el segmento gastronómico más de 5 mil millones de dólares, casi el 3 % del PIB y 7 % de la PEA de Lima, lo que ha dinamizado toda la economía, desde los mercados y centros de abastecimiento hasta el transporte, creciendo en la década pasada 10 % por año.

No fue azar. Perú hace más de 20 años decidió utilizar la gastronomía como un impulsor del turismo. Fue una gestión conjunta del Gobierno central, local, academia, empresa privada y prensa. Y lo ha logrado.

Los ecuatorianos, llenos de patriotismo, pensamos que nuestra cocina es igual o mejor. En esto no hay orgullo. Esa riqueza la heredamos. El orgullo estaría en trabajar para que esta entre en el listado de las grandes del mundo. Y cuidado pensamos que para esto solo hace falta promoción. Primero hay mucho trabajo que hacer casa adentro. (O)